Crecimiento, demanda, consumo, inversión y otras yerbas

En diálogo exclusivo con Política Argentina, Schteingart explicó cuál es la situación del mercado laboral, cómo repercuten en este las políticas económicas impulsadas por el Gobierno; porqué la inflación no parece bajar a los índices que espera el Ejecutivo y cuáles son los números de pobreza, destacando la importancia de evaluar cuál es la metodología que se utiliza. Sostuvo que Cambiemos es un “rompecabezas” y que una de las claves en su política para generar un “ordenamiento” es mantener a raya el salario.

EMPLEO

-Durante el acto por el Día del Trabajador Macri afirmó que se crearon nuevos puestos de trabajo ¿Cuál es la situación en el mercado laboral hoy?

-¿Qué pasó desde que asumió Macri? Se destruyeron 130 mil puestos de trabajo formales privados entre diciembre 2015 y junio 2016. Después hubo un cambio de tendencia y se recuperaron 88 mil hasta febrero. Los primeros datos de marzo muestran que fue bastante bueno dado que se sumaron 38 mil pero aún no está confirmado oficialmente. Aún así, te siguen faltando puestos de trabajo. Además hay que tener en cuenta que la población sigue creciendo, por lo que no alcanza con decir que volvimos al empleo del kirchnerismo porque en el medio la población subió, de modo que tenés más generaciones que se quieren incorporar al mercado de trabajo.

Hay aproximadamente una población económicamente activa de 20 millones de personas, formada por las personas que trabajan, más los desocupados, que no trabajan pero buscan trabajo. De esos 20 millones hay aproximadamente 1,5 millones de desocupados; por lo tanto, hay unos 18,5 millones de ocupados. Dentro de este grupo hay un 45% que son trabajadores informales, como por ejemplo, asalariados en relación de dependencia pero sin aportes jubilatorios o aguinaldo, o bien cuentapropistas no calificados. Los informales son poco más de 8 millones de personas. Después hay trabajadores formales (empleados públicos que son poco más de 3,5 millones; asalariados privados que son 6,2 millones y que casi todas las ideologías coinciden en que es el tipo de empleo que más hay que aumentar). También, dentro de los formales, están los cuentrapropistas de alta calificación y a los dueños de empresas.

Lo que se ve es que hay un mercado de trabajo con enormes problemas estructurales. En este sentido, estamos mucho peor que países como Suecia, en donde la informalidad es inferior al 10%, pero mejor que países como Perú, en donde tal cifra supera el 60%. 
Entonces, ¿qué pasa con el empleo? Si miramos el segmento de empleo formal de empresas hay 6.200.000 y ese es el que Macri decía que había que fomentar. Lo cierto es que este empleo creció durante 2011–2015 un 4%, parecido a lo que creció la población. No fue dinámico, pero tampoco hubo un fuerte deterioro: fue un claro estancamiento. De cada 100 habitantes, 14,2 eran empleados asalariados en 2015. Ahora estamos en un poco menos de 14 pero volver a 14,2 no significa recuperar.

-¿Cómo crees que va a continuar esto teniendo en cuenta el modelo económico que impulsa Cambiemos?

Una de las condiciones fundamentales para que crezca el mercado laboral es que aumente la actividad económica: si no hay crecimiento es imposible que mejore. No es solo el crecimiento pero el crecimiento es una variable re-contra fundamental. Las preguntas son: ¿Cuánto va a crecer la economía? ¿Cuál va a ser el perfil de ese crecimiento?

Veo que en los últimos meses lo que pasó fue que hubo un muy buen diciembre, pero enero y febrero se plancharon, marzo fue bueno y abril, al parecer, aceptable. De tal modo, hasta ahora lo que veo es una recuperación, pero no del todo. Hay algunos brotes verdes, pero otros sectores están caídos, en especial la industria que tuvo un desempeño muy negativo en un año y medio de Macri.

El crecimiento de este año lo veo por encima del 2%. Creo que va a crecer la economía. Es un error decir que no va a crecer. Los números del Fondo Monetario Internacional (FMI), que proyectan 2,2%, me parecen razonables.

-Y eso ¿Es mucho o poco?

Es poco 2,2%. Con 2,2% volvés al PBI de 2015, que en términos per cápita significa estar 2% abajo (ya que la población creció 2% en el medio). Además, crecer al 2,2% no te mueve mucho la aguja del empleo. Necesitás crecer más, por lo menos al 3/4%. En suma, este año va a haber un crecimiento light: un crecimiento en serio es arriba del 4%. Si tras las elecciones van a devaluar y contraer el gasto público, creo que 2018 va a parecerse más a 2016 que a 2017

Lo que aparece es otra pregunta central: ¿Qué te motoriza el crecimiento? Quizás el Gobierno tiene una mirada, la cual no comparto, que es que el crecimiento te lo va a traer la oferta y que las inversiones te lo van a traccionar. A su vez, consideran que las inversiones van a venir si hacemos “buena letra”: el famoso “clima de negocios”.

