
En bicicleta desde Fram hasta Encarnación
Son alrededor de 50km, poco para un ciclista profesional, mucho para un par de aficionados (Manu y yo) que no pedalean hace 4 meses.
La idea es salir el sábado a la tardecita y llegar a la noche para la reunión de jóvenes de la Iglesia Bautista de Encarnación, tenemos algunos conocidos ahí y nos estarán esperando.

Anteriormente con Manu ya recorrimos distancias similares hasta otras ciudades e incluso competimos en una carrera de aventura en Chaco’i (nos perdimos y terminamos último). Lo que no teníamos en cuenta era que hace algunos meses no entrenábamos y en nuestra mente teníamos el estado físico pero la realidad del cuerpo era otra.

Explorar y conocer nuevos lugares es algo que me apasiona, me gustaría hacerlo en varias partes del mundo, pero iniciando con el país más hermoso, Paraguay, el corazón de Sudamérica.
La previa
Tras 6 horas de viaje nocturno desde Asunción hasta Fram dormimos toda la mañana en un hotel, luego fuimos a almorzar caldo de pescado con pollo casero, así que energía no nos faltaba.




Cargamos nuestros camelbak con agua, herramientas y nuestra ropa para cambiarnos al llegar a nuestro destino, ahí practicamos el arte de doblar jeans y remeras en 20 partes para que pueda entrar en esa mochilita.
El atajo
Gracias al atajo que descubrió Manu en el mapa nos salvamos de unos cuantos kilómetros y también la adrenalina de ese tramo sirvió de “combustible” para continuar el viaje. Un espectacular terreno con subidas y bajadas rápidas. En ese tramo también encontramos vacas que corrían a la par que avanzábamos. (Ver vídeo)




Lengua afuera
Avanzamos más de la mitad del camino, pero estábamos con la lengua afuera y es lógico, varios meses sin un entrenamiento formal trae sus consecuencias.

Solo seguimos pedaleando, en algunas subidas íbamos caminando, en las bajadas aprovechábamos con todo.
Algunos vehículos nos daban su apoyo con sus bocinas, o eso pensábamos, otros nos bocinaban para no atropellarnos, pero también consideramos como motivación.



Por fin llegamos a la ciudad, muy cansados por nuestro estado’i, subestimamos la distancia, pero nos sirvió para darnos cuenta de que nos falta mucho entrenamiento para llegar a ser más “Pro”.
Comimos empanadas en el primer copetín que encontramos, descansamos cinco minutos y luego fuimos directo a la iglesia, donde estaba a punto de iniciar la reunión de jóvenes, el tema principal del culto era la “gratitud”. Nosotros estábamos agradecidos por llegar :)



Quiero agradecer a Bianca y a los otros jóvenes de Encarnación por toda la buena onda.
También a Amado y Tania por ir a rescatarnos luego, imposible iba a ser volver pedaleando otra vez.
Vimos paisajes increíbles, en las fotos se aprecia poco, hay que sentirlo de verdad, oler el aroma del campo, ensuciarse en la tierra y mucho más.





