
La fascinación por lo (des)conocido: no me digas Héctor, soy kanye en su jugo
Sobre Héctor Guillén, personaje y persona
Vivimos los tiempos de la hegemonía del Yo: “estoy en Barcelona”, “empecé una nueva dieta”, “acabé cinco series en una semana”, “tremenda borrachera que me cargué anoche” ¡miren todos! En Instagram, Facebook y Snapchat resuena solamente un eco: yo, yo, yo. No estoy diciendo que YO esté exento de querer contarle al mundo cada paso que doy: lo hago. Tampoco estoy afirmando que YO sea un alma caritativa que haya abandonado su vida urbana y de afición al smartphone para bañar leprosos (o como se diría en términos contemporáneos: personas leprosas) como la Madre Teresa. Nada de eso. Pero sí estoy convencido éticamente de que he sido un defensor, por lo menos en mis círculos afectivos más cercanos, de abrir ventanas para poder mirar la vida del otro, y encontrarnos -cuando la vida híper conectada a las redes lo permite- con las personas que nos rodean.
Hace un año comencé un proyecto que consiste en entrevistar a personas cuya vida privada -según mis criterios bien subjetivos, advierto- pudiese ser de interés público. No porque sean las grandes celebridades ni porque sus vidas estén para enmarcarse en cuadro de oro. Todo lo contrario: porque en sus rasgos más humanos, profundos e íntimos -errores, sueños, temores, ideas, afectividades, sexualidad, apegos, filias y fobias- se esconden historias que piden a gritos ser contadas. Se trata de jugar con los límites entre lo privado y lo público, lo íntimo y lo común. Cuando alguien habla está transmitiendo parte de su vida (sus registros pasados, su relación con el presente y sus aspiraciones futuras) a través de los términos y de las ideas que selecciona, y todavía más, creo: del cariño -concretizado en los afectos- que expresa. Digamos que este proyecto se trata de hacer arqueología con la vida de mis amigos.
¿Por qué leer? En realidad, no hay ningún motivo normativo. Esto podrían leerlo tres, mil personas o solamente el entrevistado (y ni de eso estoy seguro). Yo solamente dejo registro de un tiempo y un espacio ocupado por un cuerpo que siente, sueña y piensa. Un cuerpo distinto al mío, y distinto al tuyo también. Si cada persona hiciera este ejercicio estoy seguro de que podría desarrollar mayor empatía con los Otros (los No-Yo) que habitan los mismos espacios: entender qué caminos llevaron a una persona a constituirse históricamente de una forma y de no de otra. Esta pudiese ser una invitación a que vivamos “entrevistando” a medio mundo: no, no una entrevista a grabadora y libreta, pero sí a que guardemos en nuestra memoria lo que la otra persona ha sido, siente y comunica -verbal y conductualmente- que es, y aspira a ser, para entender su relación con el micro mundo que compartidos (el macro mundo ya está ocupado por Trump, las Kardashian, el ISIS, Despacito y Cristiano Ronaldo).

La vida no cabe en ciento cuarenta caracteres
Siempre que hablo por primera vez de Guillén (así le decimos en corto y me siento raro dirigiéndome a él como Héctor) utilizo un par de frases que, reconozco, son bastante mamonas: “pues, yo lo conocí cuando se llamaba Hec en Twitter, y hasta tenía más seguidores que él”.
Su nombre es Héctor Guillén González, más reconocido en el mega mundito del Twitter como arroba hectorguilleng. Lo conozco desde que estábamos en preparatoria, y la verdad es que nunca me esperé su astronómico ascenso en eso de los FAVs y RTs: no así, por lo menos. Siempre fue chistoso, raro, ¿irreverente? (https://www.sdpnoticias.com/columnas/2014/02/01/yo-si-tengo-memoria-yo-no-soy-pendejo) pero nunca esperé, honestamente, que llegara a las grandes ligas, y mucho menos a los 19 años de edad. Su relación “persona humana-personaje de tuiter” es algo que siempre me ha dado curiosidad explorar desde que existe como fenómeno sociocultural en internet y decidí, de una buena vez por tantas, sentarnos a revelar los misterios de la vida de un tuitstar.
Si de algo estoy perfectamente seguro es que Guillén es mucho -pero mucho más- que un Callo de Hacha. Te sostiene una plática de tres horas o más con argumentos increíbles y destila brillantez en su sentido del humor (el de la vida real también, o hasta más que el de Twitter) y en sus razonamientos. A uno podrán gustarle o no sus tuits, pero lo que más admiro de él es su sentido ético para no aprovecharse de las coyunturas sociales y políticas con el único propósito de hacerse de fama. Es más: no tiene miedo de pronunciarse en coyunturas críticas a favor de la sensatez (recuerdo mucho sus tuits valientes en defensa de Andrea Noel cuando denunció el acoso que sufrió en la Condesa, por ejemplo).
No es un antifeminista para polemizar en el vacío. No es un anti AMLO para que lo adoren los panistas o un anti Margarita para que lo alaben los morenistas. Guillén es un ser humano increíble: ese amigo que te tiende la mano cuando todos se han ido y el que te escucha cuando todos los oídos están tapados. A mí me importa más como persona que como personaje, y al personaje casi lo ignoro cuando estoy con la persona: si voy a cenar hamburguesas o a ver una película es con Héctor Guillén, no con Kanye en su jugo. Eso no quita que el personaje sea inmensamente interesante, por lo menos para mí (advertí que esto era subjetivo).
Otra advertencia. Si usted odia a Kanye en su jugo y le parece un pendejo, no sé qué hace aquí, pero le agradezco la lectura. Si usted me odia a mí y le parezco un pendejo perdiendo el tiempo: también. Si usted está aquí por verdadero interés: disfrute mucho. Este es un buen momento para abandonar la lectura si nada más está leyendo porque odia públicamente a Guillén pero le fascina en secreto. Solo le pido que recuerde esto, si es que se va: si odia (o incluso, ama) al personaje, tenga en cuenta que es distinto a la persona (yo sí creo que hay una ligera brecha entre ambos y admiro más a la persona, por ejemplo). Eso es lo que quiero aclarar en las siguientes líneas.
Sobrino del Sub Marcos / 20 mil 500 seguidores / cabello negro, revuelto (a veces en coleta) / camisas extravagantes / sonrisa casi política / símbolo generacional de una masculinidad en deconstrucción / ¿quién es Héctor Guillén?