Sin embargo, el crecimiento te lo motoriza, en especial, la demanda. Tengo una visión más keynesiana, no por dogma, sino por analizar las series de la historia económica Argentina. No es que el clima de negocios no importe, pero la inversión depende mucho de los demás componentes de la demanda (ver conclusiones de este paper econométrico de Ariel Coremberg por ejemplo).

En Argentina, si miras la serie histórica, cuando sube el consumo, tiende a subir la inversión. En este sentido, 2011 es un buen ejemplo de ello. En ese año, hubo un boom de consumo y la inversión estaba en los números más altos de los últimos 30 años: las empresas invertían porque tenían a quién vender. Después se empezó a planchar. Hay alguna excepción: por ejemplo, el año 1960 con Frondizi, cuando el consumo no creció pero sí hubo mucha inversión. Creo que 2017 va a crecer un poco, pero no veo un boom. ¿Quién va a invertir si tenés la capacidad de la industria instalada en un 65%? Hay sectores donde podés tener inversión como el agro (y es saludable que haya inversión en el agro), pero la industria es el sector que más correlaciona con la dinámica de la inversión.

En este sentido creo que el crecimiento depende mucho de la demanda. Entonces, hay que ver cuales son los componentes de la demanda que te hacen traccionar la inversión. Te quedan tres componentes: a) las exportaciones, que dependen del tipo de cambio y, sobre todo, de cuán dinámicos sean tus socios comerciales; b) el consumo privado (que depende del poder adquisitivo de los salarios y jubilaciones), y c) el gasto público. Sin embargo, el Gobierno tiene una mirada “fiscalista” y si bien incentivaron un poco más la obra pública, su objetivo es cuidar las cuentas fiscales.

-Sin embargo el deficit no mejoró demasiado…

No, no. Incluso muchas veces ajustás el gasto, entonces las personas consumen menos, recaudás menos IVA y terminás empeorando la situación. El tema fiscal a mi no me parece que sea la primera variable a mirar. Si hoy hay divisas en el Banco Central, como las hay gracias a un mérito del Gobierno, se podría estar creciendo más.

Hay otras cuestiones a tener en cuenta. Las exportaciones no creo que te muevan mucho la aguja del crecimiento (sobre todo cuando Brasil es más un lastre que una locomotora y China desacelera su crecimiento y además se vuelva hacia su mercado interno) pero sí el consumo, que es el principal componente de la demanda agregada. Y el consumo de los hogares depende fundamentalmente de los salarios y jubilaciones ¿Cuánto te puede repuntar? Si estos no crecen, el consumo difícilmente repunte mucho (a menos que tengas un boom de crédito, que no veo muy probable en el corto plazo).

-Pero entonces, ¿Qué va a pasar en materia de empleo?

Yo no soy muy optimista en un modelo en donde la industria pierda tan rápido peso. En 2016 cayó la demanda interna y encima con apertura de importaciones. Ese cóctel es muy complicado. Por primera vez desde 1975 hubo suba de las cantidades importadas con recesión. En general, en Argentina cuando crece la economía crecen los productos importados y viceversa. En 2016 no pasó esto: las cantidades importadas subieron (los precios de las importaciones cayeron, de modo que el valor de las importaciones terminó siendo negativo). Es decir, importamos más cosas y más barato.

INFLACIÓN

Todo esto en un contexto en el que el índice de precios pareciera no bajar ¿Qué va a pasar con la inflación?

Aquí un video con un fragmento de la entrevista.

POBREZA

-¿Cómo repercute esto en los índices de pobreza? ¿Cuántos pobres hay en el país?

-Algo fundamental para hablar de pobreza es pensar en “¿De qué hablamos cuando hablamos de pobreza?” Es cierta carencia de necesidades básicas y lo que se considera como “necesidad básica” varía entre distintos países y, también, con el tiempo. Entonces, la definición de qué es un umbral mínimo de bienestar siempre tiene ciertas dosis de arbitrariedad, aquí, en Alemania o en China. Por eso, como dice el Nobel de Economía, Angus Deaton, “las líneas de pobreza son tan científicas como políticas”. Hay rigor técnico en esa definición pero también tenés que tomar una decisión de qué vas a definir como pobreza.

