Esculpir el amor a una tierra

En un rincón de la sierra del Ferriol destacan numerosas esculturas dedicadas a la ciudad de Elche realizadas a principio de este siglo

Decía el filósofo alemán Erich Fromm que “en el arte de vivir, el hombre es al mismo tiempo el artista y el objeto de su arte, es el escultor y es el mármol, el médico y el paciente”.

El análisis de la obra de Mariano Ros es un homenaje continuo a un lugar al que adoró y el agradecimiento sincero de un hombre al pueblo que le brindó la oportunidad de ser libre. Fue un gran amante de la naturaleza y de la espeleología, maestro de jóvenes aficionados a la montaña a los que enseñó a respetarla. Dicha afición le llevó a ser uno de los socios fundadores de la Unión Excursionista de Elche.

Esculturas de Mariano Ros en la sierra del Ferriol (Foto: Enrique Ferrández)

En la vieja cantera donde se recogía piedra para la reconstrucción de la Iglesia de Santa María, hay un lugar llamado “El Cau”. En este curioso lugar, podemos encontrar numerosas figuras esculpidas que representan los monumentos más emblemáticos de la ciudad de Elche. Estas figuras y muchas otras fueron creadas por Mariano Ros, un antiguo zapatero aficionado a la montaña. En compañía de sus tres amigos Cándido, Vicente y Pere esculpieron figuras desde el año 2000 hasta el 2008.

Una vez jubilado e imposibilitado para realizar una actividad física más exigente pero sin abandonar su afición por estar en contacto con la naturaleza sin ninguna otra pretensión más que disfrutar de lo que hacía, comenzó a realizar grabados en la piedra en la sierra del Castellar, junto a la presa del Pantano y donde existen restos de un antiguo asentamiento islámico. En el año 2000 fue instado a desplazarse al actual emplazamiento. Nunca entendió porque se le prohibió realizar su actividad ya que no hacía daño a nadie y había despertado una gran curiosidad para mucha gente ya que se organizaban actividades municipales de los colegios para la visita de escolares a la zona. Más tarde, junto con algunos compañeros, continuó realizando relieves, esculturas y grabados en la cantera en la que se extrajo la piedra para reconstruir la Iglesia de Santa María, hasta el año 2008 momento en que se requirió la paralización de sus trabajos nuevamente por hallarse en monte público.

Las esculturas representan imágenes tan conocidas como la Dama de Elche o el palmeral, además de otras menos conocidas por los foráneos, como la Basílica de Santa María, el arca que el guardacostas Francesc Cantó encontró en la playa, el músico Pepico Vaello, la antigua fuente de la Glorieta o la presa del Pantano. Si además se asciende al pequeño cerro situado al norte de “El Cau” se obtiene una increíble panorámica de Elche.

El escudo del Elche C.F. y otros símbolos deportivos rodean una enorme pirámide cuyo vértice se ve culminado por un globo terráqueo en el que se distinguen todos y cada uno de los continentes.

El Cau (Foto: Enrique Ferrández)

Una maravillosa y colorida fuente de la Glorieta, el Molino Real, la Calahorra o la Basílica de Santa María se ven culminados por el espectacular detalle de sus dos Patrimonios de la Humanidad: el Palmeral y el Misteri d’Elx. La Mare de Déu de l’Assumpsió, al igual que el Campanario de la Plaza de Baix, el autorretrato del propio Mariano o Cantó sobre su caballo.

El Aeropuerto del Altet también está representado mediante un enorme avión, rodeado de pájaros. Incluso una enorme tortuga se encuentra en la zona, junto a conejos, serpientes y un cocodrilo que se persiguen entre sí con la intención de devorarse, todo ello junto a una roca que simboliza a España.

Albergue Soprano Pascualita Tarí (Foto: Enrique Ferrández)

El Albergue Soprano Pascualita Tarí, es un área de descanso para los visitantes que continuamente llegan hasta allí. Cuenta con unas sillas y una mesa donde se pueden encontrar desde hierbas medicinales de la zona hasta botellas de agua. Junto a ello, un bolígrafo junto a un libro de visitas en el que los viajeros le dedican algunas palabras.

Pepa Ros, hija del escultor, asegura que “sobretodo mi padre y sus compañeros han sido muy felices allí “

Actualmente “El Cau” sigue siendo atendido por quienes lo valoran, como su compañero Pere que tras la enfermedad de Mariano en sus últimos años de vida y su posterior fallecimiento ha sido el encargado de velar por el cuidado de la obra.

La otra gran pasión de Mariano Ros fue, sin duda, el estar en contacto con la naturaleza y ello le llevó a realizar numerosas excursiones por sierras de nuestro entorno acompañado del “ganado”, expresión con la que se refería a los jóvenes que le acompañaban y descubrían junto a él gran cantidad de lugares.

Fue uno de los fundadores de la Unión Excursionista de Elche que actualmente tiene casi 6.000 socios de los que prácticamente 1.000 siguen en activo.

Para Licinio Antón, presidente de la Unión Excursionista de Elche, Mariano Ros fue “su padre de la montaña”

Descendió y exploró numerosas cuevas siempre con una gran responsabilidad por los jóvenes que le acompañaban.

La tenacidad y la rectitud junto a una gran calidad humana son algunas de las características de la personalidad de Mariano Ros destacadas por quienes le conocieron en vida y hoy guardan un afectuoso recuerdo de él.

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