“Nadie nos ha enseñado a usarlas”

HHS, Brunkebergstorg 2, Wikimedia Commons

Me hace gracia esta frase sobre las redes sociales, la última vez que la he visto ha sido en la reflexión de Clara Lago sobre el acoso de haters y público en general en las redes, en este caso por las quejas sobre el trabajo de su pareja.

Tengo el mismo punto de vista que ella, hay demasiado acoso, demasiada irreflexión sin utilidad alguna.

Pero hay una frase que chirría y hace explotar toda su carta: “desgraciadamente, nadie nos ha enseñado a usarlas”. Esto es falso, es rematadamente falso.

Tanto a ella como a todos nos cuesta aceptar que nos hayamos equivocado. Deben ser los efectos secundarios de la disonancia cognitiva: duele pensar que no tenemos razón, así que cuando sentimos la incoherencia nos construimos excusas a medida. Y esta pseudoexcusa que Clara nos ofrece es tan infantil como extendida: “nadie nos ha enseñado”.

Resumiendo: que como nos gusta más ser consistentes que tener razón, la culpa es de otro. ¡Maldito seas tú, ese alguien inexistente que no nos ha enseñado a usar las redes!

¿No nos han enseñado a usar las redes?

¡Claro que nos han enseñado a usarlas! A mi me enseñaron de debatir, argumentar, pensar y abstraer conceptos. Me enseñaron que hay debates importantes, rabietas y desahogos personales; y que no debo confundirlos. También me enseñaron a no perder el tiempo en discusiones inútiles, ni obsesionarme con lo que dicen los demás, y mucho menos en caliente.

Sí nos han enseñado a actuar en redes sociales: a mi me enseñaron a respetar, que no es rendirse ni aceptar. Nos han enseñado, pero para algunos es más cómodo insultar, quejarse, acosar u odiar de manera descontrolada.

Ese razonamiento (nadie me enseñó) no sirve para disculpar nada, porque es el mismo que se utiliza para atacar. Es como si las redes sociales fueran un mundo paralelo libre de etiqueta social, moral y consecuencias. Y yo eso no lo acepto.

Ni ella ni su pareja se merecen insultos ni acoso. Pero me choca que dadas sus identidades digitales, encuadradas en un ámbito profesional, se equivoque de esta doble manera: darle importancia a ciertas voces y decir que no hemos sido formados. Es un tanto naive lo que propone Clara, es casi una salida falsa para quejarse sin provocar más trolleos.

Entiendo que nadie me ha enseñado darme de alta en Twitter, a activar la verificación en dos pasos o a aprovechar la búsqueda avanzada. Pero claro, a eso no se refiere Clara.

Las redes sociales son complejas porque son relaciones humanas. Que alguien como ella, acostumbrada a estar en el foco de la masa, no comprenda esto me parece inquietante. Dicho esto, el resto de su reflexión es impecable: no tiene sentido tanto odio.

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