Clavito Oxidado o clavito nuevo???
Bueno empezaré de adelante para atrás a contar la novela de mi vida.
Después de casi 6 años de una relación que me demandaban más tiempo, dinero y cansancio emocional que lo más importante = AMOR! Tomé la grandísima decisión de encontrarme otro clavo para sacar el oxidado. Puedo decir que eso de sacar al clavito oxidado me resultó bastante bien pero la consecuencia vino cuando me quisieron arrancar a la fuerza el nuevo clavo.
Como toda historia de amor, todo empezó de mil maravillas, mejor de lo que había anhelado según el estereotipo aquel que les había contado. El clavo nuevo resultó ser un excelente escucha y oyente, supo usar bien lo que la vida le dio en abundancia… ósea la inteligencia, porque para la belleza llegó tarde a la repartición. Ya sabrán los que me conocen, que no soy muy diestra en eso de escoger los mejores galanes de revista, pero bueno…
En fin, el nuevo clavito preguntó y preguntó todo lo que pudo para conocerme más (o ver por cuál vacío podía atacarme más rápidamente) y como buena mujer, me dediqué a contarle casi que toda mi vida tormentosa en el amor. Tan fácil como con la pregunta más trillada de los hombres: Porqué una muchacha tan linda está sola??? Hayyyy se me derritieron los helados!!! Ppppfffff!!! Y así caí como vieja loca desesperada.
El clavito supo que el oxidado no tenía tema de conversación y por ser feíto se le dio muy fácil conversarme, entendió que lo que quería para mi vida era un matrimonio con hijos, además de un marido que me quisiera a pesar de mis cóleras y que fuera académicamente posicionado y preparado, y pues bueno, que más preparado quería yo si era mi profesor, posicionado en una buena institución del gobierno. Lo mejorcito que me había encontrado, bueno, al menos eso creía.
Confieso que el miedo y la ansiedad embargaron mi cuerpo, por dejar ir mi pobre clavo oxidado, tan amado y tan odiado y por otro lado, embarcarme (literalmente) con el clavo nuevo divorciado y con tantas cosas más que al cabo de los meses me daría cuenta de una manera poco agradable para cualquiera.
Mientras duró el tiempo de conquista, salidas iban, detalles venían (bodeguita del medio), las conversaciones más amenas, noches hermosas y la cereza del helado: ¡la suegra de mi vida! El Susto se extendió cuando escuche dos cosas que jamás pensé que me aterrarían tanto: la primera fue TE AMO y la segunda quiero que te vengas a vivir conmigo.
No podía creerlo, esas cosas que había querido siempre por fin llegaban a suceder, pero como buen cuento de hadas… No todo lo que brillaba era oro.