Cuéntanos de tu vida: quién eres, de dónde vienes, por qué terminaste en Guadalajara…
Soy Héctor Guillén. Nací en Tampico, Tamaulipas, en el noventa y ocho. Vengo de una ciudad con muchas costumbres distintas a las de la ciudad en la que actualmente vivo. Una ciudad en donde tenía una familia muy numerosa, pero que, con el tiempo, se fue alejando de ella. Tampico -sin duda alguna- fue parte fundamental de mi infancia porque ahí nací, me formaron y mi adolescencia inició ahí también. Muchas historias de mi vida se encuentran en ese lugar.
Jamás ignoraría el hecho de que nací ahí o que soy parte de esta ciudad. Y, pues, sí, tengo una familia que ha sido importante en la historia reciente de la ciudad. Pero eso no me preguntaste; la respuesta es: soy Héctor y soy de Tampico.
¿A los cuántos años te viniste para Guadalajara?
A los trece, catorce años…
¿Fue prepa o todavía secundaria?
Creo que fue segundo de secundaria cuando sucedió la transición; el segundo bloque de segundo de secundaria. En diciembre de 2011 inició la mudanza y en enero ya estábamos estableciéndonos aquí.
¿Llegaste al Ciencias, no?
El Instituto de Ciencias es uno de los colegios privados más reconocidos de Guadalajara, debido a que está a cargo de los jesuitas, una orden católica que promueve valores como la plena libertad del individuo, al mismo tiempo que su sensibilidad y responsabilidad para resolver las problemáticas de la sociedad. El Instituto de Ciencias es célebre por haber egresado a personalidades como Guillermo del Toro o al Premio Nobel de la Paz mexicano, pero también es criticado por las recurrentes fiestas en donde sus alumnos consumen alcohol y otro tipo de drogas de forma descontrolada. Yo soy egresado del Ciencias.
Sí, sí, llegué al Ciencias, y llegué al Ciencias de una manera difícil, porque al principio me entusiasmaba, pero después me dio como una decepción porque sentía que no iba a poder formar una vida en esta ciudad. Mucha gente me ignoraba: mis compañeros me veían como el bicho raro de la generación, preguntaban que quién era yo. Se cumplió, de alguna forma, el estereotipo que se tiene de la gente de Guadalajara, de personas cerradas o de personas que juzgan mucho por apariencias. Guadalajara es tan diverso que no puedes decir eso para todos, pero al principio sí sentí eso: que me costaba mucho integrarme con mis compañeros, que era lo que me importaba en ese momento.

Ahora que sacas el tema: desde mi perspectiva, es muy evidente que Guadalajara tiene problemas profundos de racismo y de clasismo. Tú eres blanco, y entiendo que a tu familia le va bien económicamente: ¿crees que en otras condiciones hubiera sido más difícil integrarte a los círculos sociales de Guadalajara?
Si hubiera sido moreno o sudamericano, por poner un ejemplo, reconozco que sí me hubiera costado más trabajo la adaptación, pero no puedo decírtelo con exactitud porque no es mi caso. Aunque esto también puede ser variable, porque si hubiera sido un bato moreno al que le gustaba el fútbol o cosas más comunes de adolescentes, pues me hubiera podido adaptar más rápido, tal vez.
Algo que te guste mucho y algo que te cague de Guadalajara.
Algo que me encanta: yo creo que la diversidad. Y a esa diversidad me refiero exactamente a los contrastes que te encuentras y a esa lucha por construir una mejor ciudad por parte de personas de otros estados, por ejemplo; gente de Sinaloa, Chihuahua, Tamaulipas, Michoacán…yo creo que desde la diversidad se está buscando generar un cambio, poco a poco, para el futuro de Guadalajara.
Algo que me cague: pues sí, creo que existe una tendencia ligeramente marcada en la gente de Guadalajara, que es el juzgar por apariencias, y lo digo porque creo que me he convertido un poco en eso; es lo que más odiaba y te terminas convirtiendo en eso. No soy una persona que piense que es correcto hacerlo o que debamos de estar atentos a la apariencia de alguien. No es algo que acepte racionalmente, pero sí caigo inconscientemente en ese juego.
¿CDMX o GDL?
Guadalajara. Guadalajara me gusta por el hecho de que estoy adaptado a esta ciudad y como me costó tanto adaptarme, pues eso hace que me encante, porque sí fue un proceso largo, y que al final valió la pena.
¿Y ya no te quieres ir a estudiar? ¿Quisiste irte en algún momento, no?
Sí, quería irme, por el hecho de que me encantan los medios de comunicación; me fascinan. Sentí que mi futuro laboral estaba en la Ciudad de México y sigo pensando que lo está, pero al igual que ahí, puede estar en Nueva York, Miami u otro país que no sea México, en Colombia. No lo sé.
Sí existía una obsesión por llegar a la Ciudad de México pero creo que ahorita ya no porque estoy muy tranquilo en donde estoy. No sé, en tres años quizá ya vea la posibilidad de irme más tiempo.
¿Qué vas a estudiar?
Licenciatura en Mercadotecnia, en el Tec de Monterrey en Guadalajara.
¿Por qué?
Cuando supe qué era la Mercadotecnia me gustó. Porque supe que podía aplicarse en muchos ámbitos, tanto la Mercadotecnia social como la de publicidad o la de la psicología de la Mercadotecnia; me fascina que hay muchas visiones que puedes buscar desde esta disciplina. Con esta carrera creo que puedo aumentar más mis posibilidades de tener un lugar en los medios de comunicación de México.

¿Crees que la información tiene un mercado, que la gente consume cierto tipo de información y hay que vendérsela de la forma más atractiva posible?
Sí, urgentemente. Estamos en un declive del mercado de los medios de comunicación, en todos los aspectos, en todos los medios: periódico, televisión, radio. No han sabido cómo comercializar estos cambios. Y creo que sí es importante tener una idea de que puede existir un modelo de negocio en los medios de comunicación que no sea el de abusar y manipular la información, generar morbo o entretenimiento barato: existe -creo- un futuro padrísimo para los medios de comunicación en México y con un contenido mejor. Dicen que el buen contenido no vende, pero yo estoy seguro que solo hay que buscar cómo comercializarlo.
Esto me gusta preguntárselo a toda la gente que conozco: el momento en que te hayas sentido más feliz, completo o satisfecho, y también el momento en que te hayas sentido más de la verga, y por qué. No tiene que ser un día, pueden ser también etapas.
