El tenis después de Federer y Nadal

Esa imagen cumple ocho años (para ser exactos el 1 de febrero del 2009). El tenis en esos años tenía a dos titanes imbatibles: su majestad Roger Federer y el salvaje Rafael Nadal. El mundo se paralizaba en cada Grand Slam sólo por verlos jugar, una rivalidad que la leyenda del español alimentó con entrega y dedicación buscando igualar la elegancia y virtuosismo de Federer.

Estos dos señores son la nueva generación del tenis, que inició hace un par de décadas con la ruptura de la hegemonía impuesta por la dupla de Andre Agassi y Pete Sampras (algo que beneficio al tenis, de paso sea dicho). Y ese es un legado que hoy volverá a tener una revancha, de manera sorpresiva la noche de esta noche la vida nos volverá a premiar con ese toque mágico puesto en la raqueta de Federer y la bravura de Nadal en cada revés.

Nunca he negado mi apoyo a Rafael Nadal y creo que ha demostrado ser un fantástico jugador (por años a muchos no les gustaba ese pinche salvajismo en la cancha, pero fue un punto que otros jugadores lo retomaron y transformaron para ser los mejores del mundo, concediendo el lugar justo a “Rafa”). Por otra parte, la misma rivalidad hacía que por años deseara ver perder a Federer. Sin embargo, con el paso de los años y la serenidad que uno de pronto adquiere te das cuenta que el tenis no es como ser hincha del Barcelona o el River Plata, sino que demanda otro tipo de actitudes ante un juego total, con una precisión de gente prodigiosa (¿Han intentado pegarle bien a una pelota de tenis con la raqueta? No es cualquier chingadera) y una mente que debe soportar juegos de mucho más de tres horas con la presión de jamás perder un poco de concentración.

La historia ya tiene un lugar reservado para estos dos tipos y ya quizá nos pongamos de acuerdo que Federer y Nadal son como el Hidrógeno y el Helio, cada quien en su estado de valencia dieron origen a la vida, una vida nueva al tenis. Y hoy entre tantas cosas alarmantes para el mundo, tenemos la dicha de ver un gran juego con dos leyendas y de ahí, es de donde debemos recuperar la esperanza. Así que a disfrutar una vez más un Federer vs Nadal, como en sus mejores momentos. Ya saben a quién apoyo, pero ahora me desviviré por aplaudir cada jugada de este par. ¡Venga Rafa, venga Roger!. Que el mundo les debe mucho.

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