Nunca salí a marchar.

Nunca salí a marchar. Ni el 18N, ni la otra fecha por abril o septiembre. Creo que el año pasado hubo una en mi cumpleaños que me agarro volviendo a casa desde microcentro. Me gusta caminar. En sus caras vi angustia, vi votantes arrepentidos o resentidos. Vi muchas cosas que de verdad no me gustaron porque las reglas de juego son claras y esta gente ganó con el 54%. Un amigo alguna vez escribió que quizá sirvan para hacer catarsis social.

Ya dejó algo: la gente se siente tocada en la justicia. Están poseídos por el fantasma de la sensación de inseguridad jurídica. Se armó mucho lío con lo de la demonización de la justicia también. Es momento que el gobierno se entere en carne algo que debería saber: Si sus ciudadanos tienen miedo ellos también lo van a tener. Necesitamos calma. Me llena de tristeza no tener un líder que llame a la unidad en un momento tan difícil. Todo mal. El kirchnerismo tiene una lógica política amigo-enemigo que le nubla el sentido común. Pongámonos los anteojos de Anibal:

Señores, ustedes me están hablando de presiones al poder judicial cuando acaban de imputar a la presidenta ¡Cuanto miedo que tienen! Claramente no coincide con esas versiones de la realidad y por eso se va a defender como cualquier ciudadano que sea imputado. Estamos comprometidos con la búsqueda de la verdad, queriendo construir una justicia más eficiente y escuchando alternativas de otros partidos. No vemos en la calle la solución, sino en el Congreso cumpliendo nuestro deber.

Nos vienen con el cuento del golpe blando y de cuidar la democracia. Decir que la democracia son los votos y 4 años de gobierno es como decir que el fútbol son solo los goles y los 90’. Es no entender nada. Nos hablan de un golpe judicial ¿Existe tal cosa? ¿Para qué tenemos las instituciones si después las vamos a desmerecer? El juicio político está en las reglas de juego. Si en algún punto son sometidos a él es justamente por no cuidar la democracia. Es constitucional, como el tope a las reelecciones o como que el presidente no puede arrogarse conocimiento de las causas pendientes.

La marcha la politizan los que no hacen silencio. Los que amenazan con recusaciones. Los que alientan a no asistir y le adjudican un tinte. Los que desoyen lo que dicen los que convocan. Los Massa que gritan en un acto para convocar a una marcha de silencio. Se nota a quien le sirve la marcha politizada. Cuidar la democracia es tolerar al otro con sus diferencias. Sí a la democracia, sí a la justicia, sí a la libertad, sí a la vida.

El silencio es reflexión. Es encuentro con uno mismo. Nisman cayó durante un gobierno que desoyó nuestros reclamos. Quizá sea porque votamos mal. Quizá sea porque no nos embarramos para que se vayan y entren otros cuando había que hacerlo. Hay gente que disfruta su intelectualidad asegurando que son todos una mierda y no se la juega por ninguno. Los políticos no son nuestros amigos pero si nuestros representantes. Alguno hay que votar vio. Quizá este sea el último silencio que necesitamos para salir a hacer ruido democrático y un país como el que queremos. Quizá pase caminando por ahí a pensar un rato como pude aportar desde mi lugar para que esto no pase y no lo hice. Me gusta caminar. Quizá lo haga también a las 18.00hs.

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