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Los impactos del COVID-19. Su importancia y significado en el mediano y largo plazo

La pandemia causada por el COVID-19, es ya, sin duda, uno de los fenómenos globales más impactantes después de la Segunda Guerra Mundial. Desde el aumento de la certeza y cercanía de la propia muerte, hasta la incertidumbre sobre un futuro que luce diferente a lo que hemos conocido hasta ahora, pasando por la tensión permanente entre el conocimiento científico basado en la racionalidad y la nube de información tergiversada, incoherente y sin base alguna que nos rodea, todos hemos terminando asumiendo el coronavirus como un elemento definitorio sin par con nuestra historia reciente.

Hemos entrado en una nueva condición de vida en la que uno de los elementos principales es la imposibilidad de escapar de un posible contagio con el virus. A diferencia de las guerras mundiales, de la amenaza del terrorismo, e incluso de la posibilidad de un nuevo Fukushima o Chernóbil, en esta ocasión el impacto es sobre todo el planeta.

El propósito de este artículo es revisar y analizar algunas de las áreas de gran impacto sobre la humanidad, tanto en su profundidad, como en su duración. Se trata de una primera aproximación, de tipo cualitativo, que puede servir, más adelante, de base para análisis más rigurosos. Por supuesto, el mero hecho de intentar escribir sobre el tema en plena pandemia, solo permite una aproximación de un fenómeno con tiempo finito y en el que lo más importante son los efectos posteriores, incluyendo el desarrollo de metodologías, procesos, innovaciones tecnológicas, políticas públicas y esquemas de comunicación, que pueden ser totalmente diferentes a lo que conocemos hasta ahora.

Como aproximación metodológica, uno de los primeros elementos que debemos observar es que no existen impactos limitados a un solo ámbito, cosa que, si bien es cierta en todo momento, en este caso se hace más evidente, con el consiguiente efecto sobre el análisis.

Sin embargo, para identificar y contextualizar mejor cada impacto analizado, trataremos de ubicarlo en su origen, o a partir de aquello que lo define como impacto. A ese fin, utilizaremos el modelo PESTA, normalmente usado para el análisis de entorno de organizaciones empresariales. Las áreas de impacto a analizar en este marco, son los ámbitos Político, Económico, Social, Tecnológico y Ambiental.

El uso de este modelo permitira identificar y caracterizar los principales impactos productos de la pandemia del COVID-19, en cada uno de los ámbitos mencionados. Evidentemente, habrá impactos no contemplados en este trabajo, ya sea porque le hemos quitado importancia, o incluido dentro de un impacto de mayor rango, o porque debemos establecer limitaciones de espacio.

Modelo PESTA

Aunque el modelo PESTA permite estudiar tendencias, creemos que es posible su uso como identificador de impactos, debido a su capacidad para establecer en forma exhaustiva y organizada, los impactos de un elemento movilizador o disparador, como es la pandemia del COVID-19, sobre un contexto determinado; en este caso, la continuidad de los sistemas económicos, sociales y ambientales en el mundo.

El modelo PESTA puede ser desarrollado a varios niveles, dependiendo de la necesidad y urgencia, así como de la disponibilidad de información. Se distinguen los siguientes niveles:

1. Identificación y caracterización de elementos de impactos, issues o problemas. Este será el alcance del presente trabajo.

2. Adjudicación de valores intrínsecos a cada elemento, en relación con su capacidad de generar impacto en el ámbito general. Se utiliza una escala ordinal del tipo 1–2–3–4–5.

3. Análisis de impacto cruzado simple. Se relacionan los elementos por medio de una tabla en la que se ejecuta la suma algebraica de los valores intrínsecos adjudicados en el nivel anterior. El resultado obtenido es la relación general de cada elemento con respecto a los demás.

4. Análisis de impacto cruzado complejo. Se relacionan los elementos uno a uno con los demás en forma de pares, con el fin de establecer la capacidad de influencia o impacto sobre los otros. El resultado general obtenido es una tabla de dominación o influencia, en la que los elementos se agrupan en A) Dominantes o Influyentes; B) Dominados o Influenciados; C) Neutros.

