Creando un hábito. Todo un cíclico fracaso

No hay mejor tema para finalizar un año que el recordar con gran frustración esa larga lista de todo lo que nos propusimos aproximadamente 365 días atrás y que no logramos. Seguro que no es algo que hagamos acompañado de sentimientos de júbilo, orgullo y regocijo, pues nos volvemos a enfrentar con todas esas cosas que quedaron en el tintero de nuestras intenciones. Infortunadamente, cumplir con un propósito tiene que ver mucho con hábitos y muchos de nosotros no fuimos bien entrenados en la materia. Y, seguramente, el responsable de esa deficiencia es el hábito mismo.

Un hábito es un compromiso consigo mismo que requiere una gran inversión de energía y fuerza de voluntad. Se trata de buscar retos y conciliaciones en nuestro interior que fortalezcan incluso a las acciones que impactan en el ámbito exterior. La revista TIME publicó una lista llamada “Top 10 de los propósitos de año nuevo que comúnmente son interrumpidos” (Top 10 Commonly Broken New Year’s Resolutions). No es de sorprenderse que muchos de ellos tengan que ver cómo acabar con malos hábitos como: bajar de peso, dejar de fumar, comer saludable, solventar deudas, comenzar a ahorrar, disminuir el estrés y consumir menos alcohol entre otras. Curiosamente y sin importar cual sea el camino por el que optemos para convertir nuestras intenciones en logros, necesitaremos construir un nuevo hábito que se enfrente con rigor al anterior. ¡Combatir un hábito con otro hábito!

La palabra misma tiene un incómodo peso en nuestro día a día. Un hábito tiene un plazo indefinido. Sin importar que después se terminen convirtiendo en algo natural en nuestro día a día. El simple motivo de hablar de él, nos hace proyectarnos, por lo general, a momentos a largo plazo. Probablemente ahí está el primer error. Efectivamente, adoptar un buen hábito normalmente se encuentra acompañado de una meta, pero ésta no siempre es tan clara. Por ejemplo, tomemos el caso de dejar de fumar. Probablemente el enfoque está en no consumir un cigarrillo más en tu vida, pero ¿Es ésa realmente tu meta? ¿Porqué quieres realmente dejar de fumar? ¿Acaso es para estar más saludable? ¿O acaso tiene que ver con ahorrarte ese dinero que gastabas en tantas cajetillas y mejorar tus finanzas personales? En este ejemplo podemos comparar la primera intención “no consumir un cigarrillo más” es un objetivo débil en comparación con las razones por las cuales deseas dejar de hacerlo: mejorar tu salud, gastar menos dinero, etc. Razones que además mostrarán beneficios y resultados casi de manera inmediata.

En un artículo titulado “Guía para cumplir los propósitos de este año antes de que sea demasiado tarde” para la sección “Verne” del portal en línea de “El País”. Carmen Pacheco comienza diciendo: “Analiza porqué fallas. Y a estas alturas no, no te mereces un descanso”. Además comparte una lista de los llamados propósitos interminables (hacer ejercicio, comer sano, aprender idiomas, ahorrar, para los padres: simplemente tener tiempo libre…) y cinco consejos que pretenden combatir la procrastinación y que aterrizan los objetivos en términos y plazos realistas. De estos consejos hay dos que no solo en su formulación expresan sinceridad, sino que también son portadores de una gran fuerza y estos son: “No, no te mereces un descanso” y “Para llegar a la meta hay que olvidarse de la meta”. Estos dos consejos podrían tener el carácter de mantras que pueden ser de gran ayuda en la construcción de hábitos que transformen nuestros propósitos en realidad; con metas más realistas y razones más honestas.

Comenzar un hábito puede ser tan pesado como corren un maratón completo. Sin embargo no hay que olvidar que no hablamos de un imposible. Simplemente de una acción que implica constancia y un adecuado entrenamiento que a su vez esté equilibrado con el resto de los aspectos de nuestra vida. La constancia no es algo fácil para muchos de nosotros, pero sí es el camino a una vida más feliz y de autosatisfacción. No cabe la menor duda, que las ganas las tenemos. Estoy seguro que fue más que por casualidad que aterrizaste en este artículo. ¡Así que! ¿Porqué no darnos una oportunidad para iniciar o reiniciar con ese objetivo que siempre hemos querido y de una vez por todas romper con ese fastidioso y “cíclico fracaso”? ¡Tal vez te lleves una agradable sorpresa!


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