«El General».

«El General» esconde un millón de astillas tras aquel camuflaje. ¿Cuántas heridas habrá sido capaz de sangrar bajo su follaje? Basta una rotura para anclar el dolor pero si el tronco aglomera y mantiene unido es de fuerza eterna dador. 
Cuando respira, transpira un aliento que anida el vuelo de ciertos peajes cobrando con trinos su destino hacia el oleaje. 
Culpable también es el viento que cruje sus hojas en latidos haciendo que los pájaros sucumban ante él abatidos.
Y así, «El General» sereno centurias esconde entre las copas;
nunca marchó en busca de tropas,
jamás un fuego quemó sus ropas,
«El General» prefirió erguido mostrar,
la desnudez que su dignidad galopa.