El más feliz: cuando estuve el mes de marzo pasado organizando el evento de Congreso Equis en la Prepa Tec. Fue un momento en el que me realicé, de alguna manera, por sentirme satisfecho con meses y meses de trabajo, y ver el evento conjugado, hecho, verlo en persona, creer en el trabajo que has hecho: haberte desvelado, preocupado, enojado. Me encantó ese momento.
Además conociste a personas que admiras de algunas forma, ¿no? Como Ophelia Pastrana o Risco.
Son personas que tienen historias totalmente distintas, pero que al mismo tiempo te entusiasman porque siempre tienen una anécdota que te puede motivar a seguir con tu vida, y eso es muy padre.
Para quienes leen: ¿puedes explicar de forma general qué fue este evento?
Fue una herramienta para los alumnos que están graduándose de la prepa; ayudarles a reflexionar: ¿qué vamos a hacer en esta etapa que sigue? Porque sabemos que muchísimos se toman el sabático o se van a trabajar, pero muchos de esos se quedan en el limbo sin saber qué hacer con su futuro. Yo creo que lo padre de este evento fue que muchos de los invitados te decían: “no te apures, pero tampoco te duermas sin pensar en tu futuro; tienes que pensar también en cómo beneficiar a la sociedad, o a tu entorno más inmediato”.
Me debes el momento más culero, la etapa más difícil que hayas pasado…
El momento más difícil, te digo, fue la adaptación a Guadalajara. Creo que sí llegué a llorar, a preocuparme, por el hecho de que no sabía qué iba a pasar con mi vida o si tenía futuro. Desde niño siempre había soñado con lo que quería ser de grande, pero en ese momento no tenía nada en específico seguro. Solo tenía incertidumbre.

¿Qué querías ser de niño?
Estar en la televisión.
Ah, desde siempre…
Me gustaba la televisión, también la política, pero creo que la televisión es lo que más me atraía de todo.
¿Y qué te ayudó a salir de esa etapa?
Eeh, pues, ¿conseguir amigos? Jaja. Y sí, aprender que las personas tienen errores, virtudes, defectos, pero lo importante es que te hagan sentirte más cómodo, en un ambiente que ya es como tu nueva casa.
¿Qué te gusta comer cuando no estás tuiteando?
Pizza. O sea: me encanta comer, pero no sé cuál es mi favorita. La pizza me encanta, pero algo más habitual, pues los Mangogos (dulces de goma sabor a mango) son como mi snack favorito-favorito de la vida.
¿Pizza, de qué?
La normal, de pepperoni. No me gusta la hawaina, no me gusta la pizza de tres carnes, la doble queso; no, no: me gusta la de pepperoni y queso, y ya.
¿Bar favorito?
El Rey. Hasta la fecha, El Rey.
¿Película favorita?
Siempre me hacen esa pregunta y siempre respondo diferente. Yo creo que me gusta muchísimo la de Argo porque es más como de Hollywood. Voy a decir otra. Ehmm alguna latinoamericana…porque siempre me caga que excluyo esas…la de…la de Obediencia perfecta, creo que fue una película muy buena.
¿Canción?
Me Rehuso es muy buena y creo que me emociona, pero no creo que sea la mejor canción que conozca. A ver: voy a buscar en mi playlist para ver qué me encuentro y que sea como algo que diga “wow, la neta, me mama”. La de alt-J de In cold blood creo que es de las que más me gusta.

A ver, ya en lo del Twitter: ¿cómo se te ocurrió empezar a tuitear mamadas que de pronto se hicieron populares?
Es muy aburrida la historia. Desde principios de 2016 o finales de 2015 empecé a usar vines de Niurka Marcos para hacer tuits graciosos respecto a situaciones que te pueden suceder a ti con frases que ella le decía a la prensa y que no tenían nada que ver con el tuit. Y así fue como empecé a conocer a varios tuiteros de CDMX que me empezaron a seguir, a ver qué tuiteaba, y así. Luego, hay una bandita, La Clica, que es gente muy muy troll, a la que conocí también. Conocí a tuiteros como Rodrigo Atilano, a gente como Hael Cárdenas, que son tuiteros que tienen un humor muy ácido, pero que son muy buena onda y todavía me caen muy bien; hasta la fecha hablo con ellos, a pesar de que mi humor es totalmente distinto a lo que era hace tres años.
Ya después conocí a gente que es más de mi edad, 21 o 2o años, y que pasado un tiempo me echaron mucho odio, pero así fue más o menos como se formó mi Twitter.
¿Sí notas una evolución en tu cuenta?
Definitivamente. Muchísimos cambios tanto en mi forma de pensar como en mi Twitter: fueron cambios paralelos. Creo que he madurado conforme he ido creciendo y, aunque no me considero maduro, sí ha cambiado el humor.
¿Te sientes satisfecho con tu cuenta y tu comunidad así como está?
Sí. Hay momentos incómodos; hay peleas, hay cizaña, mucho odio escondido en Twitter entre la comunidad que es más relevante de México, pero, definitivamente, es padre. Es complicado, pero eso no le quita lo divertido a Twitter.
¿Te sientes especial por convivir en este círculo?
No me siento especial ni exclusivo. Creo que en momentos sí sientes lo que cualquier ser humano siente cuando te siguen muchas más personas de las que te seguían hace tres años: estamos hablando de 20 veces más personas. Obviamente, sí hay momentos en los que te gusta, te obsesiona, pero creo que nunca me he sentido en mi ámbito social superior a alguien por mi Twitter. A veces hasta me da vergüenza mi cuenta. Solo siento que es divertido, pero jamás me he sentido especial.
Si me he sentido especial es solo por lo que he hecho afuera de Twitter: escribir en una revista, trabajo social con migrantes. Creo que vale más eso que lo que está en Twitter.
¿Eres un tuitstar, entonces?
Me gusta más tuitero que tuitstar, porque está manchada la imagen de los tuitstars como personas que se venden al PRI o al Partido Verde: gente que monetiza sus tuits. Y yo, en los dos años que llevo de buen ritmo con personas a las que les gustan mis tuits, jamás he cobrado un solo peso por un tuit. He recibido regalos de Four Loko y esas cosas, pero nunca un solo peso y no planeo hacerlo.
Cuando tienes una comunidad que te pone atención en Twitter tienes que apreciar más eso que el hecho de que veas la forma de aprovecharte económicamente. Creo que sacarle una sonrisa a una morra que está deprimida contándole un chiste es más valioso; prefiero eso a cobrar por promocionar a cierto político o cierta marca de ropa.
