El chollo de ir a la cárcel

Dos años de cárcel por 4,4 millones de euros ¿Aceptarías?

Antes de decir que no, anticipando horrorizado los sufrimientos de la privación de libertad, imagina ese botín convertido en salario mensual.

Sería como tener un salario de 183.000 euros por un trabajo absorbente. Tan absorbente que no te deja nada de tiempo libre. Es como estar en un pesquero en altamar durante meses. En ese oficio tampoco tienes libertad, limitada como está tu movilidad al escaso perímetro del barco.

Y luego, que son 183.000 euros libres de gastos e impuestos. La prisión se hace cargo de tu alojamiento y de tu comida. Los compañeros pueden tener mala fama, pero sería absurdo que no pudieras ganarte su favor con estratégicas concesiones. Por dinero no va a ser, ¿no crees?

Fuera de esos compañeros, la cárcel te alivia de tener que dedicarte a una fatigosa vida social, y te permite dedicarte a un ocio limitado pero sin contrapartidas. Quitando el pequeño detalle de no poder disponer de una libertad de la que tampoco disponías antes, dedicado como estabas a tu negocio de una forma obsesiva.


He leído que han condenado a dos años de cárcel al señor Díaz Ferrán, antiguo presidente de viajes Marsans, por haber estafado 4,4 millones de euros a sus clientes. Ignoro si estos clientes recuperarán su dinero, aunque nada he leído en ese sentido.

Si un delincuente no devuelve lo que robó, castigarle con un tiempo de prisión puede no sólo no ser justo sino parecer casi una broma. Si no hay restitución, el tiempo de condena debería ser el cociente de la cantidad robada dividida por el salario mínimo. A día de hoy, ese salario son 655,20 euros. Haciendo la operación, salen 6.715 meses de cárcel. 560 años.

560 años. Ése es el tiempo que tardaría una persona en conseguir 4,4 millones de euros, si tuviera un salario mínimo que pudiera ahorrar completamente. Y ese periodo de tiempo, medio milenio, nos da una idea de la magnitud del latrocinio, más fácil de comprender en unidades de tiempo que en meras cantidades numéricas.

En China, no es raro fusilar a los condenados por delitos graves. Posiblemente esa solución tan a la tremenda nos parecería drástica, pero tampoco nos debería satisfacer la tibieza con la que nuestra Justicia castiga los delitos económicos de mayor cuantía. Diríase que los jueces son hombres de letras, a los que se les escapa la verdadera magnitud de las cantidades grandes.

Que a Díaz Ferrán se le condenara a cadena perpetua nos puede parecer una medida desproporcionada. Total, sólo se trata de un robo. Pero si le quitas a una persona lo que esa persona ha tardado un mes en conseguir, no parece completamente injusto que ese mismo mes desperdiciado se convierta en tu pena.

La otra opción sería dos años de condena y devolución de la cantidad robada. Pero ya digo: no sé si esta opción se contempla.

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