No viví durante la última Dictadura Militar. No soy hijo de desaparecidos. Tampoco nieto. No soy militante político. Simplemente, soy argentino, y eso alcanza y sobra para que este día me haga un nudo en la garganta.
No recuerdo qué hice la noche del 30 de diciembre de 2004. Era un pibito, así que seguro me acosté temprano…