Una red social es la salida de mucha gente para no estar en el trabajo, en la escuela, para salir de su ritmo de vida que tiene todos los días. Como personaje que soy en la red social estoy convencido de que no me quiero vender a una empresa o a una campaña. Si fuera youtuber o un personaje en Facebook es una cosa totalmente distinta, pero si mi cuenta de Twitter empezó personal, así va a terminar. Si quiero hacer una cuenta de chistes, pues abro un @CosasHetero o de fanáticos religiosos: no creo que una persona deba ni pueda monetizarse en una red social. Te puedes monetizar si haces contenido audiovisual en otras plataformas…
O sea: ¿Luisito Comunica, por ejemplo?
Claro, claro; pero tuits, solamente, no te pueden dejar una ganancia.
¿Y tú nunca has querido abrir tu propio canal de vídeos?
Sí, sí, sí. Lo he intentado, desde hace dos años, pero nunca cuajó. ¿Por qué? Porque no tengo la disciplina que ellos sí tienen. Mucha gente piensa que es sencillo ser youtuber, pero creo que es de las cosas más difíciles que puedes hacer en una red social porque necesitas la atención de la gente, necesitas buenos contenidos, ser cercano con tu público: es prácticamente como un show de televisión, o hasta más difícil, porque aquí no tienes producción y empiezas desde cero.
¿Qué te caga de los tuitstars?
Me caga: su soberbia, sus opiniones mal estructuradas -que yo también lo he hecho- y su postura a la defensiva. Creo que eso es lo más dañino que existe en Twitter actualmente: el hecho de que te quieras pelear absolutamente por todo. Aunque también acepto que yo soy una de las personas que más corajes puede hacer por ver que alguien hace una estupidez como atacar a minorías o estereotiparlas. Y yo entiendo a la gente que mienta madres veinticuatro horas, pero, al mismo tiempo, eso no ayuda a que en Twitter se haga comunidad.
Yo creo que hay distintas formas de humor. No sé si lo que voy a decir es elitista o mamón, pero creo que hay un humor más simple o elemental y uno más elaborado, y que cada uno de ellos tiene un público específico. ¿Qué dices?
Sí, definitivamente. Lo maravilloso de Twitter es que puedes seguir gente con distintas personalidades y que te cuente distintas historias. Y es paradójico, porque a mí me han acusado de copiarle a otras personas -que no sé de dónde sacan eso-, pero yo siempre defiendo que lo mejor de Twitter es la diferencia que existe entre cada tuitero.
Hay cuentas personales y hay otras que son totalmente un personaje, como Teniente Chochos y esas cosas. ¿Qué piensas de cada tipo de cuenta?
Una persona que es chistosa sin abandonar su personalidad: esas son las que mejor me caen en Twitter. Los personajes caricaturizados que no tienen una foto de perfil no muestran realmente lo que son, ni lo que pueden aportar a Twitter. Si una persona quiere dar su opinión sobre feminismo, por ejemplo, pues tiene los pantalones o los ovarios para poner su foto, respaldar su opinión y hacerse responsable: tener la dignidad de mostrarse como es. Los cobardes esos que tienen fotos falsas se me hacen ridículos.
¿Y tú te peleas mucho?
Trato de no pelearme. Creo que sí existen momentos en donde tengo que pelear con ciertas personas porque no me quedo con los brazos cruzados, pero no soy esa persona que empiece el pleito o se meta a pleitos ajenos: que cada quien resuelva sus problemas. Aunque si se meten con un amigo, evidentemente, sí voy a responder. Pero soy una persona que consideran tibia, que no se pelea con nadie.
¿Tus tuiteros favoritos? Que les tengas cariño, o que te guste su humor…
Tengo un tuitero muy favorito que se llama @medusaboyy (https://twitter.com/medusaboyy), de Zacatecas, ni recuerdo su nombre: creo que se llama Óscar. Es sumamente especial porque muestra muy bien lo que es: sus defectos y virtudes. Si está deprimido, lo comunica, y si no quiere tuitear, pues deja de tuitear cuatro días: no le importa, y eso es auténtico. Supongo que es el que mejor me cae.
Existen otros como Gustavo, gente que es como más alivianada, y que tiene esos mensajes triviales que dices: “no manches, literalmente, es lo que sentía hace dos días, o es lo que he estado pensando todo el rato”. Personas súper sencillas que te fascinan.
¿Te molesta cuando la gente te pide que la sigas o te busca mucho?
Es chido que la gente se dé el tiempo de agradecerte los chistes. A mí me encanta saber que alguien está pasando por un mal momento y que yo lo hice sonreír. Me encanta tener esa posibilidad. Me fascina el hecho de saber que hice reír a alguien, aunque sean dos minutos o una hora. Creo que es lo que más me gusta y el mejor regalo de Twitter: hacer sentir bien a alguien. Tal vez me vean como un payaso, pero soy un payaso bien feliz.
Me da gusto conocer a la gente, aunque a veces hay gente muy intensa. Pero me encanta: o sea, es gente que se está dando el tiempo de decirte que le caes bien, ¡cómo voy a quejarme de eso! No sería lógico.
¿Qué se siente que te hablen en los bares o en el cine para pedirte una foto?
No se siente nada. Al principio te saca de onda, pero es lo mismo que si te tomaras una foto con un amigo: nada del otro mundo. No me molesta, tampoco me encanta. No he perdido tiempo de mi vida por eso. Ni me va, ni me viene.

Oye, ¿y no hay una élite chilanga de tuiteros que te haga sentir relegado del mundito importante?
Definitivamente, los provincianos gobernamos Twitter en México. El problema de la Ciudad de México es que están trabajando tanto o atorados en el tráfico -tantas cosas que hacer- que no tienes tiempo para hacer buenos tuits. A lo mejor los que trabajan en YouTube, pues sí hacen cosas chidas. Pero estoy seguro que los tuiteros que tienen más tiempo libre son los mejores. Es algo básico: si alguien tiene tiempo libre, saca mejores chistes y son más auténticos.
¿Cuántas horas netas de tu día le dedicas a tuitear?
Como unas tres o cuatro horas.
¿Alguna vez te han amenazado por tus tuits? Digo, no entendería por qué, pero puede pasar.
Nunca, nunca, nunca. Hay gente que me odia: gente que me tiene silenciado, que dice que le cagan mis tuits, que dicen que copio. Es gente que no entiendo qué problema tuvo conmigo, generalmente amigos de mis amigos, no sé, no entiendo su odio: su deporte es tirarme mierda porque me junto con sus amigos. Pero amenazas, nunca.
