Salir del “Club de Amigos” o morir en el intento

A más de 12 meses de gobierno y en un año electoral, el oficialismo intenta hacer en 6 meses lo que no hizo en 15. La oportunidad para salir del Club de Amigos o morir en el intento.

El reciente informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), informó que el índice de pobreza en la actual gestión de gobierno subió de 29 % a 32, 9 %. Eso es algo así como 1,5 millones más de pobres.

Ése número causó un cimbronazo fuerte entre las principales figuras del Pro y obligaron al gobierno a formar un Comité de Crisis. Lo que se suponía harían ni bien asumieron en diciembre del 2015, lo están haciendo ahora que las encuestas dan en baja al mismísimo Presidente Mauricio Macri. Sobre todo en sectores del conurbano y algunos distritos del interior de la Pcia de Bs As, donde Cambiemos parecía tener el voto cautivo.

En un escenario próximo a las elecciones de medio término, donde el oficialismo se juega si es un gobierno de transición o un proyecto de más de 4 años, ciertos sectores de la oposición y movimientos sociales afines al kirchnerismo ; ponen a prueba a un gobierno que no parece recuperarse de los episodios adversos del Correo y el Caso Avianca, que involucran directamente al Presidente de la Nación , a su familia y funcionarios cercanos a la Casa Rosada.

En ese sentido, hay que decir que llama poderosamente la atención el mal manejo de comunicación de crisis por parte del equipo que lidera el Jefe de Gabinete Marcos Peña, que casualmente es muy valorado en el microclima político, muchos de ellos se han formado en prestigiosas universidades del mundo como: Harvard, The George Washington University, entre otras. Sin embargo, no alcanzó para mitigar una crisis en puerta, en medio de reclamos sociales, bajo consumo, inflación, paritarias docentes y recesión económica heredada del gobierno anterior.

Se suma al combo, año electoral y primera vez de una coalición partidaria que gobierna después de 12 años de peronismo. En tanto que la UCR, principales socios en la alianza Cambiemos, le exige al macrismo mayor participación política en la toma de decisiones. Pero eso de que el radicalismo se queje y presione para colocar más alfiles en la administración pública no es nuevo. Me gusta cómo los define un entrañable viejo lobo de mar de la política argentina: “Los radicales son como hipopótamos; es decir: anchos, gordos, pesados que comen todo lo que encuentran a su alrededor y nunca están conformes”.

Todo ello dá cuenta que de que el Pro no tiene el territorio “ordenado” como se la pasaron diciendo gran parte de sus dirigentes nacionales, y menos aún en el complejo entramado de la Pcia de Bs As, donde se dirime el principal escenario electoral del país y madre de todas las batallas. Actualmente, la discusión interna pasa por si se le dá más lugar al ala política personificada en la dupla Monzó — Frigerio o la del marketing, que encarnan el gurú ecuatoriano Duran Barba y Marcos Peña.

El mismo consejero político, que actúa detrás de bambalinas, diría que ambos extremos son malos, que lo difícil es encontrar el equilibrio. Lo que también es cierto que al Pro ya no le alcanza con los timbreos y globos de colores, ahora deberían ir por una opción superadora de sí mismos, que les permita tejer alianzas más allá del triunvirato Peña, Vidal, Rodriguez Larreta.

Pero eso supone salir del Club de Amigos para no morir en el intento de profundizar el tan pregonado slogan del cambio. Más que un desafío, una oportunidad para los que miran con inteligencia la construcción política. Habrá que ver si el Pro está dispuesto a cambiar y abrirse, aunque por lo pronto no se le conoce vocación de construcción territorial, clave para acceder o mantenerse en el poder.