Mi felicitación navideña de 2012

Recordaréis que el 21 de diciembre de 2012 se esperaba que ocurriera el fin de año según los mayas. Por ese motivo no escribí mi felicitación de Navidad a los amigos hasta que fue el día 22. Me lo ha recordado Facebook y al releerlo me he reído mucho.

Hola, amigos:

En primer lugar, disculpad que os felicite las fiestas tan tarde, habiendo sido todos en general tan diligentes estos días.

El caso es que uno es como es y combina una prudencia natural y pesimista con una tendencia a la optimización derivada de mi ya lejana formación de ingeniero.

A causa de ello, me pareció conveniente esperar que transcurriera el día antes de felicitarte unas fiestas que, según las previsiones mayas, podían no haberse llegado a producir.

Hubiera sido un desperdicio buscar el tiempo, las palabras y la intención necesarias para este correo y que a media tarde un vendaval cósmico de fuego y cenizas hubiera aniquilado todo vestigio de vida humana sobre la tierra. Tiempo desperdiciado y sólo para dejar un correo de palabras vanas, atrapadas en el silicio de un servidor de Lotus Notes tan desconcertado como incapaz de encontrar un DNS al que redirigirse.

Por esta razón he esperado hasta estas horas, acodado pacíficamente en el balcón de mi casa y oteando el horizonte a la busca de trazas del Armagedón. Ahora, ya al filo de la medianoche, tengo sentimientos encontrados: apenas tres o cuatro estrellas fugaces no compensan el espectáculo grandioso que esperaba ver, siquiera durante un segundo, antes de dejar de existir en un vibrante Tutti apocalíptico.

Y lo que peor me sabe es que posiblemente sea Putin el que tenga razón, y tengamos que esperar 4.500 millones de años antes de tener otra oportunidad como ésta (Nota de 2015: lamentablemente no recuerdo ya a qué manifestación del dirigente ruso me podría estar refiriendo aquí).

Vaya, me fui un poco del hilo. ¡Ah, sí! Te estaba deseando unas felices fiestas… Pues eso.

Espera, aún no es medianoche…

(Perdona un momento, pero parece que veo un resplandor ahí afuera, salgo un momento al balcón a ver, ahora vuelvo y

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