El arte del balance

No importa si el proyecto es pequeño — de un amigo — o de una empresa consolidada — tipo transnacional. Siempre alguien necesita un diseño. Ya sea un diseño nuevo, o una actualización de una marca; un sitio web, una nueva camiseta, o alguien quiere abrir un nuevo café y quiere un diseño de espacio interno.

¿Qué hacemos ahora?

Bien, ya se hicieron los preparativos para el lanzamiento de este nuevo proyecto. Se tomaron las decisiones, se hicieron las reuniones, se revisaron las propuestas, la funcionalidad, las implicaciones, las tecnologías y todo lo que tenga que emplearse. Ahora es el momento para comunicar las ideas y decisiones al diseñador.

¡Qué gran error!

Es el típico error que cometemos todos. Ya nos disparamos un tiro en el pie y no hemos empezado ni a caminar. Estamos muy emocionados con nuestras ideas, pero solo hemos considerado nuestras ideas. Los detalles del proyecto que determinan el ¿Qué? y el ¿Cómo? sólo reflejan una parte de nuestra compañía y su valor. ¿Porqué? Porque cada proyecto sirve a otra(s) persona(s)s. No debe ser solo nuestro proyecto. Le pertenece a alguien más.

No es nuestro proyecto. Punto. Es de quien lo utilizará.

¿Qué putas? Es mi página web… es mi libro… es mi café… es mi lo que sea… Estamos equivocados, si, equivocados. El nombre es nuestro, el logo, el contenido, la funcionalidad, la tecnología… pero el proyecto le pertenece a los que lo usan.

Somos dueños de un proyecto, claro. Ellos — no nosotros — controlan lo que el proyecto genera, lo que la marca genera, lo que el diseño genera. Si fallamos en determinar ¿Quiénes van a usar nuestro proyecto? el resultado va a ser un proyecto sin sentido, un gasto de presupuesto sin responsabilidad. Y nadie quiere eso, ¿cierto?.

Simplemente no es una buena idea tomar decisiones basados en nuestras preferencias. Cualquier proyecto debería beneficiar a sus usuarios. Entonces debemos tomarlos en consideración desde el inicio.

Pero ¿Cómo sabemos lo que quieren? Si a nosotros nos gusta blanco, a ellos rojo. A nosotros nos gusta el movimiento, a ellos lo estático. En fin, hay muchos elementos a considerar cuando vamos a diseñar. ¿Son esos elementos realmente apropiados para el proyecto? ¿Cómo saber? ¿Nuestro diseño es consistente con lo que el público percibe del proyecto? ¿Cómo saber?

Consenso es un acuerdo que se alcanza por consentimiento entre los miembros de un grupo.

Entonces, la pregunta es ¿Nuestras decisiones de diseño son el resultado de un consenso entre nuestras ideas y las ideas de las personas que van a utilizar nuestro proyecto? Si nuestro proyecto refleja ambas preferencias — las nuestras y las necesidades de los usuarios o potenciales usuarios, nuestro proyecto puede resultar muy efectivo.

Hay un ejercicio muy valioso que se debe hacer temprano en la creación de cualquier proyecto. Definir los elementos que pueden ser relevantes y los que son irrelevantes..

Nuestras preferencias individuales son irrelevantes para el éxito del proyecto. Es decir, sus necesidades deben ser comunicadas apropiadamente al diseñador, pero después, debemos dejar ir nuestras preferencias y no darles un valor predeterminado. Debemos dejar que las necesidades de los que van a usar nuestro proyecto tomen relevancia por encima de las nuestras. Aquí es importante confiar en la experiencia del diseñador para transmitir esto.

Claro, que las preferencias del diseñador son irrelevantes también. Si es un buen diseñador a cargo del proyecto, será responsable y lo hará así. Y el resultado del diseño del proyecto responderá a las necesidades y preferencias del usuario, quienes al final son clientes.

Connect + Collaborate = Success

Dejar ir nuestro proyecto.

En lugar de enfocar cada proyecto desde nuestro punto de vista — y el de nuestras preferencias — porque lo consideramos “nuestro”; debemos enfocarnos en los usuarios del proyecto. ¿Qué quieren? ¿Qué los hace feliz? ¿Cómo le hacemos su trabajo más fácil?¿Cómo pueden confiar más en nuestro proyecto?

Al final, debemos hacer un balance en beneficio de nuestro proyecto. Aceptar el consenso. Los usuarios se vuelven los propietarios de nuestro proyecto. Los factores importantes son claros y relevantes, nos benefician a nosotros, a nuestra compañía y a nuestra marca.

Así que dejémosle cada proyecto a nuestros usuarios antes de empezar a diseñar o ellos no lo van a apreciar cuando se lo demos.

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