Ver más allá.

“¿Para qué lo que te querés ir 6 meses si acá tenés todo?”, me decía un conocido.

Me dejó pensando. Y la verdad, es relativo eso de “tener todo”, siempre fui un tipo curioso, no muy conformista y con ganas de experimentar mucho, muchísimo.

Trabajo para medios y marcas hace casi 10 años, en diseñar estrategias, experiencias y en tratar de entender cuál es la mejor manera de llegar a las personas (odio la palabra “target”), desde medios digitales o tradicionales.

Con el auge digital que vivimos, las posibilidades de llegar a esas personas y predecir sus comportamientos se potenciaron y simplificaron al mismo tiempo. Pasamos de la segmentación, a la hiper-segmentación. De asumir lo que quieren, a tener datos real-time generadores de insights tan potentes que pueden ayudarnos a diseñar experiencias y productos únicos.

Entonces, ya no era suficiente solamente entender cual era la mejor manera de llegar a las personas, faltaba algo en esa cadena, tenía que re-formular la pregunta. Tenía que pasar de entender:

  1. “¿Cuál es la mejor manera de llegar a las personas?”, a:

2. “¿Qué necesitan y cómo podemos innovar en el proceso para desarrollar experiencias más relevantes y realmente entregarles VALOR a sus vidas?”

Si entendemos lo segundo, lo primero es mucho más fácil de resolver o capaz, mejor aún, viene solito: con el boca en boca.

No estoy contando nada nuevo, compañías como Über, Airbnb o Netflix pusieron en evidencia lo frágiles que pueden ser los modelos de negocio y cómo la tecnología puede redefinirlos.

Los expertos se refieren a estas compañías como “disruptivas”, entendiendo la disrupción como una nueva oferta de valor que es brindada por alguien que no es el líder del momento, pero que presenta prestaciones mucho mejores para el consumidor final.

Empezar a tener en cuenta el contexto, realidad, aspiraciones, deseos, miedos y problemas de las personas, para generarles un GRAN valor.

Cambió la pregunta, cambió mi punto de vista y quería ver más allá.

Empecé a leer y tratar de entender más sobre la innovación centrada en las personas y la transformación digital de las empresas, no es algo nuevo, pero cuando no hay mucha experiencia sobre el tema en el mercado, se hace un chiqui más difícil.

Entendí más, ahora necesito EXPERIMENTAR. Y la verdad, no encontré un mejor lugar en el mundo para hacerlo, que en la capital Europea de la innovación: Barcelona (apeté, cerquita).

A mí conocido le respondí: “Cuando se trata de conocimientos y experiencias, creo que nunca se tiene todo y nunca es suficiente.”

Gracias a mi familia, a mis amigos y al equipazo Tigo quienes me apoyaron desde el día 1 que tomé la decisión.

Voy a tratar de compartir lo que pueda sobre la experiencia.

D.V.A.

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