¿Tuitear te ha dado estómago, no? ¿Te quita el ego? ¿Aguantas cosas más culeras que antes?
Definitivamente estar en redes sociales te da una idea de lo vulnerable que es tu vida privada y tu personalidad. Eso es lo que vende en redes sociales: mostrar tu vida privada. O más bien, aparentar que muestras tu vida privada.
Entonces, yo creo que eso, de alguna manera, me asusta, pero también puedes decidir qué parte de tu vida mostrar, de lo que eres. Es fascinante. Mira: hay gente que decide mostrar su depresión y sus traumas, y es su decisión; eso no me agrada y no creo que sea sano ni para ellos ni para nadie, porque el morbo no llega a nada, por más clicks que genere en redes sociales, es muy nocivo. Hay otros extremos, como Kim Kardashian o gente que vendió su intimidad a las redes sociales por medio de reality shows: aunque sean personajes que dan a entender una parte de lo que se supone es su vida, al final, no les va a gustar saber que perdieron su vida privada.
¿Héctor Guillén es su personaje?
No le miento a nadie. El personaje es la persona, y viceversa.
¿Chumel o Callo?
Eso no es una pregunta. Chumel Torres es una persona que cuenta con cuatro personajes: el de televisión, el de Twitter, el de YouTube y al que te encuentras en la calle. Chumel es uno de los influencers más talentosos y también de los más razonables. Viene con muchos errores, y su soberbia a veces lo mata, pero es increíblemente bueno en lo que hace, además de que valora el talento de sus amigos, que es lo más padre de él.
A Callo no lo he tratado, aunque amigos míos trabajan con él. Para mí, personalmente, su estrategia para ser relevante en redes sociales no es la más indicada. Tiene que bajarle al tono que maneja, pero eso es mi percepción: igual y él puede llegar a hacerse más violento, quién sabe.
Pero Callo, aunque tiene muchos seguidores, en interacciones anda muy pobre, ¿no?
Eso le pasa porque es un tuitero que está desde 2010 o algo así, y probablemente se obsesionó tanto con la cámara que descuidó su personaje de Twitter. Su error es pensar que si se codea con gente poderosa va a llegar lejos: eso lo puede hundir.

¿Lo que hace a un tuitstar son entonces las interacciones y no los seguidores?
Es la empatía con el público.
Receta secreta para ser un tuitstar. ¿La hay?
Es muy fácil. Saber decir lo que otros quieren escuchar o quieren ver. Es difícil mostrarte como eres y ser auténtico, porque a este ritmo yo podría usar estrategias entre tuiteros para aumentar artificialmente mi popularidad, pero la única que sirve de verdad es hacer lo que los otros quieren leer, ver, escuchar.
¿Tu tuit con más retuits?
Creo que es uno de una torta: el de la torta más gigante que han visto, en CDMX o en el Estado de México. O sea, ya están entregando la torta, con todos los mil ingredientes, y al final, yo le pongo: “pero era sin queso”, o algo así.
¿De cuál tuit estás más orgulloso?
Hay varios, hasta me río a veces de mis propios tuits. El que más me gustó es un meme de Paris Hilton diciendo que empezando el semestre estás de peda y en los finales ya te pones a leer. Es una foto de Paris Hilton en una fiesta y luego otra foto de Paris Hilton con lentes, leyendo.
Aunque, estoy más orgulloso, en realidad, de los tuits en donde tuve la libertad de hablar de temas como el feminismo o los refugiados en Siria. Temas ajenos a mi humor, pero a los que sí me ponen la atención; eso es lo que más valoro.
¿Pedro Sola o Niurka Marcos? Solo uno.
Escogería, definitivamente…pf, qué difícil. ¡Ay, es la pregunta más difícil que me has hecho, jaja! Yo creo que me quedaría con…con Pedro Sola. Porque existen momentos en que Niurka sí me desespera, y Pedro Sola jamás: es un pan de Dios, es un amor.
¿Tú creaste el #MaribelGuardiaChallenge? ¿Cómo fue ese pedo?
Durante Navidad, el #MaribelGuardiaChallenge se convirtió en la primera tendencia a nivel nacional, recibiendo cobertura por medios de comunicación de gran alcance como El Universal. Se cree que fue creado por los tuiteros Kanye en su jugo (@hectorguilleng) y PERRA PARRAL (@unafantaporfa):
Una amiga publicó el vídeo que subió Maribel Guardia bailando Los pastores a Belén y me cagué de risa: le dije “está cagadísimo, qué pedo”. No sé si fue ella la que propuso que lo bailáramos y lo subiéramos a Twitter…mmm ya me acordé; fui yo el que propuso bailarlo y subirlo, pero nunca acordamos que fuera un reto. No existía el #MaribelGuardiaChallenge, yo lo subí y no le puse el HT hasta que ella lo subió y comenzó el #MaribelGuardiaChallenge, y empezó a explotar.
¿Hay más gente que se lo atribuye?
Sí, el equipo de Escándala. Al parecer, ellos también hicieron esto, pero lo hicieron con actores que son amigos del dueño de Escándala, en una casa, no sé en qué parte. Pero estaban bailando los cinco, eso no era el challenge, porque el punto es que fuera cada persona imitando a Maribel Guardia.
¿Y ya después se descontroló esa madre, no? ¿Fue HT a nivel nacional?
Sí, sí, sí. Fue justamente cuando pasó lo del Gasolinazo, y muchas personas me decían que me habían pagado para distraer a la gente. Y yo decía: “o sea, si mides bien el alcance, fue en Twitter; nadie se juntó en el Zócalo a hacer esta cosa: no fue una distracción para más de veinte mil personas que vieron esto, y bueno, los que vieron en Multimedios, creo”. Decían que era la noticia sobre el reto que estaba paralizando internet, supuestamente, pero la realidad es que los medios lo hicieron ver así porque no tenían de qué hablar.
¿En dónde termina Héctor Guillén y en dónde empieza su arroba? ¿No tienes miedo de ser solamente un personaje?
No, no. Kanye en su jugo es Héctor Guillén: no hay diferencia. Cuando soy una persona que cuenta un chiste o se está burlando de algo en la vida real, que está, no sé, riéndose de una película de Disney en la casa de una amiga, ahí digamos que soy Kanye en su jugo en persona. Kanye en su jugo no es un personaje, no es un álter ego: simplemente es una parte de mí interactuando en redes.
