Votaciones, elección disruptiva.
Antes de cualquier cosa, quisiera hacer referencia de forma irónica a la frase “elegir al menos peor”, ya que actualmente nos vemos cotidianamente sorprendidos por las decisiones tomadas de forma democrática en diferentes partes del mundo y en diferentes ámbitos que ponen un punto y aparte a las conductas políticamente correctas de los electores, como ejemplo tenemos el tan llamado Brexit, en el cual se lanzó un referendum para expresar la palabra democracia en su sentido más puro, el poder reside en el pueblo, sin embargo esta fué una decisión que a todas luces fué determinante e influyente en la economía de varios paises.
En pocas palabras el pueblo votó despreocupadamente de algo que se sobreentiende tendría efectos negativos. Nadie se murió, pero el Reino Unido retirándose de un bloque económico para mí es como decir que el fundador de un negocio abandona a su empresa, a sus empleados, a sus proveedores, a sus alianzas, a su patrimonio etc... Con la facultad de decir borrón y cuenta nueva. Es obvio que las decisiones que toma un gobierno, no las hace de forma desinformada.
¿Pero a qué voy?, sólo puedo entenderlo como una estrategia política, en la cual realmente la responsabilidad de sus ciudadanos tiene gran importancia, pero en esta estrategia existe un gran aparato de medios y una estructura que lo facilita.
Le encuentro bastante similaridad a la campaña de Donald Trump; yo creo que de forma consciente sería muy dificil votar por Hillary Clinton, ya que en cierta forma percibimos que sigue la misma línea de ideas y agenda que administraciones pasadas; en un escenario imaginario en donde Hillary Clinton y Jeb Bush contendieran por la presidencia de Estados Unidos, me atrevo a apostar que el índice de votantes caería de forma exagerada ya que serían exactamente los mismos políticos de siempre.
Pero con Donald Trump las cosas cambian, tan es así, que casi sería una buena causa votar por Hillary Clinton, sería una buena causa que incrementaría el número de votantes, apelando a la frase “sabemos lo que no queremos”, pero ¿qué tal si pasa lo mismo que en el Brexit?, los votantes a sabiendas de que un personaje controversial y disruptivo puede ocasionar efectos negativos económicamente y socialmente a nivel mundial ¿tendrían parte de la culpa?, y que hacer cuando la gestión de un presidente puede potencialmente causar un desastre, simplemente Donald Trump tendría la facultad de tomar las decisiones extremistas que anuncia diariamente en su campaña con pleno consentimiento de sus electores.
En teoría cualquier ciudadano debería poder ser presidente de su país, pero también en teoría, este debería ser un ciudadano preparado para asumir el puesto.