Los ojos del futuro

Coches voladores, máquinas teletransportadoras, viajes en el tiempo, una Matrix alterna; cosas que todos algunas vez soñamos o vimos en películas acerca del futuro.

Déjame decirte un secreto que muy pocos saben — Ya estamos viviendo el futuro — , O acaso ¿no te has dado cuenta?.

Vivimos en una era tecnológica donde computadoras resuelven al menos el 70% de nuestros problemas y aunque aún no tenemos robots como mayordomos, nuestros smartphones cumplen su tarea. Ellos nos ayudan a estar comunicados, a realizar tareas varias e incluso a divertirnos un rato. Son pequeñas computadoras que ahora se volvieron una extensión de nuestra vida y que han roto miles de barreras entre el mundo virtual y el mundo real.

La idea parecía genial, tener ciudades completas creadas por mi donde uno pudiera caminar por las paredes, volar, tener conocimientos ninjutsu con sólo instalar un programa en tu cabeza y lo mejor de todo: Tener el absoluto control de las cosas.

— Pero eso aún no existe en este “futuro” — Por supuesto que sí.


Desde que los videojuegos y la computación existe siempre se soñó con entrar a una realidad alterna, vivir en los videojuegos; y tenemos miles de referencias de esto; algunos recordarán las películas de Tron y cómo su desarrollador podía entrar y salir del videojuego a su gusto.

Llevando este sueño a la realidad hemos visto cómo van triunfando y fracasando ideas ingeniosas para introducirnos a este mundo virtual. Hemos visto cómo han nacido y evolucionado las gafas de realidad virtual, un curioso gadget que nos lleva a un terreno completamente generado por computadora. Los Oculus Rift son la referencia más cercana a esto aunque la tecnología no es precisamente nueva.

La tecnología ha avanzado tanto que existen infinidad de gadgets que nos ayudan a interactuar con un mundo virtual totalmente ajeno al nuestro; tecnologías como Oculus Rift, Kinect de Microsoft, Leap Motion e incluso nuestros propios smartphones (como ya se los había mencionado antes).

Pero ¿qué pasaría si quisiéramos fusionar esa realidad virtual con nuestra propia realidad?

Interesante pregunta…

Realidad Aumentada

La realidad aumentada nace a partir de esta necesidad, de llevar la experiencia virtual a un campo real y totalmente tangible. Esta tecnología no solamente nos permite apreciar nuestro entorno real tal y como lo conocemos sino, apoyado de los entornos virtuales, toma esto y lo lleva a un punto máximo donde podremos explotar lo mejor de dos mundos.

Comúnmente la realidad aumentada se confunde mucho en aquellas aplicaciones donde sólo tienen una camarita y a través de ella puedes ver cosas que no existen en nuestro entorno real pero la realidad aumentada va más allá de eso.

Como bien les había mencionado, el RA no es más que incrustar elementos virtuales en nuestra propia realidad, pero ¿cómo se hace esto?.

Es simple (y bastante complejo a su vez), nuestra realidad funciona de la forma más básica y absurda que nosotros podríamos imaginar, es simple ley de causa y efecto, la partícula elemental de las cosas — el Input y el Output -.

Es como la 3ra ley de Newton cita — A toda acción corresponde una reacción -, es decir, si pateas una pelota (Input) la pelota se moverá (Output). Así pasa con todo nuestro entorno, debes ingresar una acción para recibir un resultado.

La realidad aumentada funciona exactamente igual, debes decirle qué hacer para que haga algo.

Muchos conocerán a Jarvis, el asistente robótico de Ironman, ese robot tan inteligente que se adelanta a los hechos y puede predecir si un misíl impactará con tu casa. Todos ven que una tecnología como Jarvis está bastante lejos de ser reproducida pero la verdad es que todos ya tenemos un pequeño Jarvis en nuestros bolsillos.

Ese iPhone o ese Android que tú llevas es tan inteligente que ahora existen aplicaciones para detectar sismos, para prevenir catástrofes e incluso si eres mujer, tienes aplicaciones que te ayudan a saber qué día podrás matar a tu novio sin sentir culpa de ello.

Todo se conjuga en datos que dichos gadgets van recogiendo a medida que se van usando. Tu ubicación geográfica (GPS), tu ritmo de vida, de ejercicio (Acelerómetro, podómetro) y hasta simplemente con quién interactúas (Facebook, Twitter).

Estos datos ayudan mucho a tener una perspectiva bastante clara de cómo se comportan las personas y virtualmente, nos ayudan a nuestro día a día para hacernos la vida más fácil.

Pero ¿cómo llegamos a la realidad aumentada?

Seguramente muchos se acordarán del lente rastreador que los guerreros Saiyajin usaban para calcular la fuerza de su enemigo. Pues sí, eso es realidad aumentada. Un pequeño aparato y una pequeña aplicación que explora al enemigo y puede saber exactamente qué fuerza tiene, puede medir sus ritmos vitales y claro, llegar a una conclusión acertada si puedes o no enfrentarte con él.

En nuestra era, podemos ver varias aplicaciones de realidad aumentada, desde simples aplicaciones apreciativas, aplicaciones culturales y hasta ya tenemos esos lentes que los Saiyajin usaban (Google Glass). Nuestra tecnología ha avanzado mucho, en los últimos 20 años se ha evolucionado más de lo que logramos hacerlo en 2mil años. Nuestras aspiraciones van más allá de sobrepasar nuestra realidad tanto que hemos creado realidades alternas y aún más, la hemos logrado introducir en la nuestra propia.