Tocar de local
¿Cómo se realizan los espectáculos musicales en la región? ¿Cómo es la participación de las bandas locales?
La cantante Tarja Turunen estuvo en la zona presentando su disco “Colours in the Road”, en el marco de su gira mundial 2014. El show en cuestión fue el 22 de Septiembre a las 19hs en Espacio Meet, ubicado en Ruta 22 km 1216 de Cipolletti.

Las dos preguntas que encabezan esta nota surgieron a partir de que, después del mencionado show de la artista finlandesa, aparecieron en las redes sociales algunas expresiones en contra de la organización del evento, concretamente contra la productora del espectáculo (que no nombraremos debido a que no pudimos acceder a su versión de lo ocurrido). Según los testimonios, las bandas soporte (Nordica, No Somos Angeles, y Elessär) se encargaron de vender entradas para el show; prestaron sus equipos; e incluso una de ellas aportó unos $ 30.000 para financiar el recital.
Las bandas habían pautado tener cada una unos 30 minutos en el escenario, previo al show principal. Pero llegado el momento se les informó que no iban a poder hacerlo, al igual que tampoco iba a ser posible que hicieran prueba de sonido, ni se los dejó ingresar al lugar mientras la banda de Turunen realizaba su prueba de sonido. Además, los músicos de la cantante no quisieron usar parte del equipo que habían puesto a disposición los artistas locales, y la productora ofreció a los teloneros dos opciones: o bien no tocar, o bien hacerlo una vez finalizado el espectáculo principal y retirados los equipos. Los músicos entonces decidieron en conjunto no tocar esa noche, y se retiraron con sus equipos.
Como periódicamente nos enteramos que hay en el Alto Valle espectáculos musicales de nivel nacional o internacional, que incluyen la participación de bandas o músicos “teloneros” de la región , y como sonaron hace unos meses atrás quejas similares con otra banda importante y la misma productora, decidimos enfocar las luces un poco para ese lado. La intención es tratar de entender qué cosas pasan al interior de la organización de estos eventos; qué está mal; qué se podría hacer para cambiarlo. Y de paso, comunicarlo.
UNO QUE SABE (1)
Lautaro Gatti, músico, técnico de grabación, y conocedor de la movida musical regional, nos contó algunas cosas acerca del asunto. Al consultarle si hay algún tipo de marco legal que ampare a los músicos, citó el Convenio Colectivo de Trabajo 19/88, celebrado entre el SINDICATO ARGENTINO DE MUSICOS (SADEM) y la ASOCIACION ARGENTINA DE EMPRESARIOS TEATRALES (AADET), en el año 2008, en consonancia con el artículo 1 de la ley 14.597/58. El Convenio es un acuerdo normativo que se equipara a la misma ley, y que se lleva a cabo entre los empresarios del sector y los sindicatos que nucléan a los trabajadores musicales.
Algunas de las cosas que establece el CCT 19/88:
- La obligación de incluir a músicos nacionales en shows internacionales. El inciso “e” del artículo 28 establece la obligación que tienen las compañías musicales extranjeras de incluir por cada músico extranjero a uno argentino. Gatti explica respecto a esto que “desde hace años los productores de shows internacionales vienen cumpliendo con este requisito, pero “obligan” (no es una coacción, sino una condición excluyente) a los músicos a devolverles el dinero que cobran por sus derechos intelectuales”. Explica que los músicos extranjeros no quieren tener teloneros, debido a que al compartir escenario con ellos, deben compartir una parte de la comisión por venta de entradas de SADAIC, pero las productoras cumplen el requisito del Convenio y después cubren parte de los gastos del show obligando a los músicos teloneros a vender entradas; imponiéndoles el abono de cierta cantidad de dinero para poder tocar; y/o les solicitan que presten sus equipos para el show;
-Regula el proceder en caso de que haya modificaciones en los horarios de los shows, por circunstancias imprevistas. El inciso “e” del artículo 5 establece que cuando las modificaciones horarias de un evento superan los 30 minutos “los músicos contratados tendrán derecho a la percepción de los salarios de ese día incrementado en un 20%”, así como que las empresas productoras deben avisar de cualquier cambio con un mínimo de 10 días. “Un problema bastante habitual en los shows realizados en el interior del país es que los horarios se dilaten por demoras o causas ajenas a los músicos teloneros, que en la mayoría de los casos les impide tocar, con el lógico malestar que esta situación genera en la banda y su equipo de profesionales técnicos”, agrega Gatti.
