Dicen que somos lo que comemos
Pero amor, creo que somos a quién amamos
Y con vos aprendí a ser la antítesis perfecta
De quien pude haber sido en esas noches de insomnio
Cuando mi cabeza imaginaba como a un cuento
Y tu orden no me desordenaba por completo.
Sé que siempre preferiste la mentira
Debe ser porque fuiste la mentira
Esa que es calma y dulce y me acelera a cien
La que quiero creer para sentirme bien.
Pero no, hubiese preferido no entregarme
Esconderme, mutilarme y silcenciarte
Excepto en esas tardes sin conflictos
Cuando solo eramos vos, yo y mis instintos.
Instinto ¿Para qué? si es en vano
Cuando sin parpadear me agarras la mano
Y todo lo que soy, fui y voy a ser
Se mezcla con lo más oscuro, sinuoso y maniático de tu ser.

(Para nunca más ser yo otra vez)

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