Futbolizar la política
La plaza no se lleno y no me importa. La plaza se llenaba antes ¿y cuál es la posta?
Cuando fuimos a Plaza de Mayo y hoy que fuimos a la del Congreso, se puso mucho el termómetro en cuanta gente había. Estuve ahí, fui con mis amigos, y ya te digo que no se llenó. Ni estuvimos cerca. Ni un poco.

Hacer de la política una guerra de hinchadas de fútbol es letal. Hay más de dos equipos en este partido y si gana Argentina salen campeón todos. Es raro esto de Stolbizearla y pensar: yo ya fui a la plaza, entonces ya gané. El equipo que más alienta no siempre sale campeón. Se festejaba el 25 de Noviembre en las urnas.
El termómetro real, le pese a quien le pese, está en los números mentidos y ocultados los últimos años. El principal objetivo de cualquier gobierno es reducir la pobreza y mejorar la calidad educativa. Hoy no contamos con esos números porque los primeros no se medían y los segundos se miden mal ¿no es como jugar un partido de fútbol sin contar los goles?
La plaza la llenaba Cristina. La plaza la llenó Galtieri cuando le declaró la guerra a Malvinas. La plaza la llenó el cansancio cuando mataron a Nisman. La plaza la llenó la bronca cuando se hablaba de reelección indefinida. Para mejorar como país deberíamos dejar de ver la hinchada y ver los goles, nosotros sí los vamos a contar. Vamos a ganar todos.