Descubriendo lo que ya sabía.
Como parte de una de las tantas rupturas sentimentales me propuse sacar toda la ira y el despecho que siento por este medio, después de todo, es mejor escribir que intentar matar al que me provocó el sentimiento, no?
Luego de mucho análisis del porqué he caído en creer una y otra vez en las promesas y frases trilladas de los hombres que han llegado a mi vida, llegué a la conclusión de que fuera de ser mi culpa por dejarme llevar por las palabras que endulzan mi alma, mis ojos y mis orejas, el motivo principal es por la manera en la que me criaron… Dirán que es una buena forma de quitarme la culpa, pero, cómo se quita de la mente la idea mágica de que para que una mujer pueda ser feliz debe de tener unas pinches bolas al lado de la cama, un matrimonio (o unión libre en estos tiempos) y al menos un hijo y tras de eso, antes de los 30???
Descubrí que me criaron bajo el estúpido estereotipo donde las mujeres servíamos para casarnos, ser amas de casa, buenas madres y servirle SIEMPRE al marido, pero lo más fuerte que entendí de todo esto, es que tu felicidad dependía de estos factores. Claro!!! Después de mucho conversarlo con mis amigas y de tratar de encontrar la respuesta a ese pensamiento que aún no logro erradicar de mi cerebro, comprendimos que TODAS tenemos esa misma idea implantada.
Desde niña, mis papás me recordaron cada vez que se presentaba la ocasión, lo importante que era el matrimonio y todo lo demás que eso conlleva pero se les olvidó decirme que podía ser prospera y feliz SOLA. Que diferencia haría eso hoy!
Hace poco, conversaba con mi mamá sobre lo que he llegado a alcanzar como mujer: estudio, trabajo… pero de pronto nos dimos cuenta que me hacía falta algo, el novio, marido o como se le llame. Esa figura masculina, que tiene que llevarme por el buen camino, el que es “cabeza”!!! (como si yo fuera una bicho raro que no tiene lo mismo que él) y fue ahí donde comenzó la discusión con mi santa madre.
Le preguntaba a mi mamá: porqué no puedo ser feliz sola? porqué el hombre es cabeza en el hogar, en la relación y porqué no puedo ser yo? Fue ahí donde obtuve la mejor respuesta que tiene mi mamá: “la biblia dice…”.
Jummm, ya lo veía venir… Aunque creo en Dios y en lo que pueda decir la biblia, creo fielmente que Dios me hizo para ser una mujer capaz de enfrentarme a la vida sola u acompañada, sin necesidad de esa famosa cabeza que en ocasiones provoca migraña.
Después de darle muchos argumentos del porqué puedo estar bien y feliz sola, aún así siguió pensando de la misma manera, entonces pensé en el buen trabajo que cumplió mi mamá y mi abuela para que tengamos tan arraigado ese pensamiento las dos.
Ahora, con 25 años y después de un par de intentos fallidos por alcanzar ese famoso ideal social, intento a toda costa quitarme ese pensamiento no tan compatible con lo que vivimos en la actualidad. Seguiré con las esperanzas de tratar de entender y metermelo cada vez más en la cabeza, que mi felicidad no depende de los demás sino de mi misma.