“Oh amado y odiado alcohol!”
Las noches de copas acompañada de buena música, excelente compañía y alcohol, traen el remedio perfecto para darse cuenta de todos los males que nos aquejan.
Hablar de relaciones tormentosas, de los clavos oxidados, nuevos y doblados nos hace ver en esta noche excelente de amistad y de conversaciones sinceras que el problemas del óxido en las relaciones es culpa de nosotras mismas, pensar y acostumbrarse a la idea de que la felicidad recae en los clavos oxidados y no en lo que realmente somos, además de pensar que esa famosa y estúpida felicidad está en los clavos y no en nosotras, provoca darnos una bofetada para reaccionar ante la realidad.
Descubrir por medio de alcohol tantas verdades que asustan, es algo que solamente los borrachos o los Tapis como lo conocemos en CR se pueden dar cuenta, como dice el dicho: “ni el más borracho se come su propia mierda”, así que todo lo que salga de aquí no es más que la verdad absoluta.
El problema del óxido y del reclamo a los clavos está en que nosotras somos las necias, majaderas que insisten, insisten que las cosas tienen que funcionar si o si! Que soberana estupidez!!!
De cuándo acá es necesario intentarlo hasta que no se pueda? ya había dicho en otro de estos que el amor no debe ser una constante lucha de poderes, la guerra no es el fin y el fin en si mismo no es la felicidad si no más bien saber bien quien sos sin perderte en el camino. Yo soy quien soy porque así lo decidí no porque aquel soplas me define.