Inmortal

Soy palabras disfrazadas, y entonces, puedo ver tus sabios ojos brunos.
En versos taciturnos, que tiritando llegan hasta ti, me escondo, y te toco…
Nazco en cada letra y muero en cada lectura,
Sólo para nacer otra vez, y volverte a ver.

No te alcanzo, es cierto, pero te veo y te toco.

De una inocua pluma, germino, y en un negro escrito, me oculto.
Con cada muerte mía, dichosa agonía, tu alma llora silenciosa;
Y yo, eterno y confuso, cautivo tus lágrimas.
Ellas me invaden, yo las abrazo: soy tinta en tu alma.

No estás a mi lado, es verdad, pero te siento y soy tuyo.

Soy la hoja desnuda y pura, la pluma que danza sobre ella;
Soy la tinta dispuesta y las palabras que se encuentran;
Pero eres tú la que me hace inmortal.