El INDEC muestra hoy que tenemos 30% de pobres. El número parece (y es) un montón, pero siempre hay que contextualizar ese número comparando peras con peras. Para saber si es mucho o poco hay que compararlo con otros países y con nuestra historia. Acá vi errores gravísimos en periodistas, políticos e incluso algunos economistas. Por ejemplo: decir que tenemos más pobres que en el 2006. En 2006 la medición oficial daba 28% pero el INDEC en 2016 cambió la vara para medir la pobreza. Entonces la vara es más alta porque la canasta es 35% más grande. De hecho, hay 12 de los 30 puntos de pobres que se explican por el cambio de metodología.

Entonces en el 2006 con la actual vara del INDEC tenías 40% de pobreza (lo que dice el propio INDEC actual). Ahora estás 10 puntos por debajo del 2006. Estamos mejor que en el 2006, pero peor que en el 2013, cuando había 27%.

¿Qué significa un 30% de pobres en relación a otros países? Escuché que muchos decían que tenemos más pobres que Brasil, Chile o Paraguay. Eso está mal. Chile tiene un 11% pero ellos tienen una vara más baja porque el “changuito” que usan para medir pobreza es más chico. Si Argentina usara la vara de Chile tendríamos 12 % de pobres. Y si Chile usara nuestra vara tendría 28%. Esto es lo razonable. Chile tiene un poco más de PBI per cápita, es un poco más rico pero también es más desigual, entonces la pobreza es parecida (la pobreza surge de la combinación entre desigualdad y PBI per cápita). Uruguay es casi tan rico como Chile, pero bastante más igualitario, de ahí que tenga 20% de pobres con la vara del INDEC. Brasil tiene 45% y Colombia 55%. El mundo en su conjunto, con la vara del INDEC, tiene 70% de pobres y los países desarrollados tienen 4%. Ahí está la centralidad del desarrollo. A mayor desarrollo, menor pobreza.

El momento más bajo de la historia Argentina es 1974, antes del Rodrigazo, que con la vara actual del INDEC estabas con un 16% de pobreza (o 4% con la vara vieja).

CAMBIEMOS

-Hace poco el psiconalista, Jorge Aleman, definió a este Gobierno como un grupo de tareas. ¿Vos cómo lo definirías?

-Cambiemos es un rompecabezas: tenés CEOs, gente que viene de la militancia del PRO, la UCR y del peronismo, más otros que vienen de ONGs o de trabajar en corporaciones empresarias como la UIA o entidades agrarias. Como filosofía política apuntan a “ordenar” la economía de lo que ellos consideran como “populismo”. Uno de los ejes de ellos es dejar que los precios estén más determinados por el mercado de lo que hoy lo están. En efecto, no ven bien ni los subsidios, ni la administración del comercio exterior: tienen una filosofía más libre-cambista.

Una de las claves de Cambiemos para generar este ordenamiento es mantener a raya el salario. Consideran que tienen que ajustar pero saben que no lo pueden hacer de una. Argentina es una sociedad con muchas demandas, poder de movilización y en donde se vota cada dos años. Por eso algunos en el Gobierno incluso hablaron de eliminar las elecciones de medio término, lo cual permitiría hacer un ajuste más profundo. No es casualidad que desde 2011 (aún con el kirchnerismo en el poder), los años impares (de elecciones) sean expansivos y los pares (en donde no las hay) sean recesivos.

DESARROLLO

-¿Por qué elegiste la temática de desarrollo para especializarte?

-La pregunta que me aqueja desde muy chico es por qué hay países ricos y países pobres o regiones ricas y regiones pobres. De alguna manera el desarrollo tiene que ver con eso, con que hay zonas más desarrolladas que otras. A partir de eso, mi interés es ver qué se puede hacer en Argentina para, de una vez por todas, impulsar el desarrollo que permita elevar la calidad de vida de la población.

¿Y se puede hacer algo con eso?

Sí, aunque hay millones de condicionantes, no es un proceso fácil. Yo me centré en la pata más productiva. En este sentido la pregunta que aparece es si Argentina tiene que dedicarse exclusivamente al campo o impulsar un perfil más industrial. Yo creo que no son excluyentes. Muchas veces se ven como excluyentes, pero me parece una visión equivocada.

Obviamente también tenés que discutir procesos dado que no se trata de sectores, sino también de actores. Argentina es una sociedad muy particular en donde el 70 o 75% de la población apoya la intervención del Estado pero a la vez se critica mucho la calidad de esa intervención, la cual ciertamente deja mucho que desear en muchas áreas del Estado. Argentina es un país en donde se pide el accionar estatal, se plantean demandas constantemente y donde además los sindicatos tienen un peso importante.

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