El día en que decidí dejar de estar quebrado

Nunca voy a olvidar esa noche de Lunes, era el año 2011. Me encontraba completamente arruinado. Mi “gran proyecto de negocios” en 2009 nunca funcionó. Mi propia mentalidad y la crisis mundial del 2008 me habían pasado la factura. Había pasado por diferentes empleos, en los que no ganaba tan mal, pero no me alcanzaba ni para ir al cine. Todo el dinero era para pagar deudas. Miles de dólares en deudas.

A pesar de todo, durante esos meses había decidido comenzar a colaborar en un proyecto de una organización cristiana, dirigido a empresarios y líderes corporativos. Era parte del Staff, y como me gustaba el mundo de los negocios, ahí estaba yo sirviendo tazas de café, un Lunes al mes.

Todo está en abandonar los hábitos de pobreza y adquirir los hábitos de la riqueza . — Tuitea esto!

Uno de esos Lunes se anunció la visita de un genio de las finanzas y los negocios. La promoción anunciaba algo así como “Cómo transformar su situación financiera para siempre”. Boom! lo que tanto estaba esperando.

Mis compañeros y amigos del grupo de los Lunes.

No me considere una persona así como que muy religiosa o santurrona, pero honestamente me había rendido por completo y desde hace varios días le estaba pidiendo ayuda a Dios. No le pedía dinero (porque todo lo que me llegaba lo botaba a la basura), lo que le pedía era sabiduría para cambiar mi vida financiera, cambiarla para siempre.

Y bueno, llegó ese día tan esperado para mi. Quería sentarme a ver cómo, cuando y donde debía comenzar a cambiar mi situación de quiebra. Que ansias, que nervios!. Ahí estaba yo ese día en primera fila, no quería servir café ni nada. Solo quería esta como una esponja absorbiendo todo.

La charla comenzó. Durante las siguientes dos horas todo mi mundo comenzó a dar vueltas. Lo que había leído de los expertos y motivadores financieros no me cuadraba con aquellos principios que estaba aprendiendo. Hubo un choque de neuronas, y me di cuenta que lo primero que tenia que hacer era comenzar a desaprender lo mal aprendido.

Nuevos principios = nuevas finanzas

Ahhh, qué noche!. Volví a mi casa reflexivo, pensativo y con una sensación de comenzar de nuevo, pero esta vez con prudencia y con sabiduría. Claro, la sabiduría no se logra de la noche a la mañana con puro conocimiento. De hecho, en el tema del dinero y las finanzas, creo que un 20% corresponde al conocimiento, y un 80% a la práctica. Es lo que llamo, ejercitar el musculo financiero.

Después de ese evento, cada acción que tomase respecto al dinero iba a ser muy bien pensada y medida. Aunque mis ingresos no me alcanzaban, debía comenzar a actuar como si ya fuese millonario. Así que si, todo comenzó en mi mente, luego con la practica. Actuando bien con pequeñas cosas, pequeñas movidas financieras para comenzar a matar ese gordo grasoso de deudas.

Los principios no eran complejos, pero si retadores. He aquí los tres más importantes para mi:

Primero. Usted es sólo un administrador, no el dueño. Esa idea me quebró. ¿Como que no soy dueño? Soy yo el que trabaja, el que paga, el que sufre. ¿Como que no soy dueño?. Bueno, quizás en este momento usted está pensando como yo en ese momento. Pero la verdad es esta, si mi oración era “Dios dame sabiduría, ayúdame a encontrar clientes, necesito que me guíes”, entendí que era de Él que todo venía. Y por otro lado, yo solo era el administrador que debía demostrar que podía crear, administrar e invertir bien el dinero que recibía. Si lo lograba, cada día iba a llegar más a mis manos. Ya usted ha escuchado la frase: Fiel en lo poco, fiel en lo mucho.

El segundo principio que aprendí es este: siempre hay una oportunidad más. Eso era música para mi oídos. Yo pensaba que ya había gastado todos mis cartuchos y que a lo mejor ya nada bueno podía pasar. Pero entender que había otra oportunidad me daba esperanza. Pero ¿Donde, como o en que volver a recomenzar? El dinero de aquel empleo no me alcanzaba para nada. Yo no tenia estudios de posgrados como para que alguna empresa me peleara. Pero necesitaba aferrarme a aquella frase que rezaba “siempre hay una oportunidad David”. Pero ese principio se complementa del tercero…

En las finanzas, el 20% de trata de conocimiento, el 80% se trata de práctica. — Tuitea esto!

Y el tercer principio es este: tu fe debe ir acompañada de acciones. La cosas no suceden así porque así. Hay que moverse, y moverse agresivamente. Al estar en rojo con mis deudas y al estar sin ingresos que me permitieran salir rápido, no tenia otra opción que comenzar a moverme y buscar nuevos horizontes. Nuevos horizontes significaba un empleo extra o comenzar una empresa. La última era la que más me sonaba, puesto que tengo ADN emprendedor. Si ya se, pensar en un negocio era algo descabellado para alguien en quiebra, pero no tenia opción. Con una empresa tenia la opción que remover el techo de los ingresos. Podía pagar esas deudas en tiempo récord (si de verdad me movía), y cambiar mi vida financiera para siempre.

Y bien, comencé esa empresa. Quebrado, sin dinero y sin clientes comencé. Pero esa historia quedará para la siguiente semana.

He aquí la clave de todo: Conviertase en un sabio administrador aun teniendo poco. Recupere la esperanza de que todo puede cambiar para siempre. Tome acciones y decisiones con agresividad. Mi vida en tema de dinero cambió para siempre y ahora ayudo a otros a hacerlo también.

Y usted ¿Qué está esperando para cambiarlo todo? Recuerde que no importa donde se encuentre. No es mañana ni el año siguiente, es HOY que puede comenzar.


@DavidFunesO

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