Clientes tóxicos. ¿Cómo detectarlos y qué hacer?

Dani Marquina
Aug 28, 2019 · 2 min read

Seguro que cuando has leído “cliente tóxico” te ha venido a la mente a más de un cliente que te ha hecho la vida imposible y pensabas que nunca podrías salir de esa relación.

Hay muchos tipos de clientes tóxicos:

  1. El cliente que te pide presupuestos cada dos por tres y ninguno acaba formalizándose. Si echas cuentas, has invertido más tiempo en este no-cliente del que inviertes en muchos de los clientes que sí que pagan.
  2. El que te idealiza, le encanta todo tu trabajo, elogia tu profesionalidad, tu forma de comunicarte y gestionar las tareas, etc, pero luego empieza a dar problemas porque no cumples sus altas expectativas. (Que él mismo se ha creado)
  3. El cliente indeciso, ese que te dice a todo que si, y que cuando está el proyecto en sus últimas fases, aparece queriendo replantear desde cero todo porque “no le convence” el resultado.
  4. Con el que no hay forma de congeniar, ese cliente al que por mucho que haga o diga, sabes perfectamente que no tenéis feeling y que va a ser una relación de trabajo complicada.
  5. El cliente que piensa que en los negocios siempre hay una parte que gana y otra que pierde, que intenta colártela de cualquier forma por su propio interés.
  6. El que se queja por todo. Este cliente es el típico que tiene una opinión sobre todo y, por supuesto, sabe más que tú. Va a tratar de imponer su criterio siempre y juzgará tu trabajo con cosas como “eso lo hago yo en dos minutos”. Estos, en mi opinión, son los peores porque no saben entender que si te están contratando es porque el profesional de ese tema eres tú, no ellos.
  7. El cliente que lo quiere gratis y te va pidiendo que “ajustes” el presupuesto, sin embargo quiere tener el mismo resultado que al coste original.
  8. El que quiere todo para ¡YA!, y que estés solo para él.

Seguro que hay muchos más tipos de clientes tóxicos, pero la cuestión es… ¿qué hacer con ellos?

Lo más probable es que, a pesar de todas tus buenas intenciones y de tratar de hacerle entrar en razón de la forma más educada posible, no vayas a conseguir cambiar la toxicidad de tu cliente.

Así que ha llegado el momento de hacerse estas preguntas:

  • ¿Es rentable económicamente? O te hace perder más tiempo que otra cosa…
  • ¿Te produce un estrés vital que afecta a tu relación con otros clientes?
  • ¿Hace mermar tu confianza en ti mismo y te hace creer que no eres buen profesional?

Si la respuesta a todo esto es que si… es mejor que la relación laboral con ese cliente tóxico se finalice.

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