Sobre libertad de expresión.

Durante las últimas semanas se ha vuelto más común el desarrollar algunas conductas que pueden llegar a ser agresivas hacían ciertos grupos sensibles o que son marginados de alguna manera dentro de la sociedad. Y esto no es algo nuevo o exclusivo de estos tiempos, la discriminación y la critica poco positiva siempre ha estado presente y eso no es algo necesariamente negativo.

Todo grupo, toda persona que desarrolla actividades dentro de una demarcación demográfica esta sometida al escrutinio de las personas que lo rodean. La crítica que estos le proporcionan ayuda a mejorar, a cambiar y es necesaria para un desarrollo idóneo. Sin embargo, ¿Cuándo cruzamos la línea de una critica objetiva? ¿Cuándo en el ejercicio de la libertad de expresión vulneramos otros derechos?

Este debate ha estado presente durante décadas, cuando menos. Y no es para menos, desde cortes constitucionales en diferentes países hasta analistas de opinión de diferentes medios se han preguntado esto ya sea de manera implícita o explicita, pero la interrogante esta ahí.

Y una pregunta que es comúnmente hecha es ¿Cuándo es mejor quedarse callado en orden de no herir ninguna susceptibilidad? En los siguientes párrafos intentaré dar respuesta a esa interrogante.

Comenzando con definir lo que es criticar:

Analizar pormenorizadamente algo y valorarlo según los criterios propios de la materia de que es trate.

Precisamente el elemento fundamental de la acción de criticar es el valorar de acuerdo con criterios propios. Partiendo de dicha premisa se puede deducir que al momento de generar dicha crítica estamos poniendo en perspectiva cierta situación desde nuestras concepciones, como diría Ortega y Gasset, desde nuestras circunstancias.

Claro que vamos de circunstancias a circunstancias, ¿qué quiero decir con esto? Que claro esta que habrá personas cuya posición les favorezca para poder emitir cierto razonamiento, como lo son algunos expertos y personas que tienen una posición superior en la materia que se está discutiendo.

Pero, ¿qué pasa cuando alguien que no tiene los elementos emite esta critica? Es claro que es completamente licitico y esta en su derecho de pronunciarse. Un Chef que en su vida ha estudiado astronomía puede refutarle a Stephen Hawking su teoría cuántica y su opinión es valida. Pero y ¿que pasa cuando se agrede, cuando se descalifica inválidamente, cuando la reputación de una persona se menoscabada debido a dicho posicionamiento?

Bueno seguramente se esta incurriendo en un daño moral que podrá ser llevado a juicio. Pero el punto de este texto no es analizar la materia procesal de un juicio por daño moral. Si no comenzar a esbozar un limite a la libertad de expresión. Se ha dicho que el limite llega hasta donde comienza la dignidad de la otra persona. Sin embargo, ¿qué es la dignidad?

La dignidad es la calidad de valioso de un ente.

Ahora, la dignidad en sí misma es relativa, sin embargo podemos definir algunas generalidades o conceptos universales de acuerdo a la costumbre social y a los valores éticos de una sociedad y en tiempos modernos — comprendiendo tiempos modernos desde la revolución francesa hasta el presente — los derechos humanos como mínimos de dignidad humana.

En el momento en el que dicha dignidad es afectada debido a un comentario y llevándolo mas allá, cuando la reputación de alguien es dañada debido a dicho comentario, ¿Que se hace? Por un lado tenemos el argumento de que la persona esta ejerciendo válidamente su derecho a emitir su opinión y por otro lado tenemos el contra argumento que señala que debido a dicho ejercicio se ha menoscabado la esfera jurídica de otra persona.

¿Cómo ponderamos esto? ¿Qué tiene mayor relevancia? ¿Están al mismo nivel? Este debate ha sido polémico siempre, siempre las posturas terminan siendo disidentes y encontrar un punto medio es complicado. Esto hasta el punto de caer en posturas radicales. Están aquellos con la bandera anti censura en la que todos pueden decir absolutamente todo y por otro lado están aquellos que sostienen que dicha libertad termina donde la esfera jurídica de un tercero comienza.

Comencemos con la polémica. Sí dicho derecho termina donde comienza la esfera jurídica de un tercero, ¿qué pasa con la critica? ¿Qué pasa con los políticos? ¿No se puede cuestionar su desempeño? La ley nos indica que en cuestiones de desempeño profesional la critica es bienvenida y no es objeto de daño moral. Sin embargo, ¿En verdad no constituye un daño moral? Veamos el trabajo de un artista por ejemplo, si un critico sostiene que dicho artista en su filme — entendiendo que estamos hablando de un cineasta — ataca los valores de la familia y de las buenas costumbres y dicha critica es emitida dentro de una sociedad predominantemente conservadora, ¿Qué acaso no generaría un daño en cuanto al dejar de percibir una ganancia licita? Su reputación y la de su obra sin duda sería afectadas. Sin embargo aquí acabo de llevar la situación a un extremo.

Ya que se entiende que por tratarse de una obra artística se esta sujeto a interpretación y es muy subjetivo. Pero en el fondo es lo mismo, ya que todo este asunto de encuentro y ponderación de derechos es subjetivo. En su fondo la ponderación siempre esta sujeta al arbitro judicial.

Y este debate se vuele mucho más complejo debido a que uno de los pilares esenciales de la democracia es la libertad de expresión. Sin embargo cada vez es mas común el que los discursos de odio y contra lo políticamente correcto — lo que sea que signifique eso — se ven escudados o se refugian bajo el ejercicio de dicho derecho. Y de nuevo, ¿como podemos ponderar estos dos derechos? ¿Debemos resignarnos? Sin lugar a dudas esta materia conlleva una gran actividad de reflexión y un ejercicio bastante complejo.

La libertad de expresión si es un derecho fundamental, si vale la pena pelear por ella. Pero también es necesario voltear a ver a la otra parte. Voltear a verla en esos momentos en los que vulneramos su esfera jurídica. No digo que no se critique, que no se debata, que no se cuestione. Lo que busco es que en lugar de atacar e irte es el atacar las ideas, si, pero también conciliar, ser mas empáticos con el otro punto de vista, estoy consiente que esto no será siempre posible. Sin embargo el debate y el respeto hacía los otros es mas necesario en estos momentos que antes.

Vivimos en un momento histórico en el que el hacer de lado a los otros, a los que piensan diferente es muy sencillo. Y esto tienen perfecto sentido, es mas fácil hacer a un lado que enfrentar e intentar llegar a la verdad detrás de todas estas situaciones complejas. El discurso del nos-otros es necesario. Debemos ser críticos, debemos ser empáticos y debemos confrontar ideas, hoy es necesario. Y a manera de analogía, en lugar de construir muros ideológicos, hagamos puentes.

Daniel Hernández. 06 de marzo de 2017.

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