La fantasía de un baile que nunca sucedió.


Cualquiera podría decir que dos personas que coinciden en un mismo lugar, después de haber intercambiado en los días anteriores un par de miradas que buscaban mutua atención, están ahí para cumplir con uno de los caprichosos planes que el universo tiene.

Imaginemos a cada uno de estos desconocidos como un simple punto en el espacio, donde uno del otro está dibujado lo más lejos posible, por lo que uno diría que no existe ni una remota posibilidad para que coincidan, o siendo menos exigentes, tengan coordenadas con las que al menos puedan verse uno al otro. Sin embargo, no solo los puntos se mueven, también el espacio cambia, provocando que poco a poco las posibilidades de que estos dos puntos converjan sean más altas.

La banda de viento ha llegado, y los puntos que se encontraban de manera ordenada fuera del universo de la pista de baile ahora se dispersan caóticamente, haciendo que los dos puntos, los que buscaban coincidir en tiempo y espacio, se pierdan de vista sin poder saber a dónde dirigirse para seguir con ese impulso que los obliga a buscarse.

Bailando de lado a lado sin ver nada y teniendo la sensación de no poder dejar de buscar una pequeña visión de amor, de repente como si el universo en su afán de no dejar ni un espacio libre de energía, llenó el espacio con la esperanza que solo dos amantes pueden reconocer al cruzar miradas.


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