De estudiante a diseñador.

Hola mundo, hoy es un buen día para tener este primer acercamiento escrito con ustedes. Hace justo un año me gradué de la licenciatura en diseño industrial y quería utilizar esta publicación como un medio para transmitirles los grandes aprendizajes que he tenido en esta transición de ser estudiante y comenzar a ser diseñador.

Se acaba la burbuja, pero el mundo afuera es maravilloso.

No, no pretendo asustarlos con estas palabras, pero sí, definitivamente dejar el ambiente académico es algo difícil.

Algo que sentí a los pocos meses de iniciar este viaje de un año fue como tener un globo gigantesco lleno de agua sobre mí y reventarse súbitamente. Y es que precisamente así es salir de la universidad, vivimos protegidos en un ambiente controlado y una vez que sales es como si ese globo estallara, y estalla sin avisar.

Lo gracioso es que no lo notas instantáneamente, te vuelves consciente de esto hasta que recibes un primer golpe de realidad, ya sin burbuja protectora. En mi caso enfrenté una gran decepción personal como diseñador, puse mucho empeño en un proyecto que no dio el resultado esperado.

En este proyecto trabajé con un buen amigo, e incluso su compañía y llevar este luto con su apoyo y empatía no lo hizo menos difícil. Perdimos un concurso en el cual trabajamos con mucho empeño y durante un largo tiempo. A pesar de todo el esfuerzo el resultado no fue el esperado por nosotros.

Sí, dolió.

En el mundo real no te recompensan por esforzarte, a diferencia de la escuela, lo único que importa es lo que tienes que ofrecer a los demás. Pero, ¿nos quedamos agachados? No, aprovechamos la oportunidad de ser seleccionados y asistimos al evento de premiación para sacar lo mejor de ello. Una vez que dejes la escuela te vas a caer muchas veces, y muy duro, pero esto no significa que debas quedarte en el suelo.

Después de este año creo que un componente muy importante de un buen diseñador es la resiliencia, saber levantarte ante fracasos o críticas duras es esencial. Estos momentos, aunque duelen, deben ser un motor para generar resultados aún mejores.

Trabajar es un reto lleno de oportunidades si conviertes tus pasiones en tu dirección.

No importa si trabajarás como freelancer, emprendedor o como parte de alguna empresa o estudio, trabajar va a ser algo retador. Sí, no nos mentían cuando nos platicaban “lo duro que es ganarse la vida”.

En mi aún corta experiencia me he enfrentado a clientes, proyectos y empleos con diferentes retos, siempre hay un grado de dificultad y siempre encontrarás algo que te saque de un área de confort. Aprovecha estos retos para desafiar tus limitaciones y convertirlos en oportunidades de crecimiento.

Me gustaría platicarles específicamente sobre los aprendizajes de mi primer proyecto profesional como egresado de diseño, fue muy retador, me enfrenté a muchas cosas que no sabía y descubrí muchas áreas de oportunidad en mí. Darme cuenta de cuantas cosas tenía que mejorar quebrantó un poco mi confianza y ánimo, pero al darme cuenta de la gran oportunidad de crecimiento que tenía en frente la tomé y decidí trabajar en puntos específicos. Aprendí que siempre somos o debemos ser una versión beta de nosotros mismos, siempre somos la versión 1.0 de quien queremos ser, el primer empleo es una gran oportunidad en la cual la vas a regar, pero nuevamente, un error es un punto de inflexión para mejorarnos y estar más cerca de ser esa versión 2.0

Algo que yo hice en estas experiencias es buscar oportunidades que me enriquecieran en el área de expertise de mi interés. Cada experiencia me ha dejado un gran aprendizaje y recuerdo con mucho entusiasmo los momentos que viví en cada uno de esos proyectos, considero que esto se debe a que buscaba estos proyectos a través de mis pasiones. Algo que particularmente me ha ayudado es esta convicción de perseguir un propósito que me entusiasme profundamente, atrévete a proponerte una meta que te asuste porque eso te permitirá estar en una buena posición para transformarte.

El riesgo aumenta, pero la recompensa también.

Sí, fuera de la universidad no sólo está en juego el aprobar o reprobar una asignatura, arriesgas tu prestigio y el dinero de tus clientes / usuarios. Cada vez que cometes un error va a afectar directamente a alguien, esto puede representar desde una perdida monetaria hasta la integridad física o emocional de una persona. A veces parece que no, pero el diseño es así de poderoso.

Vas a toparte con situaciones que no tenías contempladas, quizá algo tan simple como no llevar un plumón o llegar a omitir una palabra en una presentación, y esto puede significar en una penalización dentro de un proyecto. Si al hacer una entrega tenía cuidado de los detalles ahora todo cuenta, absolutamente todo, cuidar los detalles es parte de las sensibilidades clave que debe tener todo buen diseñador, esto no me quedó tan claro hasta ver las repercusiones que un pequeño descuido puede tener al trabajar en un proyecto real.

