En tu DNI ¿qué pone?. Nacionalismo catalán vs nacionalismo español
Gemma
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Te doy la razón en lo que dices, pero sólo parcialmente.

A modo de resumen, me atrevo a decir que ambos nacionalismos SÍ son iguales. Ni todo el nacionalismo catalán es tan cívico y demócrata y basado en el contrato social de todos los ciudadanos; ni el nacionalismo español es tan de los años 50. Hay de todo en similar proporción, y en eso, son iguales. Y si digo que te doy la razón parcialmente, es en que la mayoría del nacionalismo catalán puede ser liberal; pero es que la mayoría del español también lo es.

En España existe el nacionalismo cívico aunque nunca se habla de él. El nacionalista español de a pie no va a manifestaciones, ni postea en foros, ni sale en la tele dando discursos, ni reivindica nada en ningún sitio. Se siente identificado con España aunque no cuelgue banderas, y quiere verla progresar y mejorar, pero no a costa de los demás. Le dolería mucho perder Cataluña, pero no porque “os jodéis”, sino porque Cataluña es también parte de él, y recuerda con cariño el tiempo que pasó allí, y tiene amigos que trabajan allí, o clientes, o familia. Este nacionalismo, aunque sea mayoritario, no se ve en la tele. Sólo se ve tomando un café con amigos, o charlando en un bar, o en las reuniones familiares.

Ahora bien, también hay mucho gilipollas, de los de “qué pone el DNI” y argumentos a la altura. Pero ahí te doy también el segundo contra argumento: en el bando del nacionalismo catalán, también. El ciudadano de a pie del resto de España, lo que más oye del tema es eso. Radicalismo rupturista chauvinista y egoísta. No oye nada de nacionalismo liberal, cívico y voluntarista del que hablas. Oye a “vuestros” gilipollas. Porque en ambos lados los gilipollas son los que más hablan y más ruido hacen, pero no son, ni mucho menos, la mayoría.

En mi humilde opinión, se está haciendo bastante mal por ambas partes. Por parte del gobierno, los argumentos se centran en que “no, porque es ilegal”, como si las leyes no las hicieran los ciudadanos y no pudieran cambiarse. Podrían poner cientos de razones sólidas. Desde culturales, políticas, e históricas, hasta económicas, sociales y demográficas. Pero no lo hace. Podría tomar medidas de acercamiento cultural y político. Podría hacer muchas cosas, pero no hace ninguna. Y esto lleva siendo así 30 años, y claro, aquí estamos.

Por parte de los nacionalistas catalanes, los esfuerzos van también por ahí, en el “Por mis cojones”, en “la independencia será unilateral o no será”. En mi opinión, la mayoría del pueblo español no tendría mucho problema en votar una modificación de la constitución que implicase la independencia de Cataluña. Esta sería la manera correcta (legal, cívica, moral, social, y políticamente). Si la mayoría de catalanes verdaderamente ven tan claro que la independencia es la solución para tantos males, deberían volcar su esfuerzo en convencernos al resto del pueblo, y organizar un referéndum a nivel nacional que salga “sí”. No lo veo ni mucho menos imposible, más bien al contrario. Pero ese esfuerzo no se está haciendo, se hace de antagonismo y de rupturismo a todos los niveles, especialmente social y cultural. Esto, unido al esfuerzo del gobierno del “no, porque no”, se llega a la situación de polarización actual, que SÍ está empezando a afectar la imagen que tiene en la mente la población sobre “el otro”.

Opino que la mayoría de la gente cree en el bien común y en ayudarse unos a otros para salir adelante juntos. Eso se llama patriotismo, pero la palabra está tan denostada que es algo como fascista, con banderas e imágenes en blanco y negro y tal. Pero el patriota de a pie es sólo eso, alguien que quiere el bien para su nación sin que ello implique ir contra nadie. Todo el mundo está igual de hasta las narices de la corrupción, la política, y la lamentable situación social y económica, y les gustaría ver todo eso resuelto. Y tanto en Cataluña como en el resto de España hay más de eso de lo que parece, independientemente de los colores de la bandera que ondee en el ayuntamiento.

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