Carta de la clase dominante

“Buenas. Somos la clase dominante.

Queremos que sea el pueblo trabajador el que pague el ajuste, no nosotros, y para eso necesitamos usar a una parte del pueblo contra la otra. ¿Nos ayudás?

Vemos que sos mansito y bastante orgulloso de serlo. En las mesas del bar y en las redes sociales te la pasás diciendo “¡yo laburo más horas por menos plata que esos [insertar gremio en huelga] y no me quejo!”. ¡Bien ahí! ¡Ese es el espíritu de carnero que nos gusta ver!

Tenemos una propuesta para vos. Como sabrás al ver tus bolsillos y la heladera, estamos ajustando. Y lamentablemente, a pesar de la colaboración de las centrales sindicales, no podemos disciplinar a todos los gremios. Esos gremios están haciendo huelga exigiendo recuperar el poder adquisitivo que perdieron con la inflación y los tarifazos. No nos lo podemos permitir, necesitamos darle ese dinero al sistema financiero y a las transnacionales, y nosotros también tenemos yates que comprar. Te proponemos usarte como ariete contra esos gremios y contra cualquier otro sector popular que se rebele a nuestros planes.

Queremos que te indignes con los que están un poco mejor que vos y luchan para estar bien. Queremos que le tengas miedo y odio a los pobres y que nos ames y defiendas a nosotros, tus explotadores. Queremos que, siempre que te enojes por los males sociales (que en gran parte son culpa nuestra, pero no le digas a nadie), lo hagas por derecha. Queremos que tus propuestas y tus reclamos siempre consistan en recorte de libertades y en darle más poder represivo al Estado. Queremos que reniegues de todos los derechos que fueron conseguidos por generaciones de obreros que lucharon contra nuestros padres y abuelos. Preferimos que odies a la izquierda y seas anticomunista, pero también nos viene bien el analfabetismo político de “son todos iguales”.

La ventaja de todo esto es que no tenés que pensar mucho. Simplemente mirá la tele, leé los diarios y escuchá las radios. Ahí te vamos a decir a quién odiar por esa semana.

Contamos con tu cobardía, tu mediocridad, tu alienación. Sabemos que no nos vas a decepcionar.”