¿Y si los sordos somos nosotros?

Este fin de semana me ha sucedido algo que todavía no me había pasado durante estos 25 años de vida: me he quedado sordo.

De eso que entras a un bar, a tomar una caña y ves un par de grupos de gente mientras hay un partido de fondo. ¿Todo muy típico, verdad?

¡Para nada! Porque eso me ha sucedido millones de veces, de repente, escuchaba risas pero no escuchaba ni un chiste, ni un comentario gracioso, ni una conversación… En el bar tan sólo se escuchaba la musica de la radio, el partido silenciado y unas risas de manera espontánea. Asombrado por estas risas, me decido a observar y me encuentro con un grupo de sordomudos hablando entre ellos.

Típica mesa de bar con cuatro amigos rodeados de botellines vacíos de cerveza y contándose historias, sólo que esta vez en lenguaje de signos. En lugar de sentirme mal por no entenderlos, me sentí mal porque normalmente la situación es al revés. Ellos son los que no nos entienden y para nosotros pasa desapercibido.

Me resulta muy duro ser consciente que hay personas que no son conscientes de lo que sucede a su alrededor y yo no por una barrera superable (como el idioma) sino que es algo mucho más dificil de poner solución y ante el que los sordos somos el resto de la sociedad.

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