-Con respecto a los salarios, el CCT distingue varias categorías entre los músicos (de acuerdo al instrumento que ejecutan, por ejemplo), así como las horas de trabajo, o las páginas de una composición. Explica Gatti que el aspecto salarial “ jamás es respetado en los shows internacionales realizados en el interior del país, por no estar vigente el antedicho CCT 19/88.”
Esto último que menciona Gatti es vital para el tema que estamos tratando, ya que el mencionado Convenio no está vigente en el interior del país, y sólo lo está en Capital Federal y el Gran Buenos Aires.
“Los músicos en las provincias pasan de ser trabajadores de la cultura a convertirse en victimas de las productoras que hacen y deshacen a su antojo, aprovechándose de la inexperiencia y buena fe de los artistas.”
Aún así, el principal problema radica en que los músicos regionales por lo general pactan sus participaciones en este tipo de espectáculos sólo de palabra, y no por escrito. Esto da pie a que sus derechos intelectuales y laborales sean vulnerados. El músico y técnico de grabación sostiene la necesidad de “elevar este mismo CCT como proyecto de ley, a la Honorable Legislatura de Río Negro, haciendo los cambios pertinentes al ámbito de aplicación, para que finalmente todos los trabajadores de la música encuentren sus derechos protegidos por la ley.”
UNO QUE SABE (2)
Buscamos la palabra de un productor local, y dialogamos con Lucas Ajhuacho, administrador de Willie Dixon . Lucas habló sobre su trabajo en ese espacio cultural local. Nos contó cómo comenzó a establecer contactos con gente que conoció antes de que surgiera la idea del bar, y cómo se fue dando forma al lugar y de qué va.
Willie Dixon es lo que en otras épocas podría haberse llamado “café concert”: un espacio para comer y tomar algo, donde también se ofrecen espectáculos musicales.
Normalmente hay bandas interesadas en disponer del espacio para presentar su música, que se comunican con Ajhuacho. Lo usual es que el encargado decida si les da el espacio o no de acuerdo al material que presentan, y si tienen una idea clara de lo que quieren hacer.
“Nosotros arreglamos un porcentaje de entradas. Nunca le pedimos plata a nadie, tratamos de que siempre se labure a la par, porque este es un trabajo en conjunto.”
Respecto a las exigencias de las bandas, Ajhuacho explica que se basan principalmente en cuestiones técnicas, específicamente el sonido. Aunque “hay gente y gente”, ya que, como él dice, “hay gente que se preocupa más por si le vas a dar una cerveza, que por sonar bien arriba”; aunque aclara que en general los músicos se portan bien y cumplen su parte del arreglo.
Cuando sobrevolamos el tema de los problemas que las bandas denunciaron durante el recital de Tarja, lo que nos expresó Ajhuacho es que siempre deben hacerse los arreglos en forma escrita. Él mismo lo aprendió con malas experiencias previas, y asegura que se acostumbró a arreglar por escrito con las bandas, para ahorrar malos tragos. “Conocés gente que en verdad es mala leche, y si te quiere hundir te va a hundir, o te va a querer escrachar o hacer alguna cosa rara (…) si vos tenés un trato y tenés algo bien charlado y bien pactado, no tienen por qué pasar este tipo de cosas”.
Agregó que este tipo de malos entendidos, y problemas se dan también por la mala organización de quienes producen los espectáculos, o mala disposición o carácter de los artistas internacionales. Aunque destaca que también hay artistas que se manejan con falta de responsabilidad, y no cumplen con lo acordado; cosa que dificulta un desarrollo satisfactorio del show.
Finalizamos el encuentro con el productor y organizador con reflexiones acerca de los espacios para espectáculos en la zona, y con hincapié en los locales. El bar (por Willie Dixon) como un espacio abierto para todo músico y banda con deseos de mostrar su arte y brindar un espectáculo, así como un escenario que puede (ya hizo y hace) recibir a otros artistas de nivel nacional, como fue el caso de Jóvenes Pordioseros.
Como pincelada final nos quedamos con las últimas cosas que nos dijo Ajhuacho: “¿Por qué te tenemos que irnos siempre a Neuquén si queremos ver un evento grande, cuando acá tenemos gente; artistas; mucha cultura; y se pueden organizar cosas acá?”