El AMOR debe ser el centro de la política.

Desde pequeño me enseñaron que el amor es mucho más que el sentimiento romántico que muchos esperan encontrar en una pareja, desde pequeño me inculcaron que el amor debe ser entregado a toda persona ya que en cada una de ellas está Dios, crecí comprendiendo el “amarás a tu prójimo como a ti mismo”, es a través de esta frase que considero que el amor es el que debe primar en nuestro actuar en política, el amor debe estar presente en cada una de nuestras acciones pues al fin y al cabo (según mi opinión), la política existe para realizar acciones en beneficio de los demás y es el amor al prójimo el único pensamiento y creencia que prevalecerá para que nuestro camino no se desvíe.

Hoy, la politica es vista desde un punto lejano por la mayoría de la población chilena, vemos a través de los medios de comunicación masiva que en Hong Kong millones de jóvenes exigen sus derechos y piden ser escuchados y que se realicen votaciones libres; acción muy distante de la realidad de nuestro país considerando la baja participación juvenil en las elecciones de 2013. Pero lo anterior es una consecuencia de algo que se ha hecho mal, es consecuencia de que el amor por la política, por el servicio público ya no es la base del trabajo de los “políticos” que vemos cientos de veces al día en televisión, diarios, revistas, radios e internet; los jóvenes están cansados de crecer en un país en donde el amor al prójimo no existe, en donde viven a diario que se deben levantar a las 3 o 4 de la mañana para ir a realizar una cola al hospital de su pueblo o comuna para ser atendidos por un médico que se cree “dios” y que tras horas de espera del enfermo sale con un diagnóstico básico que supuestamente se soluciona tomando un paracetamos cada 8 horas.

“Amar es esencialmente entregarse a los demás”, éstas palabras de San Juan Pablo II me llegan al alma cada vez que estamos en terreno, en los sectores rurales, en las villas y poblaciones de las cuales jamás nuestro partido (o una parte de éste) debio salir, el amar a cada uno de los habitantes de nuestras comunas debe ser la prioridad de nuestro trabajo y desarrollar nuestras acciones siempre teniendo en cuenta que estamos realizando algo para ayudarlos, para solucionar un problema que los aqueja y que por lo más mínimo que sea, el amor hacia ellos debe ser nuestro primer pensamiento y la recompensa será lo mismo que entreguemos, el amor… ese amor no psicológico y romántico que vemos en una pareja o leemos en los libros, veremos en las personas el amor de agradecimiento tras nuestras acciones en cosas tan simples como una sonrisa, muchas veces hasta una lágrima, una taza de té, una sopaipilla o un mate; el amor es el que nos debe mover en el servicio público, el amor es el que debe hacer que los jóvenes vuelvan a creer en la política y por lo mismo debemos dejar la politiquería barata que vemos cada día en TV donde todos se pelean con todos, donde leyes muchas veces se crean y ni siquiera le han preguntado a la gente, donde en algunas ocasiones las mismas leyes van en contra del amor y del beneficio de los millones de chilenos que sin lugar a dudas están descontentos con el actuar político que impera en nuestro país.

Los jóvenes estamos llamados a cambiar esto, los jóvenes estamos llamados a defender con dientes y uñas la idea de que estar en política o ser “político” no es malo, los jóvenes debemos salir a la calle y defender los derechos de los más necesitados, de los que quieren crecer y ser emprendedores, de los que quieren una salud digna para sus adultos mayores o cualquier miembro de su familia, debemos ser capaces muchas veces de sacarnos las ideologías de nuestros ojos y ser defensores de la gente, defender que los enfermos no se mueran esperando un diagnóstico o un medicamento que por su valor no lo pueden adquirir, los jóvenes debemos defender la idea de que la educación debe ser gratuita para aquellos que no la pueden pagar y que por sobre todo debe ser de calidad, en especial para los más pobres ya que ésta es la única herramienta que las nuevas generaciones podrán tener para salir de la pobreza y que Chile alcance el desarrollo no sólo económico si no también el desarrollo social que nuestra gente se merece. Los jóvenes debemos ser capaces de amar con la misma pasión que amamos a nuestras parejas a las personas que no tienen hogar, a los que han perdido todo por una adicción, debemos amar a nuestro prójimo como si fueramos nosotros mismos.

Los jóvenes debemos amar a Chile.

“Vosotros sois la sal de la tierra… Vosotros sois la luz del mundo” -San Juan Pablo II-

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