Tesla Factory — Imagen de sitio en Wikipedia acerca de Tesla Inc.

Por qué los fabricantes de autos deben entrar a industrias relacionadas como lo hace Tesla

Los fabricantes de vehículos deben responsabilizarse de transformar el impacto ambiental causado por el consumo energético de sus productos y sus usuarios para conquistar el mercado global.

Sabemos que las emisiones de los automóviles están entre los principales causantes del efecto invernadero global. La Agencia de Protección Ambiental (EPA) de los Estados Unidos estima que un vehículo de pasajeros promedio puede llegar a los 8.8872 gramos de emitidos de dióxido de carbono por cada galón consumido, y 10.180 si el vehículo tiene un motor a Diesel. El dióxido de carbono puede quedarse en la atmósfera por miles de años, convirtiéndolo en uno de los gases más peligrosos para el efecto invernadero. El metano, otro de los gases evaluados, puede quedarse en la atmósfera unos diez años, pero absorbe mucho más calor.

Ante esta emergencia, los consumidores de vehículos automotores y la industria de combustibles ha empezado a reaccionar mediante la generación de nuevas fuentes energéticas, como los biocombustibles.

Los biocombustibles han probado ser una de las formas más fáciles de adoptar, pues además de ser baratos de producir, se mantienen en estado líquido al ambiente, lo que permite su distribución y uso con pocos cambios a la infraestructura actual.

Empresas fabricantes de vehículos automotores ya están empezando a subirse al tren de los biocombustibles para el mercado, y varias ciudades en países desarrollados han empezado a adoptar transporte público que utiliza biocombustibles.

En Helsinki, por ejemplo, los sistemas de buses usan biocombustible desde el 2015 para el transporte masivo en el casco urbano de la ciudad. UPM, en éste caso en particular, utilizó este ejemplo como caso de éxito para validar la adoptabilidad del biodiesel y su uso en vehículos pesados en grandes ciudades.

El biodiesel, sin embargo, tiene un alto costo social que no se hace público con frecuencia: requiere de vastas extensiones territoriales para el cultivo de biomasa para su producción, y los países que adoptan los mismos estarán forzados a importarlos, afectando terriblemente la soberanía alimentaria de países más pobres.

Ante éste análisis, fabricantes de vehículos eléctricos han visto una interesante oportunidad; Las energías renovables, como lo son la eólica, hidroeléctrica, y solar, podrían proveer suficiente autonomía a los consumidores para su uso cotidiano, y para la manufactura de vehículos de “cero emisiones”.

Tesla, una empresa estadounidense nombrada en honor al reconocido inventor electromecánico, Nikola Tesla. Está desarrollando un conjunto de tecnologías que facilitan la compra, adopción, y mantenimiento de un vehículo completamente eléctrico. En recientes apariciones mediáticas, el fundador de Tesla, Elon Musk, ha anunciado su compromiso en el desarrollo de productos complementarios que fomentan un estilo de vida de cero emisiones. Elon Musk se caracteriza por entender varias industrias y proponer soluciones con profundidad para innovarlas radicalmente.

Tesla al momento se ha enfocado en estratos económicos altos, pero tiene la ambición de penetrar el mercado masivo en los próximos años. Además de carros eléctricos, Tesla ha lanzado una división dedicada a productos que no solamente el consumo energético de los vehículos de su empresa, sino también el consumo energético cotidiano de sus clientes.

Tesla Powerwall — Fotografía del micro sitio en Tesla.com

Entre los productos energéticos recientemente anunciados se incluyen el Powerwall, una batería eléctrica para el hogar que concentra la energía del día, los Solar Roofs, paneles solares con superficies personalizables que no dañan la estética del techo de las residencias, y megaplantas de paneles solares, para la generación de energía solar para clientes comerciales e industriales, y venta de energía a empresas de distribución eléctrica.

La razón por la cual empresas como Tesla han empezado a ingresar al sector energético es porque incluso si un vehículo no generase emisiones, su manufactura, mantenimiento, y electricidad consumida aún deben venir de fuentes mayormente no renovables. En Estados Unidos, su mercado principal, el grid eléctrico se compone principalmente de carbón (40%), gas natural (25%), energía nuclear (20%), y tan solo un 10% viene de fuentes renovables en promedio.

Las regulaciones en la mayoría de los países no fomentan la generación de energías renovables, y, a pesar de la firma del acuerdo de París, muchos gobiernos no toman acciones fuertes casa adentro para cambiar la situación. El cambio en infraestructura para salir de fuentes contaminantes es tan caro, que es sumamente difícil cumplir con el compromiso sin encarecer considerablemente el costo de la energía a los clientes. Además, aún no se han logrado economías de escala para fabricar fuentes renovables, y no existen generadores eléctricos con el tamaño suficiente para poder atender la demanda eléctrica del público y de las empresas grandes.

Tesla Commercial — también del micro sitio en Tesla.com

Es aquí donde vienen los fabricantes de vehículos. La transición hacia cero emisiones es sumamente costosa, pero el trabajo por hacer no está solamente en crear vehículos automotores más limpios. El problema subyacente implica transformar toda la matriz de generación energética hacia el uso de tecnologías renovables.

Recae en las empresas que crean productos contaminantes, como las empresas de manufactura de vehículos, el seguir el ejemplo de Tesla para revolucionar el grid eléctrico y así acelerar la transición a un futuro energético más limpio. Como prueba de ésto, hoy en día el valor en la bolsa de valores de Tesla, empresa californiana jóven que nació en el año 2003, ya excede los 50 miles de millones de dólares, habiendo incrementado en un 45% sólo en el primer trimestre del 2017.

Agradecimientos: Al CISE-ESPOL, en especial a Paquita Caldero, por inspirar la creación de este artículo, luego de una interesante lectura de biocombustibles durante su Ciclo de Formación Docente.

Fuentes

US Environmental Protection Agency

Next Green Car

Biofuel Digest

National Geographic

Tesla, Inc.

Union of Concerned Scientists

Slate

Wired

Forbes

Business Insider

Medium