En el mundo exterior a la universidad el riesgo al cometer un error es mucho más grande, pero no debemos temer a que esto ocurra, va a pasar y sólo así podemos aprender.

Algo clave para poder sacar el máximo aprendizaje de cada situación es tener un mentor, aunque no le pidas formalmente que lo sea. Tener una figura que te de retroalimentación y consejos es muy útil y se puede convertir en un guía confiable en la vida. Siempre busca tener como mentor a alguien que admires profundamente, normalmente esas personas son las indicadas para ayudarnos a construir el mejor camino posible.

Pero con este aumento de riesgo también aumenta la gratificación de hacer algo bien, fuera de la universidad puedes hacer lo que quieras, no más profesores diciendo que tipo de proyecto debes ejecutar, tienes total libertad y cuando las cosas salen bien en algo que te mueve profundamente, créeme, la felicidad que llegas a experimentar puede ser incluso una sensación extra corpórea. Al comenzar a colaborar en proyectos reales el impacto también es real, la satisfacción de ayudar a alguien a través de tu trabajo también se vuelve mucho más tangible.

La base de todo éxito son las conexiones.

Hasta ahora les he platicado sobre los beneficios y dificultades de la realidad fuera de la escuela, pero hay algo clave en estos procesos, no los vivimos solos. Algo básico para todo buen diseñador es la colaboración y co-creación. Una gran persona que resultó ser mi profesor y luego mi líder en un proyecto me enseñó que la figura de un inventor solitario ya no existe, no podía estar más acertado.

En cada proyecto que me he enfrentado profesionalmente he tenido personas a mi lado que han complementado mi visión y me han permitido generar mejores resultados. La soberbia y el ego no tienen lugar en el buen diseño, todo profesional de esta disciplina debe saber escuchar antes de opinar y observar antes de plasmar algo. Sólo complementando nuestra visión con la de un colaborador, mentor o usuario podemos impactar en un espectro más amplio de cualquier sistema. El diseño es sobre colaboraciones multidisciplinarias, y bien, en un proyecto real no sólo haces una entrega final con personas de tu carrera. Recuerda que siempre habrá alguien que puede notar cosas que para ti pasarían desapercibidas.

Sé auténtico y atrévete a ser diferente, pero con un propósito.

Actualmente colaboro en una empresa donde quería trabajar desde hace algunos años, estoy viviendo algo que hasta hace unos meses era sólo un sueño. Suena muy romántico y cliché, pero es cierto, conseguí el trabajo que soñaba y hasta ahora ha sido una experiencia increíble y retadora.

¿Cómo lo logré? Seré breve, hay un principio clave que seguí para llevar todo el proceso de reclutamiento:

Fui quien soy y únicamente yo mismo.

Creo firmemente que para conseguir las oportunidades que buscamos, en diseño y en la vida, debemos mantenernos fieles a nuestros principios y a quienes somos, porque realmente, ¿quién quiere estar en una posición en la que tienes que fingir ser alguien más para encajar en un proyecto o empleo?, así no podemos alcanzar nuestro máximo potencial.

No importa que tan diferente o particular crees ser, si eres auténtico, aunque seas “diferente” encontrarás las oportunidades adecuadas que te encausarán a llegar al lugar que deseas, aunque aún no sepas cuál es. Si eres auténtico y no consigues ese empleo, proyecto o cliente; significa que no era para ti, déjalo ir y busca la siguiente oportunidad, recientemente me enseñaron que “NO means next opportunity”.

Eso sí, sé tú mismo y sé “diferente” con un propósito, ser diferente o innovar sólo porque sí generalmente provoca resultados vacíos. Es importante definir un propósito y postura para poder enfrentar los retos que se presenten y ser lo suficientemente valiente para ser fiel a ellos.

Antes de despedirnos…

Espero que estos grandes aprendizajes que he tenido hagan este camino más llevadero a quienes aún están por recorrerlo, creo que son buenas prácticas y principios que se pueden replicar aunque el viaje después de graduarse es diferente para cada persona. Cuando terminas la universidad lo mejor aún está por venir.

A quienes hoy estudian diseño, o se están graduando les puedo compartir que somos muy afortunados, ejercemos una disciplina con un poder impresionante para transformar. Un producto, servicio, negocio o estrategia puede impactar directamente en las relaciones de las personas con el entorno y entre ellas mismas.

Los diseñadores somos transformadores de relaciones, detonamos emociones, facilitamos soluciones y generamos experiencias, pero estos superpoderes vienen con gran responsabilidad de usarlos con un propósito que busque un impacto benéfico. El título de licenciado en diseño te lo da una universidad, el de diseñador te lo tienes que ganar con tu trabajo, yo estoy en eso, espero que muchos de ustedes también.

Si sientes la necesidad incontrolable de compartir este post, siéntete libre de hacerlo. Si quieres discutirlo puedes escribirme un correo, me encanta platicar:
hola@danielzurita.mx