Sustancias prohibidas en suplementos alimenticios

Este año tuvimos una destacada actuación en los Juegos Panamericanos de Toronto. Lamentablemente, Mauricio Fiol — medalla de plata en los 200 metros estilo mariposa — y Gladys Tejeda — medalla de oro en la maratón — dieron resultados positivos a la prueba de antidoping.

Por cuestiones médicas, Gladys Tejeda consumió un diurético que está dentro de la lista de sustancias prohibidas de la Agencia Mundial Antidopaje. Fue un grave error de su médico y del responsable de la delegación que le costó la medalla. En el caso de Mauricio Fiol, las causas no están claramente establecidas. A él se le encontró una sustancia prohibida llamada estanozolol.

¿A qué viene esto? Pues un estudio realizado por investigadores italianos y publicado en Food Additives & Contaminants: Part A ha encontrado esteroides anabólico-androgénicos (EAA) — sí, lo que usan los tipos que giran tuercas en los realities de televisión — en muchos de los suplementos alimenticios analizados. Lo peor de todo es que dichos esteroides no estaban declarados en sus etiquetas.

Imagen referencial. Fuente: Wikimedia Commons.

Los suplementos alimenticios son usados por todos los sectores de la población, especialmente, por los atletas, sean aficionados o profesionales, quienes buscan mejorar su rendimiento físico o ganar masa muscular de manera rápida. No hay gimnasio que no lo ofrezca a sus socios. “Si quieres aumentar tu masa muscular rápidamente, te recomiendo estas ‘proteínas’ a sólo S/. 160″, suelen decir los entrenadores.

Lo cierto es que desde hace más de una década se sabe que muchos de estos suplementos poseen sustancias como el clembuterol y esteroides anabólicos. Este hecho podría ser el resultado de una mala práctica de manufactura; pero, en la mayoría de los casos, es la adulteración deliberada por parte del fabricante con el fin de obtener efectos más marcados. En otras palabras, tal vez no sean las ‘proteínas’ las que te ayuden a aumentar tu masa muscular, sino los EAA presentes en estos productos.

Estas sustancias, que originalmente han sido producidas y comercializadas bajo prescripción médica para el tratamiento de diversas enfermedades, pueden exponer a los consumidores sanos a los riesgos producidos por sus efectos secundarios. Además, las consecuencias de su mal uso podrían ser más peligrosas, especialmente, en los adolescentes.

Uno de los problemas más graves es que el consumo de estos suplementos con EEA no advertidos en sus etiquetas podrían dar lugar a resultados positivos en las pruebas de antidoping realizadas en las competencias deportivas.

Los investigadores italianos analizaron 30 suplementos alimenticios comercializados en el mercado en distintas presentaciones: en polvo, tabletas, cápsulas, barras energéticas, etc. La androstenediona estuvo presente en nueve de ellos (sólo en un caso estuvo declarado en la etiqueta, aunque en una concentración menor a la encontrada), DHEA en doce, dianabol en tres, estanozolol en una, epitestosterona y testosterona en siete, y ésteres de testosterona en cuatro. En resumen, 16 de los 30 suplementos analizados presentaban uno o más esteroides anabólicos.

Cabe la posibilidad que muchos casos de dopaje, donde el atleta asegure sinceramente no haber consumido sustancias prohibidas, se deba a la presencia no advertida de éstos compuestos en los suplementos alimenticios consumidos, creyendo que son opciones mucho más sanas y seguras. Por esta razón, es importante analizar los productos que consumen los deportistas en busca de sustancias prohibidas. Asimismo, hacerles pruebas de antidpoing antes de participar en una competencia deportiva.

Este artículo participa en la L Edición del Carnaval de Química coordinado por asociación JEDA Granada.


Entrada originalmente publicada el 18 de setiembre en el blog Expresión Genética del diario El Comercio.