Kamikazismo
Las palabras bonitas son para la política
"Álvaro Cuesta, CEO de la lanzadera Sonarventures, utiliza una imagen para describir la situación de los emprendedores españoles como supuestos salvadores de la economía y artífices del crecimiento: la escena de la película de Steven Spielberg –El imperio del sol– en la que los últimos kamikaze japoneses reciben todos los honores de las decadentes autoridades imperiales antes de subir a destartalados aviones, con equipos y medios insuficientes, para terminar en un fracaso seguro." (Expansión.com)
Veo esta cita en el último post del blog de mi compañero Emilio Solís.
Esta cita y este post me han recordado cuantas veces he querido plasmar en algún lugar la cantidad de obstáculos que encuentra uno en el camino de iniciar (o continuar) una actividad empresarial, cuando uno es aún pequeño. Pero lo he repensado y no me voy a quejar (hoy). Ni voy a decir que muchos de esos obstáculos nos los pone la propia administración del gobierno. No lo voy a hacer.
En lugar de eso y, tomandome la libertad de querer complementar el post de mi amigo Emilio, voy a listar aquí algunas de las ideas que me parecen buenas para ayudar de verdad a que el avión del kamikaze esté algo menos destartalado:
El único camino para crecer es la rentabilidad
Si se espera de nosotros que participemos activamente en la reactivación de la economía y, por supuesto, en la creación de empleo, lo que no se puede hacer en ningún caso es que la administración se coma a bocados cada vez más grandes esta rentabilidad. Una gran ayuda para las empresas como las nuestras, es que la fiscalidad se empiece a ejecutar con un poco de lógica. No se trata de recaudar menos, se trata de ser consecuente. Sólo por poner algunas ideas:
- Volver a poner el IVA donde tiene que estar. No todas las empresas son B2B. Muchas tienen que hacer más esfuerzos para vender algo un 5% más caro para no llevarse nada.
- Volver a instaurar los recargos progresivos en las cuotas de la seguridad social. Si amigos, muchos nos hemos financiado con estas cosas cuando no hay de otra. Considerarlo de esta manera sin enjuiciarlo y haciéndolo fácil se ayuda al pequeño emprendedor a no quedarse seco en la primera estacada (que suele ser muy pronto).
- Dejar de robar de la caja, para que a los que pagamos no se nos ponga cara de gilipollas y nos den ganas de coger el primer avión para empezar a facturar en otro país.
Hay que tener en cuenta que el objetivo de una administración responsable e inteligente debería ser facilitar que las empresas alcancen un estado cada vez más maduro, en lugar de querer chuparle la energía desde el minuto 1. Sembrar para recoger luego, se suele llamar eso.
Financiación, sí…
… pero hay muchas formas de mejorar esto. Por ejemplo, que hubiera programas más accesibles que permitieran a buenos proyectos ser avalados por la administración ante una entidad bancaria para solicitar financiación sería genial.
Ayer vi algo similar en un evento informativo de CDTI. Hacen falta más programas de este tipo, que sean más accesibles y atractivos. Si hay que montar un departamento adicional para conocer y acceder a este tipo de herramientas, deja de ser una ayuda.
Facilitar y fomentar el negocio
Mamadas como la marca España son eso: mamadas. En lugar de eso (o alternativamente si queréis) se debería fomentar la contratación de empresas locales o regionales para la ejecución de proyectos, contratación de servicios o compra de productos. Aquí, de nuevo, un simple aval podría ser suficiente.
Recientemente vimos cómo el estado había avalado la operación del Canal de Panamá a SACYR. La razón por la que aquí se permitió, a pesar de los riesgos que entrañaba, y en otros casos no se hace, la desconozco.
En este apartado también podríamos hablar de ferias, pero eso lo voy a dejar para otro día.
Por otro lado, quizás no tiene mucho que ver, pero a mi se me hace bastante relacionado: trabajar por una cultura de la economía regional y local en contraposición a la cultura de la caridad. Para ilustrar esto: eliminar de la parrilla televisiva los telemaratones y los programas como Entre todos (un programa que hacemos entre todos, por cierto), y fomentar que el ciudadano se gaste esos pocos euros que le sobran en comprar en comercios locales en lugar de en grandes superficies.
Confianza y apuesta por parte de la propia administración
Que debería dejar de contratar a grandes empresas internacionales extranjeras por trabajos que perfectamente podrían hacer empresas locales y que, de nuevo, significan incluso menos coste para la administración. Coste que revertiría en buena parte en impuestos locales y regionales, con lo que se recupera parte de la inversión.
Una administración de verdad
Una administración (seguridad social y hacienda) de verdad electrónica, de verdad fiable, de verdad ágil. No sabéis cuanto tiempo y dinero perdemos con esta mierda. Bueno, algunos sí lo sabéis.
Actualización de conceptos
Empezar a considerar a los pequeños empresarios y los autónomos como lo que realmente somos. No somos Botín ni Alierta, no somos Manuel Manrique ni Florentino Pérez.
Los sindicatos siguen hablando de los empresarios como si fuéramos los caciques de antaño. De esos quedan, pero ya menos. Suelen estar bastante más arriba en la escala.
Somos personas que nos estamos buscando la vida, como lo está haciendo también el trabajador por cuenta ajena, y que solemos ser más socialmente responsables que las primeras. Y traigo la responsabilidad social porque a los pequeños empresarios y autónomos generalmente generamos más empleo y más riqueza económica local cuando nos va bien. La cooperación y la relación con su entorno más cercano suele ser natural en la forma de vida de las pequeñas empresas.
Para ayudar a las empresas no simpre hay que ejecutar grandes líneas con millones y millones de euros de gasto. Es mejor ser justo en los cobros para luego no tener que repartir ayudas que suelen ser difícilmente entendidas, que suelen ser injustas, y que generan costes adicionales de administración.