‘The Walk’ es el mejor vértigo de tu vida

“Sus gafas están mojadas y sucias. Se las quita y las limpia con la punta de la camisa. Cuando vuelve a ponerse las gafas B observa a su padre que lo está mirando desde la cocina. En realidad, sólo ve la cara de su padre y parte de su hombro, el resto queda oculto por una cortina roja con lunares negros, una cortina que a B, por momentos, le parece que no sólo separa la cocina del comedor sino un tiempo de otro tiempo”. Roberto Bolaño, Últimos atardeceres en la Tierra.
El vértigo que debes sentir a medio kilómetro del suelo debe ser algo asombroso

Esa fue la última línea que leí antes de empezar a ver ‘The Walk’ (d. Robert Zemeckis) sin saber que que como esa cortina, me sumergiría por dos horas por un tiempo de otro tiempo. La película narra el increíble cruce que realizó en 1974 el francés Philippe Petit entre las “Torres Gemelas” del WTC en N.Y., torres que como sabemos hoy ya ni existen y eso todavía le da un aire más increíble a esta película.

La película está dividida en dos actos: la manera en como se desarrolla el plan para poder tender el cable entre las dos torres y en sí, el cruce por las torres. Este cruce no se pudo haber logrado, sin la ayuda de una serie de locos que terminan por animar al vertiginoso Philippe, un tipo que desde siempre supo que lo suyo era subir a algunos metros sobre la superficie para caminar sobre una cuerda.

Si bien el documental “Man on the Wire” es mucho más revelador y deja ver toda la personalidad del circense Petit, la película resulta asombrosa por el hecho de que en IMAX sientes que cuelgas a quinientos metros y te genera tanto vértigo, como para perder las calorías que consumes de tus palomitas y refresco.

Es verdad que la taquilla ha sido injusta con la película; pero en su mayoría las reseñas le dan los aplausos que se merece la película. Y es que la proeza de transmitir en pantalla la altura y sentirte parte del juego, es lo que paga el boleto; porque a cada paso que Gordon-Levitt da, parece que nos vamos a ir en picada y hacernos puré en el concreto.

Creo que además de la espectacularidad visual, el hecho de saber que retar un poco al sistema y sentir que eres un rebelde le da ese toque redondo a la película, porque finalmente quién se atrevería a capturar a un loco sobre una cuerda floja y esa, creo que es la lección que Petit nos da a todos… a este mundo se viene a hacer lo que te apasiona y donde los genios, siempre agredirán al sistema para mostrarle que hay un puñado de idealistas que están dispuestos a poner en riesgo su vida para llegar a lo más alto del cielo. Nueva York, el WTC y un cable a través de ellas, te hace sentir que la vida vale todo el viaje.

Y ahora Philippe es uno de mis más grandes héroes, todo un badass en acción, que ha logrado ser parte de un tiempo en otro tiempo a varios metros del suelo.

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