3 años

Gusito… ❤.

Estaba sentado revisando un paper, de pronto me llega un ‘inbox’ de mi tío Gus con el mensaje que pensé tardaría más tiempo en llegar: “Gusito ya fue”. Habían pasado ya cuatro años desde que un accidente cerebrovascular lo había dejado a la deriva de sus sueños y fantasías, los fans al principio alimentamos la esperanza de verlo volver, conforme los meses se volvieron días y al revés… la esperanza se transformó en solidaridad pura contra el sufrimiento y sólo esperábamos que ocurriera el milagro de frenar esa agonía.

Era imposible que Cerati regresara de la penumbra a ser la décima parte del rock-star más grande e icónico de América Latina, un vida ligada al cigarro, noches de longevidad (Paseo Inmoral), giras sin parar y jugar al límite lograron que ese gran cerebro que poseía se friera. Nada que juzgar, sería idiota e inmoral pensar que de no tener esa vida ahora Gus tendría un par más de discos y quizá estaría preparando una nueva gira con Soda, lo que pasó no tiene remedio y nos toca sólo seguir disfrutando todo lo que en sus admirables obras dejó.

Un tipo visionario, lleno de momentos celestiales con sus discos logró cautivar a un montón de gente. No sólo se trataba de ese dude con el pelo chino alborotado, gafas hermosas, piel alborada… era insufriblemente carismático, casi mudo en los conciertos, pero para sus entrevistas siempre había filosofía, había arte y había humor ceratiano. Era un tipo que se sabía superior como cuando en Médium dice: “La extraña sensación de no pertenecer a este mundo”. Sin embargo, también retribuía esos momentos ególatras con burlarse de sí mismo, no tomarse tan en serio y dejar que su música hablara por sí sola.

Los Gustavos que conocimos también fueron diversos, no es el mismo Cerati que tocaba ‘Persiana Americana’ al que después remasterizó un clásico como ‘En la ciudad de la furia’. El mismo que tiene una cosa tan rara como el disco inicial reventó al mundo con ‘Dynamo’. Re-escuchar a Soda es matizar el tipo que en solista fue Gustavo. ¿Qué haría más significativo el espectro ceratiano?. Reinventarse por sí mismo, porque no debe ser fácil haber formado parte de la banda más reconocida a varios cientos de Km y de pronto querer mostrar al mundo que tu creatividad no tiene límites… y sin embargo cuando hace 10 años se juntaron los Soda todo sonaba como en un principio pero con el valor agregado del paso de los años que te muestra más seguro y preparado para lo que venga.

Ningún disco suena al otro de forma similar y creo que esa fue una gran virtud de Soda-Cerati, saber retomar cosas de lo pasado para perfeccionarlo en el futuro. A mí me encanta ser un constante referente para bien o para mal de lo que Gustavo hizo. Este blog lo atestigua: prácticamente me dedico a poner cosas de Soda y Cerati con alguna reflexión sobre mis vivencias. Hoy no es la excepción: el día que Gustavo partía a latitudes cósmicas, confrontaba mi trabajo de investigación bajo visiones discordantes de un asesor y yo. Tomé mis cosas y me largué del lugar donde me encontraba, apagué mi mente por un momento de ese mal trance, recibía llamadas de apoyo por la muerte de Cerati y así me fui a llorar un rato esa perdida que es difícil explicar ¿cómo le puedes tener tanto cariño a alguien que sólo has visto a varios metros de distancia?. Ese día descubrí que a la par de gente del mundo terrenal que me daba su apoyo… Gustavo jugaba ese rol de camarada inseparable, en los momentos más desolados poner su música me había salvado.

La historia de esa tesis no es nada satisfactoria, pero así como en ese momento, hoy que he tenido mejores momentos Gustavo está en mis auriculares protagonizando lo que está por venir. Así como yo, hay gente que tiene a un personaje que no lo ha dejado en el fango: el mío se llamó Gustavo Adrián Cerati Clark, nació el 11 de agosto y se murió un 4 de septiembre dejando a muchos en la orfandad pero con un legado impresionante… esas herencias son para dejar fuera a los ambiciosos vulgares.

Y así como siempre se debe decir: ¡Gracias Totales!.