En algunos momentos sí dudo: ¿me van a ubicar por Kanye en su jugo o por Héctor Guillén? Y, de hecho, me sorprende, porque existe un cincuenta-cincuenta entre las personas que me conocen como uno u otro. No quiero terminar como Callo de Hacha donde solo lo ubican por Callo; jamás me gustaría que me ubicaran por Kanye como mi nombre de forma común.
En un caso hipotético, si tuvieras que decidir entre quedarte con tu personaje y tu comunidad de Twitter o quedarte con tu vida privada y tus amigos más íntimos: ¿qué eliges?
Siendo razonable, definitivamente, escogería mi vida privada: eso es lo que más aprecio. Y pienso que tu privacidad es un regalo; tus amigos son un regalo, y eso es lo que más debes de apreciar de tu vida. Lo demás es secundario, es lo que viene en combo. Y si me dieras a escoger entre esas dos opciones, sin duda, elijo mi vida privada.
Me imagino que los tuiteros, por estar cuidando su interacción virtual, a veces se desapegan de sus amigos o hasta se pelean con las personas importantes de la vida real. ¿Nunca te has sentido solo por haberte concentrado demasiado en Twitter y haber olvidado a quien quieres?
Sí, yo creo que sí hubo un limbo, un proceso: me estaba obsesionando tanto con construir mi Twitter que descuidé, inclusive, viajes. Por ejemplo, estaba en Francia en un viaje escolar y no dormía, o me dormía hasta las dos de la mañana -que lo haría en una fiesta, o no sé- pero estaba tratando de estar en el horario de México, y me despertaba a las seis de la mañana para alcanzar el horario de la noche de México. Creo que ahí sí hubo una obsesión y descuidé de haber disfrutado con mis amigos de un viaje tan padre como era ese.
¿Los seguidores son poder?
No, creo que no debería de ser visto así. Hay gente que sí lo piensa así, pero no lo es.
¿Tu marca tiene precio?
Lo tendría si yo tuviera interés en ello. Si fuera youtuber te diría hasta con pesos y centavos cuánto vale mi trabajo, pero no, ahorita, actualmente, no le veo un valor monetario.

¿Qué pasa si un día cualquiera se te acaban las ideas o simplemente no tienes ganas de tuitear?
No tuiteo y ya. O sea: hay momentos en que sí te agarra el momento negativo o la depre, y lo mejor que puedes hacer es dejar las redes sociales, darte un tiempo a ti, escucharte y seguir con tu vida.
¿Deprimido o encabronado no tuiteas, entonces?
Jamás, jamás. Sí existen momentos en los que me da igual y sigo tuiteando, y aunque hay personas que dicen que hay que estar deprimido para tuitear más bonito, yo todo lo contrario: tengo que estar muy feliz para tuitear muy buenas cosas.
¿Has pensado en borrar la cuenta y que todo se termine? ¿Recuperar tu vida privada al cien por ciento?
Sí, pero no lo considero una posibilidad cercana.
¿Sientes que vale la pena este esfuerzo que haces?
En algún punto es desgastante, pero no tanto como un trabajo. Por eso no me quiero vender a una compañía: para poder descansar cuando yo quiera; no es un trabajo, lo hago por gusto.
Y si quisieras matar a Kanye en su jugo, ¿podrías abandonar la micro fama? ¿Te lo permitirías?
Ah, sí, definitivamente.
Ya vamos dejando Twitter un rato. Cuéntanos de otra de tus aficiones: la tele.
Desde niño, yo creo que lo que más hacía con mi familia era ver la tele: veía canales de entretenimiento, veía reality shows, veía noticieros desde los ocho o nueve años. No podía despertarme sin ver Disney Channel o Nickelodeon: series de adolescentes desde los siete años; me encantaba la televisión, el hecho de que existiera contenido -o sea, en ese entonces no me lo planteaba así, tampoco soy tan profundo- que te entretuviera.
Me gustaba el hecho de ver noticias o un programa, series, que te distrajeran un momento: me encantaba, me encantaba. Yo creo que los noticieros eran lo que más me gustaba.
¿Crees que la tele sigue siendo importante? ¿No es apostarle al muerto?
La televisión evoluciona. Sigue y seguirá siendo vital en la cultura de cualquier país. Netflix, para mí, es televisión. Blím es televisión. Contenido de televisión en otra plataforma, pero sigue siendo televisión.
Es muy ingenua la gente que piensa que la televisión es anticuada, porque muchos de los contenidos que vemos en YouTube son de televisoras: son de gente que está como camarógrafo o como reporteros, que tragan de la televisión.
Esto es polémico, pero muchas familias mexicanas siguen dependiendo culturalmente de la televisión, y creo que es muy egoísta de nuestra parte darle la espalda a la televisión, la radio y el periódico.
¿Y qué dices de quienes creen que la televisión es el origen de los problemas del país y que nos distrae de hacer un activismo político más activo?
Yo creo que esa distracción se encuentra más en las redes sociales que en la televisión en sí.
¿Por qué amas a Ciro Gómez Leyva?
Admiro a Ciro Gómez Leyva porque sabe manejar la televisión y las noticias. Porque le ha dado muchísimo trabajo a amigos míos que son muy talentosos en lo que hacen. Él transformó lo que son los medios de comunicación desde la televisión. Nunca, desde los dos mil, había existido un medio que no fuera Televisa que diera las noticias con esa magnitud. Entonces Ciro fue un personaje fundamental para la construcción de lo que eran las noticias.
¿Lo conoces?
Sí.
¿Y te gustaría trabajar con él?
Sí, definitivamente. Es alguien que sabe lo que hace.
¿Es honesto?
No sé, no conozco su trabajo desde cerca para decirlo.
¿Objetivo?
No, no creo que comunique objetivamente, porque ningún periodista importante actualmente comunica objetivamente lo que sucede en la realidad del país. Pero eso no es malo. Creo que la polémica es lo que hace a los personajes: al chayotero, como Ricardo Alemán, le encanta que le digan el chayotero, y la gente lo lee por eso; Aristegui misma tiene ciertas tendencias a la hora de informar. Son personas que tienen todo su derecho a informar como ellos quieran.

