“Nadie se merece el beneficio de la duda”
Con el tiempo y con la experiencia de los clavos oxidados, nuevos y los doblados, caigo en el entendimiento que nadie se merece el beneficio de la duda, al final no se sabe quien miente, quien dice la verdad y quien se lleva el premio del año a la mejor película. En estos tiempos de escases de personas honestas y transparentes se torna imposible abrirse completamente a alguien para que te conozca a fondo y mire tus sentimientos de la manera como debería ser y no para conseguir algo.
Conocer a una persona actualmente parece un reto inalcanzable, parece que la gente ha preferido mantener lleno su ego y sus necesidades sobre los sentimientos de los demás, se les da con mucha facilidad abusar de la ignorancia y la falta de malicia de algunas personas, para mirar esos puntos débiles y atacar cuando se está desprevenido. Ya bien lo decía Héctor Lavoe:”La calle es una selva de cemento”, donde hay depredadores por doquier y por desgracia puede que “donde quiera te espera lo peor”.
En el cuento del amor, esto parece que se ha convertido en una costumbre para las personas, desde que el sexo es gratis y accesible, los sentimientos se volvieron más caros y poco alcanzables para algunos. Es una locura en mi mente pensar que tal vez nunca más podré experimentar lo que realmente significa conocer a alguien que este dispuesto como yo a dar todo el amor y sus sentimientos sin esperar nada más que lo mismo a cambio.
Andar con cuidado, estar alerta con los ojos bien abiertos y mantener tus sentimientos bajo llave es lo que me queda, lo que me obliga a ser de esta manera… No me queda más que esperar a ese alguien que llegue con la llave correcta a conocer lo que realmente soy.