Identificación y caracterización de impactos

Aumento del poder de la rama Ejecutiva de gobierno en la mayoría de los países

Sin duda, este es el momento estelar para la rama o poder Ejecutivo, por cuanto es imprescindible una respuesta unificada y eficiente de alcance nacional y porque las respuestas parciales de gobiernos regionales y locales pudieran ser ineficientes e inclusos contradictorias. Sin embargo, y ya lo hemos visto con distintos resultados en diversos países, presidentes y primeros ministros autoritarios han utilizado la oportunidad de la crisis para aprobar o profundizar acciones que consolidan un manejo del poder que tiene como objetivo no rendir cuentas, no trabajar coordinadamente con las otras ramas del poder público, al tiempo que acumulan decisiones y recursos.

Efectos sobre elecciones y otras situaciones asociadas

Es bastante factible que las elecciones que deben celebrarse en los años 2020 y 2021, sean alteradas, no solo en cuanto al calendario, sino en cuanto a la forma, el control de los datos y el carácter presencial. Adicionalmente a esto, en algunos países que requieren elecciones previas en los partidos, o grandes reuniones públicas para la proclamación de candidatos -y que en general tienen implicaciones relacionadas con el fortalecimiento de la democracia- su no celebración puede ayudar más bien al debilitamiento de ésta.

Posible disminución de la participación política, en función de dedicación cuasi exclusiva a la sobrevivencia.

Puesto que la principal tarea que tenemos actualmente es la sobrevivencia (no contagiarnos, curarnos, permanecer vivos), casi cualquier elemento político pasa a un plano de menor importancia. Es factible entonces una disminución del caudal de personas participando en eventos políticos como campañas, mítines y elecciones en sí. Adicionalmente, debido a la necesidad de permanecer recluidos o controlados, así como a la cesión de poder al Estado para el manejo de la crisis, el debate y la opinión sobre los asuntos públicos, se ven disminuidos.

Establecimiento o fortalecimiento de nuevos marcos, regulaciones y modelos de relacionamiento geopolítico

Dos posibles tendencias se abren aquí, una de destrucción y desacuerdos y otra de construcción y acuerdos. En la primera, los organismos y acuerdos tales como la OMS serán perjudicados por la oposición a su gestión en el manejo de la pandemia o porque determinados países prefieren tener su propia estrategia y visión. En este caso pueden formarse coaliciones que no existen en la actualidad, de países con visiones compartidas y disponibilidad de recursos. En la segunda tendencia, los organismos y acuerdos internacionales se fortalecen, debido al respaldo mayoritario a la visión de que la crisis se debe manejar con criterios comunes. Si bien la primera tendencia luce poco factible, es una posibilidad que debe ser tomada en cuenta. En todo caso, es posible que los organismos internacionales vean incrementado el seguimiento hecho por sus principales donantes.

Económico

Recesión global y local

En la medida en que pasan las semanas y meses de crisis, podemos observar los números negativos en países y sectores. No existe la posibilidad de que ningún país no se vea afectado por la crisis económica generada por el COVID-19, puesto que las economías son interdependientes. En términos generales, podemos hablar de recesión a nivel mundial, lo que implicará respuestas coordinadas de países y organismos internacionales, con la tensión subsiguiente entre los intereses particulares de los países y el interés general para el intercambio y la economía mundial.

Destrucción de la demanda en todo nivel y ámbito

Este es en realidad el factor operativo del punto anterior. Ciertos análisis hablan de una disminución de más de 20 mbpd de crudo. Esto es efecto directo de la disminución de la demanda final de todo tipo de productos. Preguntas comunes en este tema son: ¿Cuánto tiempo durará la recesión? ¿Cuán profunda será? ¿Qué economías serán las más afectadas? ¿Cuánto será el desempleo? ¿Cuántos negocios irán a la quiebra?