Te gusta escribir o, por lo menos, llegaste a hacerlo. ¿Qué es la revista Territorio y qué significa para ti el proyecto? (http://revistaterritorio.mx/hector-guillen.html)
Creo que admiro mucho a las personas que escriben bien, porque yo mismo no sé hacerlo muy bien. Sin embargo, me fascina el escribir porque tienes una historia que le puedes contar a alguien que no tiene la menor idea de lo que está sucediendo, deja tú en el mundo, deja tú en el país: en tu ciudad. Entonces, lo que es Territorio para nosotros, para todo el equipo de la revista, es un espacio que escucha a todos esos personajes que casi no se les da voz. No como si fuera un servicio social o una ONG: simplemente es un esfuerzo periodístico que significa para mí y para muchos tapatíos un medio de comunicación que cuenta historias de una manera fascinante.
Lo más curioso es que la mayoría del equipo de Territorio es gente foránea, que no nació en Guadalajara y que lleva cinco o dos años viviendo aquí, pero que quieren abonar a construir el futuro de la ciudad.
Se me había pasado preguntarte, pero, ¿qué lees en tu tiempo libre? Tu libro favorito, tal vez.
No leo mucho, en general. Pero cuando leo, leo novelas: me gustan mucho las novelas que muestran la condición humana. Los libros que te desnudan a un personaje son los que más me gustan.
Una novela que me haya marcado mucho creo que es Nación TV (Fabrizio Mejía Madrid), habla mucho de lo que es el poder en México, en su pasado, pero que explica lo que sucede ahora. No sé con exactitud si todas las historias son reales, pero es fascinante la manera en que esta narrativa nos recuerda lo que México era hace no mucho tiempo: cuando una televisora era realmente la dueña del monopolio de la televisión, y decidía lo que se decía o no se decía. Y, prácticamente, esta televisora formó la cultura mexicana.
Mucha gente se burla y dice “ay, los chistes de Televisa, qué hueva: es humor barato”. Pero muchas cosas que nos dan risa son cosas de Televisa, porque eso veían tus papás: Siempre en Domingo o Héctor Suárez. No me vengas a decir que le das la espalda a Televisa: no eres ajeno a la cultura que implantó una televisora tan poderosa. No estoy diciendo que lo que hizo Televisa en México no fue nocivo o no fue dañino.
Pero, ¿La Escuelita, la Hora Pico y la Familia Peluche le hicieron bien o mal al país?
No le hizo nada. Es decir: formaron una cultura, tal vez sí, más machista, más homofóbica, pero no creo que hayan sido fundamentales para generar una tendencia y decir que todos los que veían La Hora Pico eran instantáneamente machistas; no creo que funcione así. Creo que lo que sí es es comprobable y puedo decirlo como fact es simplemente que Televisa tuvo muchos años un gran poderío sobre este país.
El contenido de Televisa va a seguir años, y años, y años. Es poco realista decir que Televisa va a caer en bancarrota. Va a evolucionar, y le va a costar mucho; hasta la fecha no ha creado contenido para que nos interese, ni que alguien de nuestra edad quiera contratar Blím: eso es cierto. Pero se las va a ingeniar para llegar a los nuevos públicos: lo tiene que hacer y lo va a hacer.
¿Crees que el futuro de Televisa sea ofrecer contenidos para personas que no pueden acceder a Netflix o que no entiende el humor de ciertos tuiteros y youtubers porque está relegada de los círculos y códigos sociales de las clases media y media alta? ¿Su público son las clases populares más relegadas?
Puede sobrevivir con eso, pero no por mucho tiempo. Ya se dieron cuenta de que si quiere volver a ser la Televisa de antes -y no me refiero a que tenga otra vez el monopolio de la información, porque eso no va a suceder, pero sí a que sea relevante en novelas para niños, en series- tiene que buscarle y lo va a lograr, porque muchísima lana corre en esa empresa, incluyendo oportunidades laborales. No tardan en incorporar a tuiteros o youtubers: van a tener que inventar nuevos formatos para llegar a nuevos públicos y también a los tradicionales.
¿Tú ves televisión abierta?
Sí, me gustaba mucho Masterchef. Yo creo que ese reality show, a pesar de tener las costumbres de abusar de la publicidad, de tener rasgos de la vieja televisión mexicana, sí fue un programa muy bien manejado. Es un programa muy mexicano y usaban bien a sus personajes; la hermana Flor es el mejor ejemplo de eso.
Ahora, vamos a la sección de preguntas políticas: ¿qué opinas de los feminismos?
Ver al feminismo como una manera en esta época histórica de expresarse de las mujeres es fascinante. Yo era de los ignorantes que pensaban que el feminismo es una forma de odiar a los hombres, pero ya sé que no lo es. Yo he platicado con muchas feministas, incluso de las que pueden considerarse como “radicales”, y son personas que tienen muchísimo corazón, y tienen muchas formas de escucharte a ti a pesar de que tengas un pene y tengas privilegios.
Son mujeres que están dentro del feminismo y que tienen razones para estarlo; razones para apoyarse entre ellas e intentar salir adelante juntas. Definitivamente, el feminismo es necesario en este país; necesita extenderse en todas las redes sociales y se necesita dar un mensaje claro de lo que es para una mujer querer igualdad y querer respeto de cualquier persona que se encuentre a su alrededor.
¿Los hombres podemos ser feministas?
No. Es complicado comprenderlo, pero es mejor entendernos los hombres como aliados que, cuando escuchemos un comentario machista, digamos “estás equivocado, eres machista, eres estúpido”. Las personas que piensan que se puede llegar a ser feminista fácilmente, simplemente expresando buenas intenciones de igualdad, y que solo abren la boca, no son feministas. Hay mujeres con muchísimos privilegios que no necesitan el feminismo y que más bien pueden ser aliadas, al igual que los hombres, que de por sí ya son privilegiados. No es sencillo ser feminista.
¿Te molestan los círculos exclusivos de feministas o estás a favor?
Estos grupos son importantes porque son espacios de confianza para mujeres que han vivido situaciones incómodas o violentas. Estar en su situación no es cosa de decir como hombre: “ay, yo te comprendo”. No, no. Un hombre no puede sentir la misma discriminación o lo que sintió una mujer cuando la violaron.
Ser feminista es estar en los colectivos, marchar. No soy nadie para decir quién sí y quién no es feminista, pero es sencillo darte cuenta de que no es un título que te consigues fácilmente. Ser feminista es acción.
¿Los hombres podemos apoyar deconstruyendo nuestra masculinidad y entendiendo que no hay una masculinidad hegemónica? ¿Tú lo haces?
