La idea inequívoca del Héroe
Héroe: Persona que se distingue por haber realizado una hazaña extraordinaria, especialmente si requiere mucho valor.
Pensar en héroes automáticamente trae a la memoria todo ese abanico de personajes imponentes, poderosos, inteligentes y hasta increíblemente atractivos. Todas estas, características de la construcciones ideológicas que se nos ha vendido.

Allá por 1987, Roberto Gómez Bolaños dijo:
“El heroísmo no consiste en carecer de miedo sino en superarlo.”
Chespirito lo tenía claro. La mayoría de héroes reales están destinados a perder, porque son incomprendidos. Seguro morirán por la causa, en la pobreza o en el olvido. Son adelantados a su época. Y si no creen, ¿cuántos fusilados han habido?
Con el tiempo, los ideales de estos héroes caídos se levantarán y darán paso a la inspiración. El arma de la sociedad. La chispa de las luchas sociales.
Es importante recalcar que para ser héroe no hay que ser humano. No interesa la raza, género y menos tener una lucha social. Simplemente es tener la fortaleza y determinación para intentar ayudar a todos los demás, aún cuando sepamos que la vida no nos va a alcanzar para lograrlo.

En las calles hay muchos héroes que nunca son reconocidos. Mamás, papás, policías, bomberos, maestros... la persona de la Calle que prefiere darle comida a una mascota que comer él.
Aunque suene cliché, pero es porque cada uno de nosotros tiene el potencial para ser uno. Todo está en la voluntad. No importan títulos, educación o tu cuenta de banco, solo las acciones.
Es de héroes tener miedo, pero superarlo es la barrera de la transición humano-inmortal.
