“Se le dio vuelta a la tortilla”

En los últimos meses, mi clavo oxidado ha estado intentando con gran esmero recuperar todo lo que había antes en la relación. Las llamadas intensas y llenas de reclamos no cesaban, las cantidades de te amos y frases bonitas me sorprendían todos los días pero lastimosamente ya no siento aquello que me volaba los sentidos, que me llevaba a la luna y a soñar con cuentos de hadas.

Con este clavo oxidado pasé los días más hermosos, pruebas muy difíciles y un amor inexplicable que logró mantenerme en la constante lucha todos los días por alcanzar mis metas (claro está que eran sólo mis metas), pero esta historia de amor no estaba llena solo de momentos bonitos en pareja, terminó llena de angustias, incertidumbre donde yo daba más que el otro.

Después de intentarlo una y otra vez, de ceder y ceder y ceder hasta mi propio ser entendí, reconocí y finalmente acepté que no íbamos para ningún lado, con esto tomé la decisión de apartarme y sencillamente no luchar más por aquel amor que ya había muerto hace mucho tiempo. Evidentemente, el clavo oxidado pensó que siempre iba a estar para él cuantas veces él necesitara, no lo culpo, lo acostumbré por mucho tiempo a eso, sin embargo, yo empezaba a gozar de la solltería y de la libertad.

Ahí fue cuando el karma comenzó a trabajar en contra del oxidado. No tengo la menor idea del porqué empezó a intentar recuperarme después de meses sin comunicarse, bueno quizás por el conocimiento del nuevo clavo, pero lo que sé es que mientras más lo intentaba yo más me alejaba.

Siempre he creído que el que la hace la paga y yo en esa relación pagué lo que hice el triple de veces, me culpé de tantas cosas que al final no habían sido mi culpa y con eso perdoné, perdoné, perdoné y volví a perdonar cosas que en buen razonamiento no hubiera permitido ni que estuvieran en mis pensamientos.

Se le dio vuelta a la tortilla, sin querer el clavo oxidado comenzó a sentir cosas que yo había sentido con los engaños y con las muestras de cariño que precisamente no eran para mi, comenzó a ver que ya nunca más podía ser aquella que conoció y que tuvo alguna vez. Todas las esperanzas se acabaron cuando finalmente ya no podía dar más de lo poco que me quedaba.

En conclusión… si existe el karma!