El valor de la vida.

Pasamos innumerables horas de nuestra vida pensando en las cosas que tenemos que hacer, horas que se transforman en días, semanas, meses y años.

¿Por qué tanto miedo? O mejor aún ¿Cuál es el miedo?

Imagino que a quedar mal en frente de personas que nos interesan; o visto desde otra óptica, “para que no hablen tanta mierda de nosotros”.

Observamos nuestra existencia como un activo dentro de nuestro patrimonio solo en el momento en el cual ya se ha depreciado lo suficiente, o estamos a punto de perderlo (como me pasó a mi).

Ya una simple gripe no parece tan pasajera ni los dolores de cabeza un pretexto para acostarnos a dormir o fumar un poco. Cuando las personas se acercan a preguntarte cómo te encuentras, las respuestas comienzan a ser sinceras: “Bien, creo. Mejorando supongo.”

Si me estás leyendo lo más probable es que pertenezcas al medio donde trabajo, o a lo mejor eres un familiar o. amigo que simplemente me tiene aprecio. Describiré la forma en que muchos de nosotros (en algún momento) le perdimos el valor a nuestra vida, ya sea por diferentes motivos (falta de organización, dedicación, disciplina, constancia, responsabilidad, entre otros infinitos defectos que padecemos).

Espero que algunas personas no se incomoden.

El día comienza, muchas veces tarde por el desvelo de la noche anterior; tratando de culminar un trabajo que salió a último minuto pero no podíamos rechazar (necesitábamos el dinero). Tomas tu celular, y saludas a esa persona importante (en el caso de las personas que tuvieron la dicha de conseguir alguna, los que no, posiblemente le escribieron al “culo”). Alimentas un poco tu ego viendo los Likes de tu publicación en Instagram (en caso de ser pocos, te los justificas de alguna forma para no darle más golpes a tu autoestima), este proceso puede durar varias horas entre responder otras conversaciones que dejaste inconclusas en la noche o crear algunas nuevas que te interesan para este día.

¿Desayunas?

Casualmente ahora sí, pero hace unos meses eran muy pocas las veces que comía algo en la mañana.
Para no dar más detalles del comienzo del día de muchos y entrar en polémicas absurdas saltaré al ámbito laboral en donde realmente nuestra vida pasa a valer nada.

Cuando de “emprendimiento” se trata, los primeros años son los mejores:

  • Desvelos
  • Gastritis
  • Mala alimentación
  • Perdida de las amistades
  • Nuevos vicios
  • Resfriados mal cuidados
  • Menos de 4 horas de sueño
  • Perdida de dinero
  • Reuniones que no llegan a nada
  • Depresión
  • Desamor
  • Múltiples fallas
  • Trabajos de gratis x100000

Este (para no generalizar) fue mi caso, donde el esfuerzo que tienes que hacer para resaltar y tener una propuesta diferente, además de estudiar e intentar sobrevivir a la inseguridad de nuestro país definitivamente da sus frutos, pero, ¿Bajo qué costo?

En. lo personal no me arrepiento, tal vez, si tuviera que hacer todo de nuevo creo que lo único que intentaría es realmente organizarme un poco más, pero siento que todas estas, son experiencias que forjan el carácter y la fuerza que a muchos hoy en día nos permite seguir.

Luego de haber estado tan cerca de morir me hace pensar que nuestra vida tiene mucho valor, y deberíamos tratar de cuidarla un poco más. No por eso dejaré de tener aventuras tan locas, pero ahora sé, que puedo disfrutar intensamente cada momento de mi vida, sin que esta pierda su valor.