La cruz del puente

Foto de Archivo

Más de 140 años avalan la existencia de varias leyendas arraigadas en la esfinge levantada por el español, Martín Camps y Oliver quien decidió erigir una cruz de mármol a costas de su capital encargándola a Barcelona. Este es uno de los monumentos más antiguos de la ciudad de Santa Clara.

Inaugurada el 2 de mayo de 1861 cuenta dos variantes sobre el posible origen del símbolo religioso en el lugar. Una plantea que el mismo ya se encontraba al llegar los fundadores desde Remedios y la otra afirma que la cruz fue situada por los remedianos en el nuevo asentamiento para señalar el punto del arribo.

Participe de la historia, otra de las posibles rezones de su existencia según, Manuel Dionisio González era la práctica común de los primeros santaclareños de colocar al frente de sus casas en las posesiones rústicas una cruz alta de madera, como distintivo de las creencias religiosas de sus dueños.

Las tradiciones y la falta de información propiciaron que el pueblo creara diferentes leyendas referidas al origen de la cruz. Acorde al cristianismo se cuenta que el lugar era utilizado para ajusticiar criminales ahorcándolos en un poste.

La otra versión, según cuenta Florentino Martínez en Ayer de Santa Clara data de una trágica historia de amor durante el siglo XVII (antes de la fundación), donde un joven llamado Ramón sorprende a su hermana María en brazos de Jacinto, su amante y hacia el que sentía Ramón un profundo rencor, dada la superioridad del mismo en las monterías y con el lazo. Surge un altercado entre los dos,María se interpone recibiendo el machetazo dirigido por su hermano al novio, falleciendo en el acto. Jacinto toma desquite, ultimando al desconcertado agresor, después entierra el cadáver de la joven, clavando sobre su tumba una rústica cruz de Madera.

Después de inaugurar el monumento iniciaron las fiestas, reducidas en un principio a dos días, pues existía la costumbre de velar la cruz durante la noche del dos al tres de mayo, por conmemorarse el último “La Invención de la Cruz”.

Posteriormente se extendieron a nueve días, hasta el diez, correspondiéndole sucesivamente uno a cada cuadra de la calle Santa Elena (Independencia). Los vecinos eran los encargados de la ambientación y embellecimiento, esmerándose por superar a los que les antecedían.

Estas fiestas tenían otros objetivos como recaudar fondos para el Ayuntamiento y dedicarlos a obras de beneficio social. En diversos países se celebra La Cruz de Mayo donde la religión cristiana alcanza protagonismo.

Testigo de numerosos percances como el ataque provocado por algunos irrespetuosos que la derribaron de su pedestal y el desastre provocado por el huracán Lili en 1996 la cruz fue sustituida mientras la original reposa en una de las salas de la Casa de la Ciudad.


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