Vernos sin ver
Caminando con vos de la mano. Te acaricio el dorso y siento lo suave que es tu piel. La aprieto más fuerte. Siento cierta conexión en ese pequeño gesto, como si nuestras extremidades nos unieran o nos quisieran decir algo silenciosamente. Beso tus dedos, y paso a tu boca. En cada beso me pierdo, me adelanto, voy en reversa, en cámara lenta. Que lindo es llegar a tu casa con vos. Reírnos un rato. Tocar el interruptor y que en fracciones de segundo obedezca, y quede todo en oscuridad. Pero no lo suficientemente oscuro. Veo tu silueta, siento tu calor, distingo tus facciones entrecerrando los ojos. Te beso despacio, a veces un poco más rápido, pero aún despacio para no perder la frecuencia. Pierdo el equilibrio un poco, por las cervezas. Amo verte sacarte la remera, aunque me gusta más hacerlo yo. Paso la mano por tus brazos, tu cara. Te acaricio. Que suave es tu piel. En cada tacto me doy cuenta de que no preferiría estar en ningún otro lugar que acá. Con vos en la oscuridad. Y aunque a ninguno de los dos nos gusten los detalles con luz, nos podemos ver más que nunca.
