Salto cuántico
La NASA descubre un sistema solar con siete ‘Tierras gemelas’ con posible habitabilidad. “Con paciencia, con paciencia y persistencia lo conseguiréis.” Eso decía S. N. Goenka en sus discursos pre-meditación. Y lo repetía sin cesar, porque sabía que si algo ibas a necesitar, es paciencia. “Montones y montones de paciencia”. Es el ejemplo perfecto de paradoja. El salto cuántico es como saltarse un curso de la noche a la mañana, en un instante, ¡zas!, todo cambia. Y lo que tendría que haber sido una progresión exponencial, aumenta varios niveles de repente, como ganar la lotería. Y tu te ibas a pasar horas, horas, y más horas, incluso meses, prestando atención al mismo detalle de tu respiración, de tus cosquilleos. Pero de repente, ya no hace falta, lo entiendes todo. Claro, que ahí está la paradoja. Si hubieses estado esperando ese salto, habrías roto tu paciencia, y por tanto, jamás habría llegado. Entonces, no es un salto, es solo lo que tiene que pasar, una vez has entendido lo de la paciencia. Y supongo que esa es la sensación de esos investigadores de la NASA que se pasaron horas y horas, incluso años, prestando atención hasta el más mínimo detalle. Las exploraciones del universo funcionan así, básicamente apuntando con un telescopio muy pequeñito a la basta inmensidad del cosmos, haciendo una foto, dejando un tiempo de exposición tan largo que hasta el más mínimo punto de luz de esa diminuta región del frío y oscuro universo quede registrado, y después aumentando millones de veces esa imagen para ver qué coño hay allí al fondo. Después, haz otra foto. Después compárala con la anterior. Haz una secuencia. Si el puntito deja de brillar a una frecuencia determinada, voilà, has encontrado una estrella, con planteas que la orbitan. Si no has encontrado nada… pasa al siguiente trocito de universo. Si no has encontrado nada, pasa un poquito más abajo del brazo, cosquilleo, nada. Después el antebrazo, la mano. Cosquilleo, nada. Pero no pierdas la paciencia. Después, de repente, un dolor inmenso, pero sigues ecuánime, paciente, sin esperar ningún salto. Y entonces… te invade un aire puro que hace que todo quede en paz. En conexión.
Pero, da igual. No te puedes quedar ahí, porque si lo haces, el ciclo comienza de nuevo. Tienes que seguir.
