¡Yo te amo!

“¡Yo te amo!

En el cáliz. En la aurora. Debajo del Septentrión más absoluto. Allí donde la soledad une a los hombres. Allí te amé. Allí encontré tu imagen. Allí te dije: ‘esto es lo que ha estado esperando mi esperanza”… Y me entregué. Dejé al fugitivo entre sus redes falsas. Me deshice de mi tiempo y de mi espacio. Creí en algo. Ya cuando la fe me había desamparado. Nadie podrá tocar tu nombre ni matar mi nombre. Nadie podrá mirarte sin herir mi corazón de amante. Nunca a nadie he querido como a Clara. Clara… única mujer. En mis angustias aliada a mi tristeza. Enjoyada en lágrimas. Derrotero de mis ansias. Cristiana sepultura de mis pobres huesos. ¡Clara! Te estoy gritando desde estos espacios muertos en que vivo. Vuelve tú, la que te fuiste incomprendida. ¡Vuelve! ¡Vuelve! Que el corazón que te ama sigue amante.

¡Los quiero tanto a todos! Que cualquier daño hecho, con mi nombre sea maldecido para siempre.”

Poema de un joven Juan Rulfo a su chica, Clara Aparicio.

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