Por qué voté en contra de ratificar a Alfaro
Poder marcar una boleta no significa automáticamente “democracia”

A pesar de que me parece que Alfaro ha hecho un buen trabajo en la política municipal de movilidad, la recuperación y creación de nuevos espacios públicos, o en un uso más eficiente de los recursos de la ciudad, voté NO por las siguientes razones:
Para empezar, porque me parece que el ejercicio es más bien uno propagandístico, que no está siquiera gestionado por un cuerpo autónomo y sí por uno que pertenece al Gobierno de Guadalajara, cuya presidenta -del Consejo Municipal de Participación Ciudadana- ha defendido a capa y espada al alcalde, al grado de decir que “le daba flojera” explicar cuánto nos iba a costar la ratificación.
Porque me parece inaceptable que cualquier político denomine como “basura” a los medios de comunicación y desacredite su trabajo. En una plena democracia es vital el ejercicio de nuestras libertades frente al Estado, y que un gobernante quiera determinar cuáles son las noticias “aceptables” y “no aceptables” me parece extremadamente peligroso.
Porque la persona encargada de nuestra seguridad, el Comisario Caro, está ahí por fines políticos y no por una solvencia técnica del tema. La fallida estrategia de la Policía de Guadalajara se plasma en que los niveles de inseguridad han aumentado descontroladamente, y cuando se le cuestiona al alcalde sobre el tema, dice que “es psicosis colectiva” (lo dijo en una entrevista con Enrique Toussaint). Por si fuera poco, la policía actúa rompiendo los protocolos y con prepotencia en contra de los ciudadanos. Yo mismo sufrí una agresión de la policía hace algunos meses, y cuando el Comisario Caro me pidió una disculpa personalmente, me dijo que “él no creía en la presunción de inocencia” y que “lamentablemente, hemos perdido la mano dura de Calderón que nos libró de un narco-Estado”.
Porque Alfaro ha convertido el discurso de la ciudad en uno incuestionable que funciona con un sistema de antagonismos: “los que queremos una mejor ciudad” y “los que solo estorban para que lo logremos y son comprados por el PRI”. Las cosas no funcionan así. Apostar por lo público debe de ser una estrategia para incluir a más personas y brindarles más oportunidades para su bienestar, no una campaña mediática para silenciar toda crítica y legitimar ciegamente el trabajo del alcalde.
Porque, francamente, me parece un tipo prepotente y nefasto, que no sabe escuchar, pero que quiere que su voz se imponga en todo momento. Que no reconoce los logros colectivos de la ciudadanía, y que dice, por ejemplo, que #SinVotoNoHayDinero pasó porque él le dijo cómo votar a “sus” diputados.
Finalmente, voto también en contra del Partido Movimiento Ciudadano por su pésimo trabajo legislativo:
· Votaron por un burócrata para estar al frente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos y que se mantenga el status quo, en lugar de una defensora de derechos humanos, con amplia experiencia académica e impulsada por colectivos feministas y de familias que buscan a sus familiares desaparecidos.
· Votaron a favor de obligar a las personas migrantes a identificarse, algo que funciona con los mismos principios que la Ley Arizona SB1070 de Arpaio. Esto viola el Artículo 1ro Constitucional y el principio pro persona.
· Votaron a favor de Trino Padilla como Procurador de Desarrollo Urbano, un puesto clave para que Guadalajara crezca de forma ordenada que quedó en manos de alguien sin el expertise técnico y que fue pactado en una negociación de cúpulas.
Hay muchas razones para no ratificarle hoy, señor Alcalde, y aunque sé que va a ganar -porque el ejercicio está diseñado para que así sea- no podía permitirme votar por la simulación y el colaboracionismo.
