Mentoring: Aprender de los demás. Y hacerlo rápido

Por muchos años que haga que dejé la educación formal, para mi junio siempre ha sido nochevieja. El momento de reflexionar, de analizar el año: acierto y errores. Las pocas veces que he venido a este blog ha sido a llorar. A quejarme de cosas. Desde que escribí el último post, en Febrero, hablando de mi soledad emprendiendo decidí buscar soluciones. Decía

Intentar equivocarme cada vez menos. Corregir más rápido. No enfardarme tanto conmigo cuando me equivoco. Y rodearme de gente que me avise.

Rodearme de gente que me avise se los errores se llama buscar mentores. A día de hoy 3 meses de después he hecho al menos una sesión con cada uno de mis tres mentores . Algunas de estas reuniones han marcado un punto diferencial en la empresa. Me han ayudado a definir mejor lo que hacemos y como lo contamos y eso se ha traducido en ventas. Así de sencillo.

¿El secreto? Buscar buenos mentores y dejarse asesorar, de verdad.

Si eliges a alguien como mentor es para aplicar sus consejos sin matices. Si después de una reunión con tu mentor tienes dudas sobre si aplicar sus consejos o no…te has equivocado de mentor. También me ha pasado, por eso hay gente que no sabe que son aún mis mentores, porque son “mentores en pruebas”, según avance nuestra relación y vea la validez de sus consejos se convertirán en mentores nivel “lo que dicen va a misa” .

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