Impacto estructural de las políticas de minimización del impacto económico del coronavirus sobre los presupuestos nacionales

Las previsiones presupuestarias de los gobiernos nacionales, regionales y locales, se han visto alteradas por la fuerte disminución en los ingresos provenientes de impuestos. Adicionalmente, en el caso de gobiernos cuya principal fuente de ingresos es algún commodity, el ingreso ha sufrido una disminución importante. Esto a su vez genera dos impactos aguas abajo: por un lado, el cierre, ralentización o posposición de programas y proyectos, y por el otro, creación de dinero inorgánico para cumplir obligaciones, con el consiguiente efecto inflacionario.

Posibles oportunidades para modificaciones de sistemas económicos

Dos grandes cambios parecen hacerse posibles para los gobiernos en cuanto a política económica. En primer lugar, dado el impacto global de la crisis y el hecho de que todas las economías están exhibiendo números impensados en las principales variables, un gobierno podría aprovechar la oportunidad para introducir cambios estructurales necesarios para modificar el rumbo de la economía. En este caso, un gobierno busca modificar variables de la macroeconomía, como, por ejemplo, buscar un mejor balance fiscal. Por el otro lado, los gobiernos pueden intentar procesos de refocalización de las bases de la economía. Estos son cambios estructurales también, pero de mucha mayor profundidad. En este caso, un gobierno puede decidir sentar las bases para novedosas fuentes de ingreso basadas en una economía post-pandemia en la que incluso se enfoca en un nuevo sector punta.

Social

Disminución del ingreso familiar

La pérdida de empleo seguro y bien remunerado es uno de los impactos más importantes de la crisis del COVID-19. Más allá de sus efectos económicos (sobre la demanda de bienes y servicios, por ejemplo), su impacto social principal es la disminución de oportunidades de crecimiento (educación, alimentación, recreación, etc.) y en general, el aumento del número de hogares por debajo de la línea de pobreza en todos los países.

Aumento del sentimiento y de la conciencia de vulnerabilidad, así como de la inevitabilidad de la muerte

Como nunca antes en la historia, con excepción de las sociedades en guerra, el ser humano se ha visto confrontado con su propia mortalidad, ya no en términos del futuro lejano, sino de la realidad cotidiana. Saber sobre la alta virulencia del COVID-19, así como de la facilidad de contagio, nos ha llevado a entender cuán fácil puede ser la transición vital para cualquiera. Un elemento altamente contribuyente con esta nueva conciencia de la vulnerabilidad es sin duda, el crecimiento del uso de las redes sociales.

Establecimiento de nuevos códigos de conducta y relacionamiento

Tanto la alta tasa de contagio, como la virulencia del COVID-19, han obligado a modificar en forma drástica la cotidianidad y a comenzar a repensar si ésta se verá alterada en forma definitiva. Preguntas como ¿volveremos a saludarnos nuevamente con abrazos y besos? ¿Podremos volver a tener concentraciones masivas como servicios religiosos o eventos deportivos? ¿Será posible realizar una boda normalmente como antes? ¿Nos regirá el miedo de ahora en adelante, o podremos sobreponernos? Al menos de manera temporal, hemos entrado en nuevas formas de relacionamiento y funcionamiento colectivo, comenzando por el distanciamiento social. Por un lado, a nivel macro, podemos dividir a la población entre los que aceptan -e incluso impulsan- las nuevas reglas y los que las rechazan, muchas veces en función de lo que perciben como ataques a las libertades individuales. Por el otro lado, podemos ver que estas nuevas reglas parecen haber llegado para permanecer, no solo en función de la posible transmisión del COVID-19, sino de muchos otros tipos de contagio.