Definitivamente. El hombre puede ser un gran aliado del feminismo. Es importante que nos quitemos prejuicios sobre “lo que es o no masculino”. El concepto de masculinidad que existe mayoritariamente en la sociedad es arcaico: la masculinidad ha evolucionado, y ese concepto de siglos pasados ya es difuso; pierde sentido decir qué sí es masculino o no es masculino. Es difícil, sobre todo en mi caso.
¿Cómo que en tu caso?
Por ejemplo, cuando me dicen maricón por defender a Ana G., que es una feminista, muy buena tuitera y que escribe en The Huffington Post, pues eso no me pega a mi masculinidad. Ni siquiera creo que la masculinidad sea algo que deba de importar, no es relevante.
¿Crees que @CosasHetero contribuye al debate o son solamente provocaciones?
Son chistes, son tuits: no le están cortando los huevos a un heterosexual, no hacen cosas demasiado nocivas. Solamente juegan a lo mismo a lo que juegan los heterosexuales: “los gays son súper chismosos”, “yo conozco a muchos gays que…”; algunos heterosexuales hablan de los gays como si fueran una raza de perro con características particulares. Hay homosexuales con buenas intenciones y otros con malas intenciones: es lo mismo que los heterosexuales. Hay de todo. Es una diversidad que debemos de abrazar y no caer en estigmas.

¿Qué opinas del Orgullo y de la comunidad LGBT?
Yo creo que han excluido erróneamente a algunos heterosexuales: por ejemplo, cuando Chumel habló en su programa de HBO sobre las personas trans, explicando con expertos -ni hablaba él- su situación y sus problemas de discriminación. Es muy fácil criticar y ni siquiera ver el programa. Es un error que ciertos miembros de la comunidad ataquen sin argumentos reales a esfuerzos que pueden valer la pena. Es un peligro.
Pero bueno, este vicio no es único de la comunidad LGBT: es un vicio de las redes sociales; lo mismo pasa con las feministas o con los progres.
¿Y qué piensas de que algunas marcas utilicen el Orgullo para sacar provecho?
De alguna manera, ayudan; pero también son oportunistas. Cuando ves que una marca transnacional pone el arcoiris en su producto o está tratando de ser cool con la comunidad, pues, hay que agradecerlo, pero tampoco casarte con la marca por eso. No se debe de consumir una marca por apoyar a la comunidad: más bien, debemos de dejar de consumir si hay un ataque de una marca a la comunidad. Las marcas hacen siempre campañas con muchísimo dinero y no debemos de dejarnos arrastrar por eso.
Pues, se ve que, mayoritariamente, la gente te quiere. Te pregunto: ¿algún día le entrarías a la política o de plano no?
Me encantaría ayudar a la política con las herramientas que yo tengo, pero nunca como un personaje dentro de la política. Jamás pensaría en eso. Es difícil para le gente dentro de ese ambiente: son personas que siempre están bajo el escrutinio público, que deciden ser o no ser de cierta manera conforme a lo que quiere la gente, porque ellos te apoyan, te dan su confianza y sus votos. Tienes que caerle bien a esa gente. Yo creo que es peor que ser tuitero o youtuber.
¿Ya sabes por quién vas a votar en 2018?
Creo que voy a votar por ese personaje que tenga buenas referencias, que tenga confianza de gente reconocida o de activistas, como Emilio Álvarez Icaza.
¿Y qué debe de ofrecer ese candidato o candidata?
Estabilidad, yo creo. Es lo más importante para este país. Es decir: la continuidad del sistema económico y político en donde existen muchos pobres y pocos beneficiados no sirve, no me refiero a eso; con estabilidad me refiero a que ese personaje no fomente el odio ni la confrontación. Es una tendencia reciente en los políticos generar odio hacia ciertos grupos. Yo le doy mi confianza a quien nos haga sentir seguros.
Dentro del PAN hay un personaje que me da confianza, se llama Rafael Moreno Valle, jajaja, no te creas. Es broma. Me da confianza uno que ahora es independiente, el de lentes…
¿Armando Ríos Piter?
Sí, Ríos Piter. Javier Corral también es bueno, pero no lo veo todavía en la presidencia. También creo que es bueno este senador o diputado que acaba de lanzarse…
¿Romero Hicks?
Sí, él. Por lo que me cuenta la gente que sabe de política, es una persona abierta a otras opiniones, que es el problema de López Obrador: a él le dices “mira, creo que estás mal o es mejor esta idea” y no, le vale madre. Creo que Ríos Piter y Romero Hicks también son buenas opciones.
¿Te cae bien Kumamoto? ¿Es tu amigo?
Digo, no soy su amigo más cercano, pero sí lo considero como un amigo: he platicado con él y es una persona que, a pesar de los éxitos que ha tenido y toda su fama, es sumamente humilde. Eso es muy apreciado y espero que no cambie con el futuro.

Por último, ¿a qué le tienes miedo?
Le tengo miedo a sentirme incómodo con alguna mala decisión que tome en el futuro, pero estoy tranquilo con saber que todas las decisiones que tomo actualmente son por mí y no por agradar a alguien más. Si le tengo miedo a algo es a eso: a agradar a alguien más y no a mí.
¿Quién quieres ser en 20 años? ¿Qué te ves haciendo?
Mucha gente me hace esta pregunta y nunca la he podido responder. Creo que me veo trabajando en una empresa grande, como una revista o un periódico, tal vez ya con mi marca personal. Posiblemente, hasta yo empiece un medio por mi cuenta o trabaje en uno, pero creo que ese es mi futuro.
La cuenta no va a ser mi trabajo, definitivamente.
¿Eres popular? ¿Influencias lo que la gente cree, dice y piensa?
Creo que no, pero sí existe una semilla que siembro en personas para cambiar su opinión sobre ciertos temas polémicos o visibilizar temas que casi no se toman en cuenta en las redes sociales. Todo el tiempo estamos viendo memes, memes, memes, chistes, chistes, y generar el espacio para hablar de los temas de los que casi no se escucha en este país es importante. Creo más en visibilizar que en cambiar opiniones.
David Ricardo Flores (@Dricardo_98)
Es estudiante de Gestión Pública en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). Cuando no está hablando de la Política, entrevista amigos, compra libros de tianguis, pasea por su calle favorita de Guadalajara (José Guadalupe Zuno, antes Bosque) y acaricia a los labradores que ve pasar.
Juan Pablo Sandoval
Fotógrafo tan tapatío como las tortas ahogadas. Mejor amigo de una Canon EOS Rebel T3i. Le gusta pintar con luz. Puedes conocer su trabajo en: https://www.instagram.com/sagjfotografia/?hl=es
