“Dolores de Cabeza”

El tema de los ex o como yo les llamo: “Oxidados”, es algo que a algunas de nosotras nos encanta mantener en el panorama, muchas veces por el miedo a estar solas o por el simple hecho de que es una cara tan conocida que a la larga nos llegan a hacer falta. La rutina, las emociones y la supuesta necesidad que nos crean los logra mantener en la vida de nosotras como un moco seco pegado en la nariz, incomodan pero no se ven.

La extrema necedad de intentarlo una y otra vez con los oxidados, muchas ocasiones nos llevan a otro mundo de confusiones y alteraciones nerviosas que nos hacen dudar de nosotras mismas. El pensar si esta vez será diferente, si tal vez podremos llegar a alcanzar todo lo del cuento de hadas, nos mantiene al pie del cañón preparadas para la guerra como si esto del amor fuera una batalla.

Desde cuando empezamos a pensar que para que haya amor es necesario luchar?

En estos días visité a una amiga que tenía tiempo de no verla para ponernos al tanto de como iban nuestras vidas, mencioné a mi clavo oxidado y a mi clavo nuevo y tocamos el tema de la lucha por amor en las relaciones. Para mi sorpresa, escuché una frase que me dejó pensando, “si no hubiera peleas sería muy aburrida la relación”.

Es ahí donde me pregunto: A caso una pelea hace que me divierta? desde cuando las guerras divierten al mundo? y, cuando sucedió que el pelear por amor hace más sólida una relación?. Hasta hoy sigo pensando que parte de la diversión en una relación es conocerse, sentir esas benditas mariposas en la panza y no dejar de pensar en que cosas bonitas pasarán en la próxima cita, sin olvidar que los sentimientos son MUTUOS!

Creo que cuando aparecen las peleas constantes el individualismo reina en la pareja, uno comienza a dar más que el otro y aunque muchas veces las relaciones se pueden rescatar con compromiso y amor, tantas otras veces sabemos que ya acabó pero es difícil de aceptar. Terminamos con esos clavos que continúan en la historia, omitiendo el título de novio, marido y pasa a ser el del querido. Esto no significa más que un verdadero dolor de cabeza.

Las cosas por más dolorosas y horribles que sean, es necesario verlas como son porque al fin y al cabo “la vida no es como uno quiere si no como es”.