La brecha digital se hace más evidente

Tanto las nuevas reglas de relacionamiento social, como el propio acceso a información relevante, adecuada, coherente y basada en evidencia, muestran que los países parecen dividirse en dos grandes grupos: con o sin acceso a las tecnologías de información. Este fenómeno no ocurre solo en cuanto a tener internet o un teléfono inteligente, sino en la capacidad de los gobiernos y organizaciones privadas para proponer respuestas, generar soluciones y proveer información por medio del uso de una red y plataformas digitales o no. La otra cara de la moneda, la puede representar el desarrollo y utilización de las tecnologías digitales para el control ciudadano. Es sin duda, y sobre todo, dada la orientación autoritaria de muchos gobiernos, uno de los grandes riesgos y retos de esta crisis.

Revalorización social del trabajo

La extensión de cuarentenas o restricciones a la libertad para la circulación tal como la conocemos, comienza a generar efectos interesantes en nuestra evaluación del trabajo. Una de las preguntas recurrentes desde el inicio de la crisis es qué trabajos son realmente valiosos para la sociedad. ¿Solamente aquellos relacionados con la salud? Otra pregunta importante que ha surgido en las últimas semanas es sobre si es correcto que el ser humano dependa solo de sus trabajos para vivir y que su calidad de vida se relacione solamente con el nivel de ingreso.

Aumento de la solidaridad

Hemos observado, con cierta satisfacción, los aplausos colectivos que se les da en muchos sitios a los trabajadores del campo de la salud involucrados en la lucha contra la enfermedad. Al mismo tiempo podemos decir, sin temor a equivocarnos, que en general, podemos presumir de estar más abiertos a la colaboración y la participación en favor del colectivo. Podemos aventurar también a decir que es solo un efecto temporal de la pandemia y no una modificación definitiva de los valores básicos del egoísmo humano.

Tecnológico

Aumento continuo de la demanda de servicios tecnológicos

Este parece ser uno de los pocos casos de crecimiento en plena crisis. Al estar limitados en nuestra movilidad física, agradecemos la existencia de redes y equipos tecnológicos que permiten relacionarnos, entretenernos, informarnos y participar.

Ralentización de la demanda de productos tecnológicos

Si bien la reclusión en cuarentena pareciera hacer que muchas personas decidieran o necesitaran adquirir nuevos equipos electrónicos como teléfonos y portátiles, la realidad es que la demanda de tales productos en el mundo, con China como líder de la manufactura, ha sufrido un duro impacto con la crisis. Por supuesto, en la medida en que la epidemia vaya siendo superada, la expectativa es que los números regresen a rangos normales, incluyendo el crecimiento. Sin embargo, en términos generales, el sector tecnológico será tan afectado por la recesión como cualquier otro.

Oportunidad para innovaciones específicas en el campo de la salud con posible trascendencia a otros campos.

Este puede ser el gran efecto positivo de la crisis. Tanto la noción de vulnerabilidad ante la enfermedad, como la necesidad de reactivar la economía, han generado un aumento de acciones y actividades en esta área. Es de esperar que las innovaciones generen nuevas áreas comerciales en la salud, así como efectos colaterales positivos (spillover) en otras áreas como la alimentación, la comunicación, la movilización y la seguridad, entre otros. El caso más importante de oportunidad de innovación es -por supuesto- el desarrollo de la vacuna para responder al COVID-19, pero muchos otros le están siguiendo, desde nuevos materiales, diseños, software y equipos relacionados con el área de la salud, como futuras posibilidades en áreas tan disímiles como el transporte y la seguridad pública.

Aumento de fondos para investigaciones y marcos de preparación para manejo de pandemias

Previo a esta pandemia, pensar en dotar de fondos a investigaciones sobre estas áreas, era objeto de discusión con alta posibilidades de perder. Hoy en día ya estamos viendo que las propuestas de realizar inversiones tanto en investigación como en la preparación para epidemias, son cada vez más aceptadas, aunque apenas a nivel de comunicaciones. Sin embargo, es dable esperar que en la medida en que el impacto de la pandemia sea mayor, tanto en lo humano como en lo económico, la investigación y la preparación, hoy vistas como elementos externos, serán internalizados a los presupuestos y costos de vida. Por supuesto, es importante reconocer que este será un movimiento desigual, no solo en cuanto a decisiones de líderes, sino en cuanto al grado de desarrollo económico, político y social de un país determinado. Podemos entonces arriesgarnos a afirmar que éste será un factor importante en países como Singapur, Corea del Sur y los países escandinavos.

Ambiental

Posibles nuevas regulaciones

Es factible prever el surgimiento de nuevas regulaciones que van desde el manejo de la vida silvestre, especialmente para efectos del sector de alimentos, hasta el desarrollo y sobre todo, la aplicación más rigurosa de normativas para el manejo de materiales altamente peligrosos, pasando por condiciones altamente específicas sobre la calidad del aire en diversos ambientes, principalmente todos los relacionados con la concentración de personas.

Posibles impactos en áreas de biodiversidad por disposición de desechos considerados de alto riesgo.

Si bien la Organización Mundial de la Salud y el gobierno de China han hecho bastante énfasis en que el COVID-19 no tuvo su origen en una fuga de laboratorio, esa posibilidad siempre ha estado presente. No hay duda de que el bioterrorismo es un hecho factible y que, en cierta medida, la actual crisis contiene muchos elementos de escenarios desarrollados en distintos momentos. Una de las preguntas que surge es sobre cómo pueden los gobiernos y las organizaciones privadas, contener amenazas a la biodiversidad provenientes de laboratorios que manejan programas y proyectos de alto riesgo.

Impactos positivos temporales en los ecosistemas

Uno de los pocos aspectos más agradables de la crisis del COVID-19, es la recuperación, rápida por demás, de ecosistemas, con el retorno de especies y el mejoramiento de valores positivos en una serie de variables relacionadas con la vida silvestre. Es bastante obvio que estas condiciones son temporales y que el retorno de la actividad económica, significa el retorno a los niveles previos de deterioro. Sin embargo, una pregunta que surge en este sentido es: ¿Se puede aprovechar este “parón” del modo de vida, para introducir nuevos esquemas de bajo impacto en los ecosistemas y desechar en forma permanente aquellos especialmente dañinos?

Consideraciones finales

Sin embargo, es importante tener en mente que nunca ha habido un diseño y que el ser humano ha ido construyendo y evolucionando en la búsqueda de soluciones a los problemas que han surgido a lo largo de su historia. Además de las soluciones a problemas técnicos, hemos ido creando las instituciones y los procesos que nos permiten hacer mejor las cosas, incluyendo las formas de interactuar y relacionarnos.

No hay duda de que la diferencia en el caso de esta crisis es la velocidad de los cambios que hemos tenido que asumir y el deseo, totalmente válido, de volver a lo conocido. También está que hoy en día gozamos, en general, de mayor libertad para opinar, participar y proponer que en cualquier momento del pasado, lo que ayuda a que nos sintamos con derecho a oponernos a mayores controles por parte del Estado, aún en contra de nuestra propia salud.

También es verdad que hoy en día contamos con mucha más información que las generaciones precedentes, independientemente de la calidad de dicha información. Este aspecto genera oportunidades, pero también amenazas para las que no estamos necesariamente preparados, pero que nos puede llevar a actuar en contra del bienestar individual y colectivo.

El campo en el que indudablemente se resolverán muchos de los impactos, es el de la formulación de políticas, públicas, privadas y también de alcance internacional. Identificar algunos impactos, tal como hemos hecho aquí, es solo el primer paso, pero es en el análisis complejo de impactos cruzados donde se podrá estimar con mayor claridad el alcance de las decisiones que se tomen.

Los gobiernos nacionales y regionales, así como los organismos de alcance internacional, tienen dos grandes tareas por delante: formular políticas y propuestas coherentes a lo interno y al mismo tiempo establecer, poner en marcha y respetar, mecanismos novedosos de colaboración y trabajo conjunto. Son las garantías mínimas para generar soluciones duraderas, eficientes y para todos.